EDITORIAL

La hora del gobierno

El gobierno empieza a gobernar para cambiar. Cuando faltan pocos días para llegar a los dos meses en el poder, el gobierno que encabeza el presidente Lacalle Pou envió al Parlamento su proyecto de Ley de Urgente Consideración que contiene un paquete de medidas manejadas durante la campaña electoral y que considera imprescindible poner en práctica para mejorar al Uruguay y honrar sus promesas.

Hasta ahora, las nuevas autoridades que asumieron el 1° de marzo han estado concentradas en forma prácticamente exclusiva en la difícil e ignota lucha contra la pandemia del coronavirus que cayó sobre un país mucho más averiado de lo que se pensaba y con los números de su economía por el piso.

Y lo han hecho muy bien: se han ganado la confianza de la gente por su sinceridad, transparencia y solvencia a la hora de enfrentar una crisis desconocida, que tiene a todo el mundo de rodillas y tirando manotazos para embocar un acierto. Hay informes prácticamente diarios de sus principales figuras -incluido el mismo Presidente- en conferencias de prensa abiertas a las preguntas de todos los periodistas, una práctica que había desaparecido. Sin alharaca ni medidas drásticas se ha caminado en forma inteligente, paso a paso, para atemperar sus efectos al punto de que el Presidente ha salido fortalecido en su liderazgo y también la coalición que lo apoyó.

Más allá de los hombres del Partido Nacional, todos los ministros de la coalición republicana que tuvieron protagonismo directo respondieron y bien. Desde el titular de Salud Pública, Daniel Salinas (Cabildo Abierto) que le tocó bailar con la más fea y aprobó con buena nota, pasando por Pablo Mieres (Partido Independiente) en el Ministerio de Trabajo para ajustar la emergencia laboral y rematando con el excelente manejo de Ernesto Talvi (Partido Colorado), que al frente de Cancillería llevó adelante con enorme precisión el programa “Todos en casa” e hizo funcionar con reconocimiento internacional el “corredor humanitario” para que los extranjeros pudieran volver a sus países. Ahí está la “hazaña” del crucero Greg Mortimer como gran ejemplo.

Todas las encuestas realizadas en el país dan al gobierno de Lacalle un fuerte respaldo que va desde el 65% al 58%, e incluso la consultora internacional Ipsos ubica al Presidente uruguayo al tope en la región con un 59% de aprobación, 22% de rechazo y 18% que no sabe o no contesta, seguido del presidente de Perú, Martín Vizcarra, con un 56% de aprobación y un 31% de desaprobación. En el fondo de la tabla están el brasileño Jair Bolsonaro con 16% y 83%, y el venezolano Maduro con 6% y 89% de rechazo. En esta etapa que analizan las encuestas, el gobierno tuvo varios enfrentamientos con el Frente Amplio que encabezan Javier Miranda y el Partido Comunista, el Pit-Cnt (el más notorio fue su llamado al caceroleo) y el SMU que cuestionaron prácticamente todas las medidas adoptadas desde la Torre Ejecutiva.

Y ahora, cuando junto a la lucha contra la pandemia el gobierno se plantea impulsar los cambios prometidos y mejoras en el país a través de la Ley de Urgente Consideración, esos mismos protagonistas vuelven a intentar poner palos en las ruedas. Parece que no entendieron que el año pasado se votó justamente por esos cambios y ni siquiera han asimilado las cifras de terror que han empezado a conocerse a raíz de la pandemia; el legado de un gobierno, asociado a la principal central de trabajadores del país, con más de la cuarta parte de los trabajadores que se encuentran en negro. Y tampoco puede explicarse, en “un país de primera”, la explosión de pobreza que se conoció y los auxilios que debieron encararse. Han sido una farsa, una gran farsa, y ahora se les cayó la careta. Al FA y al Pit-Cnt.

Esa dupla, entre otras cosas considera que es antidemocrático (un término que nunca han usado ni con Cuba ni con la Venezuela de Maduro) porque la LUC es muy larga: tiene unos 500 artículos. ¿Cuántos debería tener para que calificara como democrático: 370, 280, 92 o 5? Y cuando empiecen las auditorías, ¿qué van a decir de ellas?

Pero, además las propuestas no son desconocidas, hace tiempo que se ha difundido el proyecto y además fueron los temas de la campaña electoral, donde el soberano les abrió la puerta para que se fueran. Durante quince años de FA en el gobierno se aprobaron proyectos de ley que llegaban al Parlamento y sus mayorías automáticas aprobaban a tapas cerradas. ¿Qué es lo que les preocupa ahora? ¿Que tienen que estudiar? Para eso los uruguayos les pagamos un muy buen sueldo. Cumplan con su trabajo, estudien, hagan bien los deberes y acepten que el pueblo votó un nuevo gobierno para hacer lo prometido. 

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