EDITORIAL
diario El País

Hora de unidad nacional

La crisis global que ha desatado el coronavirus está golpeando a nuestro país, ya no solo por los shocks externos que recibíamos hasta la semana pasada, sino y muy especialmente por las medidas sanitarias que ha sido indispensable tomar a partir del viernes.

Los impactos económicos de la economía internacional han sido, son y serán formidables. Por un lado, la parálisis de buena parte de la economía china que afortunadamente parece que va quedando atrás, pero el shock de nivel se dejará sentir por varios meses. Luego, el resto de la economía mundial, con Europa y Estados Unidos enfrentando en estos momentos la fase crítica de la expansión del virus y las bolsas de esos países registrando pérdidas históricas.

La región, obviamente, no es ajena a esta realidad, y podemos ver una gran devaluación en Brasil, se acentúa la recesión en Argentina y los problemas generales por la expansión del coronavirus en otros países de América Latina. Dentro de este panorama internacional tan complejo solo parecen asomarse en el horizonte dos buenas noticias, que por cierto no compensan las malas pero algo es algo. La disminución de las tasas de interés internacionales y la abrupta caída del precio del petróleo.

Los datos económicos para nuestro país ya eran especialmente negativos desde comienzo de año. Una fuerte caída de las exportaciones a China, nuestro principal destino, da cuenta de este fenómeno. Sin embargo, es claro que la llegada del virus a nuestro suelo y su actual fase de expansión marcan un punto de inflexión. La cuarentena que debe guardar un número importante de personas, los que serán afectados por el coronavirus, los cierres totales o parciales de oficinas públicas y empresas y el corte de muchas actividades habituales, depararán consecuencias particularmente fuertes y negativas para nuestra economía.

La esperanza que queda para ver salir el sol al final de esta tormenta es que logremos mitigar los efectos de la pandemia en nuestro país y que veamos renacer la economía a partir del tercer trimestre. El gasto público necesariamente se incrementará ante esta emergencia y con él el déficit fiscal, lo cual lamentablemente limitará mucho las posibilidades de aplicar políticas anticíclicas en las actuales circunstancias.

Es en estos momentos que se puede comprobar el problema extraordinario que le genera al país la irresponsabilidad del gobierno anterior de dejar ir el déficit fiscal hasta el 5% actual. Como analizaron durante años casi la totalidad de los economistas del país, un déficit de tamaña magnitud dejaba a la nación regalada ante un cambio de fase del ciclo motivado por un shock externo como está ocurriendo ahora. No haber logrado ya no disminuir, sino siquiera no haber aumentado exponencialmente el déficit en tiempos de vacas gordas es realmente una actitud de flagrante negligencia que ahora pagaremos todos.

Esperemos por el bien del país que ante la crisis sanitaria que viviremos, con sus inevitables consecuencias económicas, todo el sistema político sepa responder al llamado patriótico que

corresponde.

Debe quedar claro, cuando la de- magogia frentista campee pidiendo aumentar gastos y prestaciones, que esto no se podrá hacer en la magnitud deseable por la desastrosa gestión frentista. El gobierno ha decidido de todas formas afrontar todos los gastos necesarios para luchar contra al coronavirus sin medir consecuencias económicas, poniendo en primer plano la salud de la gente. Sobrellevando la falta de previsión sanitaria del gobierno anterior que no previó ampliar al número de camas de CTI, ni tener a disposición kits para detectar el virus e incluso donó materiales vitales a China en febrero, en un acto de inconsciencia difícil de comprender. Las actuales autoridades sanitarias están respondiendo con toda velocidad y capacidad dentro de las dificultades del caso.

Sin embargo, más allá de los enormes errores del gobierno anterior, ha hecho bien el actual en actuar con grandeza. Convocando a las autoridades de todos los partidos, incluido el Frente Amplio, para compartir la información sobre las primeras medidas ante la crisis, aplazando la presentación ante el Parlamento de la ley de urgencia y brindando información con transparencia día a día.

El Frente Amplio respondió con altura al llamado, aunque luego su mesa política siguió con la crítica menor así como varios de sus dirigentes en redes sociales. Esperemos por el bien del país que ante la crisis sanitaria que viviremos, con sus inevitables consecuencias económicas, todo el sistema político sepa responder al llamado patriótico que corresponde. Es hora de unidad nacional ante el enemigo común, que con el aporte de todos lograremos vencer, para renacer con nueva fuerza y bríos.

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