editorial

Inmigrantes; dos visiones.

En el triunfo del partido ultraconservador Ley y Justicia, (PiS) en las recientes elecciones legislativas en Polonia, uno de los factores que influyó para sus buenos resultados fue, seguramente, la postura anti inmigratoria de su líder Jaroslaw Kaczinsky -ocupó el gobierno entre 2005 2007- y de sus seguidores. Entre ellas, Beata Szydlo, la próxima Primer Ministro.

Durante su campaña, Beata prometió que rechazaría a los 7000 inmigrantes que la Unión Europea pretende instalar en suelo polaco. Inclusive, por la cercanía ideológica de Kaczinsky con el Primer Ministro húngaro, Viktor Orban, no se descarta la posibilidad de la construcción de un vallado, del mismo estilo del levantado por Hungría hace poco. El alto porcentaje de votos logrados, 39% contra el 23% del partido de derecha liberal, Plataforma Cívica, (PO) hasta ahora en el poder, revelan una creciente tendencia en Europa;la búsqueda de amparo en quienes proponen cerrar las fronteras frente al trágico fenómeno provocado por las mareas de migrantes que atraviesan las fronteras. Esto ha colocado a la UE ante un dilema muy difícil de resolver. Un conflicto de proporciones, donde se enfrentan los enfoques morales y humanitarios tanto como los económicos y administrativos. "Somos la sociedad más homogénea de Europa. Los refugiados tienen otra religión y eso asusta al polaco" es la frase de una integrante del think tank Instituto de Asuntos Públicos, que resume el miedo de mucha gente ante el avance multitudinario de gentes de otras culturas y creencias. Como pasa hoy con los musulmanes que suelen no mostrar una sincera voluntad de integración con las costumbres y reglas del país donde se acogen.

Pero los problemas referidos a la inmigración no se dan solo en Europa, si bien en estos momentos es lo que hoy más acapara la atención mundial. También ocurre en Estados Unidos, que como país rico y desarrollado, es punto de predilección para personas de todo el mundo, con deseos de progresar, ambición de realizarse o simplemente, para poder ayudar a su familia.

Los millones de indocumentados que vienen desde el sur del Río Bravo son un verdadero embrollo para el gobierno norteamericano y mientras el Presidente Obama no ha podido encontrar la solución, ha aparecido un candidato republicano como Donald Trump que subió asombrosamente en la intención de voto utilizando justamente, un lenguaje radical en contra de los inmigrantes, haciendo hincapié en los ilegales.

Pero las situaciones complejas provocan distintos enfoques y en este sentido, el artículo de Ted Widmer en el New York Times, contrapone una distinta visión al respecto. En él hace notar que hacen hoy cincuenta años, en octubre de 1965, el Presidente Lyndon Johnson firmó la "Inmigration and Nationality Act", al pie de la Estatua de la Libertad y obtuvo el apoyo del Partido Republicano y el Demócrata. La mayor oposición provino en ese entonces, de los demócratas del sur y de un ambivalente Secretario de Estado, Dean Rusk.

En él hace referencia a que desde 1924, Estados Unidos tenía una política migratoria basada en una fórmula proveniente del censo de 1890, que facilitaba bastante la llegada a los europeos del norte. Sin embargo, ponía estrictos límites a todos los demás. Con la nueva reglamentación, se abrieron las puertas a personas de otras partes del planeta que antes estaban vedadas. Y comenzó el período más significativo en términos de migración de la historia norteamericana. Cerca de 59 millones de seres humanos han venido a partir de 1965 y tres cuartas partes de América Latina y de Asia. La apertura no fue total, había condiciones como tener familiares o aptitudes técnicas, pero igual se amplió muchísimo la entrada de extranjeros con ánimo de residir y trabajar allí. Dice Widmer que eso transformó al país en la Nueva Frontera, lo rejuveneció y lo diversificó, en coincidencia con sus ideales. Ese flujo promovió la prosperidad de una manera que ni se había soñado. Entre 1990 y 2005, en la era digital, 25% de las compañías de mayor crecimiento fueron fundadas por personas nacidas en distintos países. Silicon Valley, por ejemplo, cambió completamente.

El censo de 2010 indica que más del 50% de la fuerza laboral técnica es asiática-americana. Google fue co fundada por Sergey Brin, que emigró con sus padres de Rusia a los 6 años. El nuevo CEO de United Airlines es mexicano-- americano. Gran número americanos con orígenes en India, son altos ejecutivos en grandes corporaciones norteamericanas, como Adobe Systems, Pepsi, Motorola y Microsoft."Siempre habrá discusión sobre este asunto, y es cierto que genera cambios dramáticos en la sociedad, pero haber bajado las barreras nos ha hecho un mejor país"

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