Editorial

Hoy, nada es lo que parece

El escándalo en Estados Unidos por un episodio de racismo que no fue, pone en evidencia los peligros tremendos de las comunicaciones en el mundo de vértigo de internet y las redes, y deja claro la necesidad de un periodismo de calidad que actúe de contrapeso.

El episodio no fue muy comentado en Uruguay pero en EE.UU. desató una tormenta. Una tormenta que vuelve a mostrar el peligro de esta comunicación vertigionosa que domina en el mundo de internet y de las redes sociales, y que amenaza las fibras centrales de la convivencia en las sociedades democráticas occidentales.

Todo comenzó cuando un grupo de liceales de Louisiana, que se encontraban en Washington para una marcha que se hace todos los años contra el aborto, acudieron a visitar el memorial de Lincoln, en el parque conocido como el Mall de esa ciudad. Ese sitio es popular por congregar gente y protestas de todo tipo y color. Los estudiantes, muchos usando sombreros de "Make America Great Again", o sea el eslogan impulsado por Trump y que ha prendido mucho en comunidades del interior de Estados Unidos, se encontraron allí con un grupo de nativos americanos, que tocaban instrumentos tradicionales.

Lo que generó el escándalo nacional fue tan solo una imagen. En ella se ve el rostro sonriente, soberbio, despectivo, de un adolescente blanco, con su gorrito de inspiración Trump, que parece estar acosando a un anciano indio que toca su tambor ceremonial. La foto, además, toma un ángulo en el que el indio parece estar solo, rodeado por una turba de imberbes prepotentes. A partir de ahí todo estalló.

Las redes sociales rugieron de indignación, muchos medios y periodistas se dejaron llevar por la imagen y tejieron todo tipo de especulación, la nueva industria de sitios web que lucran con la enojo fácil que es marca de orillo de estos días, explotaron el episodio a niveles pornográficos, todo en un país que vive una polarización política como no se veía en casi un siglo.

¿Cómo dudarlo? Estábamos ante otro episodio provocado por la ola de racismo e intolerancia que ha generado el fenómeno Trump, que ha quitado la careta a un sentimiento que sigue anidando en buena parte de esa sociedad. Pues no.

La realidad era mucho más compleja, y se fue conociendo con los días, a medida que algunos medios tradicionales tuvieron tiempo de hacer preguntas y entender el contexto.

Según una crónica del USA Today, lo que sucedió fue que al llegar al memorial de Lincoln, los liceales de Covington coincidieron con un grupo de activistas autodefinidos como "negros hebreos israelitas". Un grupo bastante radical y numéricamente insignificante que practican una mezcla entre judaismo y cristianismo y no son reconocidos por la religión judía formal. De hecho el movimiento fue fundado en Kansas, por un pastor negro proveniente de las indias occidentales. El hecho es que los tipos tienen un discurso extremadamente agresivo, gustan de elevar la voz, y al ver llegar a los chicos cristianos, les empezaron a gritar cosas como que eran hijos incestuosos, a lanzar consignas anti gay, y a despotricar contra la cultura popular americana. ¡Eso a jóvenes que habían llegado a protestar contra el aborto! Por eso las risas y las caras de incredulidad.

El clima se puso espeso, y ante ello, el anciano nativo que estaba en otro grupo se acercó con su tambor a intentar calmar las aguas. Y es así que le toman la foto que generó la polémica.

Todo el hecho es menor, insignificante, hasta con ribetes bizarros, de esos que solo pueden pasar en un país como EE.UU. Y sin embargo, dice mucho sobre el estado actual de la comunicación y el debate público en esta era a nivel global.

Por un lado, que el país más poderoso del mundo haya pasado una semana debatiendo indignado sobre una imagen, haciendo una lectura totalmente distinta a lo que ésta mostraba en realidad. Una indignación que bien pudo provocar una tragedia real, y que fue fogoneada por el clima que generan las redes sociales, donde importa más el nivel de indignación y fanatismo, que la mesura y la cabeza fría. Por otro, el trabajo de los medios de prensa tradicionales, que investigaron, se tomaron su tiempo, y dieron una imagen más realista y verídica de los hechos. Mostrando que su rol sigue siendo tan vital como necesario.

No deja de ser triste que el medio que explicó mejor el tema, el USA Today, está con problemas financieros fuertes y a punto de ser comprado por un grupo inversor, famoso por desguazar medios para ganar dinero en el corto plazo.

Esto nos debería hacer abrir los ojos a todos. A los políticos, sobre el rol y la importancia de una prensa fuerte y saludable. A los periodistas, sobre lo negativo de trabajar presa de las emociones y la velocidad. Y a la sociedad en general sobre la era que estamos viviendo, y la necesidad de tomarse un respiro, e informarse de manera racional y balanceada.

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