EDITORIAL

Impuestos: cruce de caminos

Martínez tiene posición: subir impuestos. Larrañaga calificó al FA de “fanático de los impuestos”, mientras que Lacalle Pou ha sido categórico en que “no hay lugar para más impuestos”.

La entrevista realizada el domingo en nuestro diario al candidato favorito en la interna del Frente Amplio, el exintendente de Montevideo Daniel Martínez, bien merece el apelativo de punto de inflexión de la campaña electoral. Más allá de que se produce, cronológicamente, antes de las internas, marcará el debate sustantivo que se desenvolverá de julio a noviembre.

La economía entra de lleno al debate, y no es por casualidad. Todos los indicadores coinciden en señalar la mala situación que atravesamos; un producto prácticamente estancado desde 2015 (aún con las estadísticas desactualizadas del Banco Central que lo sobreestiman), pérdidas de empleo que en los últimos cuatro años ya acumula 60.000 puestos de trabajo, aumento del déficit fiscal y de la deuda a niveles que comprometen el buen crédito del país, pérdida del ingreso real de los hogares como consecuencia de su escaso aumento nominal y la elevada inflación, entre muchos otros problemas que no son teóricos, están pegando en los bolsillos de la gente.

Los uruguayos, por tanto, debemos exigirles a los candidatos planteos claros sobre qué piensan hacer para revertir esta situación de deterioro que ya lleva todo un período de gobierno entero y que compromete, naturalmente, las perspectivas del oficialismo.

En otros términos, los candidatos del oficialismo que vienen gobernando hace casi 15 años con mayoría parlamentaria para hacer lo que se les antoje, deben argumentar muy bien qué es lo que proponen y, en todo caso, por qué no lo están implementando ahora durante su propio gobierno. No la tienen fácil, porque las promesas fáciles no resultan creíbles, evidentemente.

Un aspecto fundamental es qué medidas piensan tomar para resolver el problema fiscal que tiene el país. Todos los analistas privados, empresas calificadoras de riesgo y el propio equipo económico reconocen que el déficit fiscal de 4,5% es insostenible porque conlleva un incremento de la deuda pública -que ya alcanza el 65% del producto, unos 40.000 millones de dólares- absolutamente insostenible. Es necesario reducir el déficit fiscal, simplemente no es posible tomar otro camino. El asunto pasa entonces en saber cuáles son esos caminos por los que se pretende alcanzar el objetivo.

Allí es donde pasa a ser sumamente importante la entrevista del domingo de Daniel Martínez, porque implícitamente, reveló su opción. A diferencia de la campaña anterior en que Vázquez y Astori juraron y perjuraron que no iban a aumentar la carga tributaria y, como quedó demostrado, mintieron, Daniel Martínez dejó bien claro que considera subir los impuestos. Ante la consulta del periodista sobre si “hay margen para gravar más” el exintendente contesta “Hay que estudiar” y luego, fiel a su estilo, da vueltas en círculos para no contestar nada. Que no se comprometa a no subir impuestos devela su intención. ¿Si los subieron cuando prometieron no hacerlo, que irán a hacer cuando no quieren confesarlo?

Además, uno de los principales asesores económicos de Daniel Martínez, el primer candidato a senador de su partido, el Partido Socialista, el inefable Daniel Olesker, que ha resucitado y ha pasado a ser un actor político y técnico principal del Frente Amplio ahora que Astori pasa a cuarteles de invierno, lo ha expresado con todas las letras: Hay que subir impuestos. En el caso de Olesker no es un tema de coyuntura, siempre estuvo a favor de subir impuestos porque parte de una concepción ideológica que determina que hasta que el Estado no se ocupe de todo siempre debe avanzar hasta exterminar a la sociedad civil y la propiedad privada. Esa es su concepción, con la que ha sido coherente toda su vida, tan coherente como el socialismo con los pueblos en que se aplicó, siempre los termina destruyendo.

La situación fiscal depara entonces un cruce de caminos: ¿bajamos el gasto o subimos los impuestos? Martínez tiene posición, subir impuestos. Su postura fue recibida con ironía por el senador Larrañaga que calificó al FA de “fanático de los impuestos”, mientras que Lacalle Pou claramente va por la otra opción y propone bajar el gasto para que no sea la gente la que vuelva a pagar los platos rotos del despilfarro y la corrupción frentista. Y dice cómo hacerlo. En su programa de gobierno se establecen los montos y las partidas por las cuales reduciendo el gasto el país mejorará su situación fiscal e incluso plantea reducción de tarifas públicas vitales para los bolsillos de todos y para apuntalar al sector productivo nacional.

El camino a seguir depende de lo que votemos cada uno de nosotros, comenzando este 30 de junio.

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