Editorial

"Con la honradez no se juega"

Aquel eslogan de un “gobierno honrado y un país de primera” que el Frente Amplio utilizó años atrás fue perdiendo credibilidad a medida que aumentaron las denuncias por irregularidades, algunas de las cuales están en la justicia.

En el gobierno del Frente Amplio con la honradez no se juega", advertía un resumen del programa de la izquierda editado tiempo atrás.

Allí se explicaba que el Estado hace compras por cientos de millones de dólares cada año "y la sociedad se perjudica si no se hacen al mejor precio o al mejor proveedor". Había además un capítulo aparte para las "coimas" que, según se decía, privaban al Estado de los recursos que necesita para otros fines. Parecería que tales recomendaciones fueron desoídas por las administraciones frentistas como lo prueba el cúmulo de denuncias de la oposición e incluso las surgidas desde el propio FA, algunas de las cuales están en la justicia.

Aquello de las latas y las manos cortadas prometido por Tabaré Vázquez estuvo lejos de cumplirse. De entrada costó que se reconociera la estafa perpetrada en los casinos por Juan Carlos Bengoa y sus secuaces. Bengoa, militante de Asamblea Uruguay, fue defendido por Danilo Astori con armas y dientes hasta que fue condenado. Astori, que había prometido disculparse en público si el delito se comprobaba, guarda silencio hasta hoy. Esto ocurrió al inicio de la década y media del FA en el poder cuando por entonces circulaban versiones sobre otras irregularidades. A tal extremo llegó la cosa, que en 2007 todos los miembros del Tribunal de Ética del FA renunciaron a sus cargos porque sus fallos eran ignorados por las autoridades de la coalición.

Iniciando una larga cadena de actos sospechosos en el área de Salud Pública ya por entonces llovían denuncias sobre maniobras en hospitales de Salto y Montevideo así como la acusación de "corrupción" lanzada por el Padre Mateo tras renunciar a la dirección del INAU. Una institución que, digamos de paso, fue regida más adelante por personas que hasta hoy siguen investigadas por la justicia. Menudeaban los actos de nepotismo encabezados por la muy recordada contratación en el Mides del aspirante a yerno de la ministra Marina Arismendi y seguida por múltiples casos en donde parientes y amigos de gobernantes fueron nombrados a dedo en posiciones de poder. Todo lo cual estaba lejos de las promesas del FA de contratar a los más capaces y apelar a los concursos y sorteos para llenar posiciones en la administración.

Habría un sinfín de desprolijidades que citar, pero en beneficio de la brevedad corresponde centrarse en uno de los capítulos más sospechosos sobre la acción de los gobiernos del FA. Se trata de las relaciones con Venezuela sobre las cuales, en una reciente entrevista de prensa, el exfrentista Esteban Valenti, muy cercano al centro del poder en los dos primeros gobiernos de izquierda, reconoció que hubo "una maquinaria" que hizo negocios con Venezuela "absolutamente ridículos". Esto incluye desde las casas prefabricadas vendidas por Uruguay con destino incierto, la millonada de dólares que se pagaron por un envío de libros del que nada se sabe y la formación de empresas uruguayo-venezolanas organizadas para trabajar en diversos rubros, entre ellos informática. Para el expresidente José Mujica era legítimo que algunos empresarios uruguayos afines al FA "se ganaran algunas comisiones" en ese pasamanos.

Ahondando en las relaciones con Venezuela, en entrevista con un periodista del semanario Crónicas Económicas, Valenti arremetió contra Raúl Sendic al que acusó de "amoral". Según dijo, su gestión en Ancap fue concebida como una operación para que Sendic fuera Presidente de la República. La justicia estudia aún las denuncias contra esa gestión, en tanto la situación del exvicepresidente sigue en suspenso dentro del FA, donde ama-ga a presentarse como candidato a algún cargo. Tiene a su favor aquella resolución de la Mesa Política del FA, toma-da por unanimidad, en donde se respaldan sus explicaciones sobre la legitimidad de su título universitario y su gestión al frente del ente petrolero que determinó pérdidas por cientos de millones de dólares.

En aquel documento programático de primera hora, cuando el FA no cargaba aún con "la mochila de la corrupción" (Valenti dixit), se anunciaba que si algún frentista "se deja tentar por el dinero fácil, se reacciona implacablemente, por no decir con violencia". Palabras que hoy contrastan con la blandura exhibida por tres administraciones frentistas ante actos reñidos no solo con las reglas de la buena administración sino con la ética. Esta cadena de denuncias contra el Frente Amplio está lejos de terminar. Lo demuestra el reciente coletazo del vergonzoso caso Pluna-Alas U con una demanda interpuesta por inesperados accionistas de la firma.

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