EDITORIAL

Sin ideas y con UPM

Lo que debió haber sido una “causa nacional” no pasó de una “causa partidaria menor”. Se omitió cualquier participación de dirigentes opositores en las negociaciones.

Las apariciones públicas del presidente Vázquez se han vuelto esporádicas. Sus últimas experiencias en el contacto directo con los ciudadanos culminaron bastante mal para el mandatario. Pero el jueves se hizo un tiempo para asistir a la inauguración del nuevo edificio del Hospital de Colonia antes de continuar hacia la estancia de Anchorena para su fin de semana y anunció que el gobierno había cerrado todos los temas con UPM y que “todo” se encontraba “en verde” para concretar la inversión.

El anuncio de Vázquez nos trajo al recuerdo una columna de opinión en “Búsqueda” de noviembre de 2017, de ese formidable periodista que fue Claudio Paolillo, cuando bajo el título de “El papelito y el mamotreto”, escribió: “El 15 de octubre del 2004, el presidente Jorge Batlle autorizó mediante una resolución que Botnia Fray Bentos (actualmente, UPM) pudiera explotar una zona franca privada en Río Negro, con una inversión de US$ 942 millones, para fabricar celulosa o papel, producir energía, ejecutar operaciones portuarias y realizar actividades en otras industrias dedicadas a la transformación de la madera o proveedoras de insumos relevantes para las plantas de celulosa o papel.

”En un papelito de dos hojas, el presidente Batlle dejaba así inaugurada, sin contraprestación ni obligación estatal alguna, una nueva etapa muy importante en la actividad agroindustrial del Uruguay…

”El papelito fue exhibido el martes 28 por el senador blanco Luis Lacalle Pou a cinco ministros del gobierno del presidente Tabaré Vázquez, durante una interpelación de 10 horas en las que los partidos de la oposición reclamaron y obtuvieron, formalmente, información sobre los términos de la negociación en curso para que UPM decida a favor de la construcción de su segunda planta en lo que sería la mayor inversión en la historia del país…

”¿Por qué Lacalle Pou -que condujo la interpelación con mucha seriedad y conocimiento de causa- mostró el papelito? Porque la autorización de aquella gran inversión para la UPM-1 en el 2004 contrasta notablemente con el mamotreto del preacuerdo suscrito por el actual gobierno para la UPM-2. El documento actual tiene más de 150 páginas y el gobierno se comprometió a hacer múltiples obras por cientos de millones de dólares a pedido de UPM, sin tener ninguna certeza de que, antes del 15 de febrero del 2020, la empresa finalmente resolverá efectivizar la inversión.

”¿Y por qué los mismos inversores propietarios de UPM-1 buscan tantas garantías hoy para UPM-2, cuando no las pedían en el 2004 en ocasión de la primera planta? La respuesta es muy simple: al gobierno del presidente Batlle (y al Uruguay que él representaba) le tenían confianza; al gobierno del Frente Amplio le piden todas las seguridades necesarias para no verse sorprendidos por situaciones causadas por el imaginario «progresista», nacional y continental…”.

Lo que no podía saber Paolillo en ese momento es que dos años más tarde, la segunda presidencia de Tabaré Vázquez transitaba por el aburrido camino de la inacción y solo mostraba un compromiso con la nada. Que el tema de UPM se abrazó como la única posibilidad de algo positivo por parte de un gobierno que se vio apabullado por el legado Mujica y carente de ideas para salir adelante.

Que negoció con la empresa finlandesa presa de la desesperación y bien dispuesto a aceptar todas las exigencias que le impusieran porque corría el riesgo de que la historia dejara en blanco esa página. La inversión de UPM tiene varias contraprestaciones poco negociables: la construcción de un ferrocarril de la planta al puerto, construcción y reparación de carreteras, exoneraciones impositivas, una zona franca, venta asegurada de energía a UTE a precio bastante oneroso y un marco normativo especial para resolución de conflictos laborales, ocupaciones y eventuales cortes de ruta.

La torpe soberbia de Vázquez y el FA los llevó a encarar esas negociaciones en soledad. Lo que debió haber sido una “causa nacional” no pasó de una “causa partidaria” menor. Pensaron que el apoyo ciudadano era casi unánime y podían capitalizar el éxito en forma exclusiva. Omitieron integrar a los principales dirigen-tes de la oposición en las conversaciones -que era lo humildemente recomendable- y perdieron fuerza en las negociaciones y en el respaldo popular. Ya no existía el factor Kirchner y su prepotencia insoportable, ni estaba en juego la defensa de la soberanía.

Afortunadamente, la respuesta final de la empresa se comunicará el 15 de febrero de 2020, días antes de la instalación del nuevo gobierno. Esa fecha no es caprichosa y mucho del tramo final del contrato dependerá del nuevo gobierno. Del gobierno del Partido Nacional.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos