Editorial

Los homicidios y la inseguridad

Uno de los delitos más graves y que refleja mejor el grado de violencia e inseguridad que vive un país o una ciudad es el homicidio.

Su medición internacional relativamente uniformizada y estandarizada, permite además mejores comparaciones que otros índices para hacer un diagnóstico de situación en esta dimensión clave de la convivencia social.

Los datos que se conocieron en este 2015 para el país, y para Montevideo en particular, son muy desalentadores. En efecto, no se ha logrado volver a cifras como las que hubo antes de 2011. Entre 2000 y 2011, nunca hubo un año con más de 231 asesinatos en total en todo el país, y la mayoría de las veces los casos registrados fueron menos de 210 por año. A partir de esa fecha, se ha venido confirmando una evolución en la que se cometen más de 260 asesinatos por año. Fue una tasa de homicidios 7,9 y 7,6 por cada 100.000 habitantes, para 2012 y 2013 respectivamente. Al cerrar este 2015 se espera la peor cifra de todas, cercana a los 280 en total.

Leídos así, estos datos pueden no decir mucho si no se fija un punto de referencia. La posición autocomplaciente y latinoamericanista siempre prefiere las comparaciones con la región porque de ellas en casi todas las dimensiones sociales y económicas Uruguay sale bien parado. Y este caso no es la excepción. Visto por países, entre los 10 más violentos del mundo, nueve están en nuestro continente, con Bahamas al final de esa lista con algo más de 36 homicidios intencionales cada 100.000 habitantes. Así que, efectivamente, podemos decir que somos más seguros que la inmensa mayoría de los países de Latinoamérica.

A nivel de ciudades pasa algo parecido. Entre las 50 ciudades del mundo en las que se registran más homicidios intencionales cada 100.000 habitantes en 2013, 43 están en Latinoamérica. Puerto Príncipe, la capital de Haití, con una tasa de 30/100.000, está al final de esa lista. Entre las 10 ciudades más violentas del mundo, tres fueron brasileras en 2013: Maceió, Fortaleza y Joao Pessoa. Comparado con todas estas cifras, la tasa de homicidios en el primer semestre en Montevideo es bien baja: 7,1 cada 100.000 habitantes. Incluso más: el promedio mundial es de 6,9/100.000 según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), es muy cercano a lo que presenta nuestra capital. Sin embargo, hilando más fino, resulta que no salimos tan bien parados en la comparación internacional.

Primero, porque Brasil es de los más violentos del mundo: con sus algo más de 200 millones de habitantes, es el primer país en cifras absolutas de homicidios, con más de 56.000 ocurridos en 2012. Más que los muy poblados India (43.355) y Nigeria (33.817). Su promedio de tasa de homicidios nacional, con 29/100.000 calculados para ese año, fue de los más altos de Sudamérica, solo superado por Venezuela (el peor de todos), y Colombia. Igualmente, una ciudad de referencia para nosotros como San Pablo, tuvo en 2012 una tasa de homicidios de 12 cada 100.000 habitantes.

Segundo, porque más hacia el Cono Sur los resultados son mejores que los nuestros. Chile presenta la mejor cifra de toda Latinoamérica con 3,6/100.000 homicidios en 2014, registrando su capital una tasa de 3,9/100.000. Y Buenos Aires también es más segura que Montevideo, porque tuvo 6,08/100.000 homicidios en 2013, presentando una cifra total en ese país de 5,2/100.000, también mejor que la nuestra a nivel nacional. Finalmente, si salimos de nuestra región y vemos lo que ocurre en el sur de Europa, allí de donde provinieron nuestros antepasados y cuya cultura es tan similar a la nuestra, los datos no permiten ninguna autocomplacencia: para 2012, mientras nosotros tuvimos una tasa de homicidios de 7,9/100.000, allí hubo solamente 1,4/100.000.

Finalmente, lo más grave. Apenas se analizan las cifras por zonas en Montevideo, los resultados de los barrios populares son realmente gravísimos. Se podrá decir que pasa algo parecido en Buenos Aires por ejemplo, donde la tasa de homicidios en sus asentamientos trepa a 38,6/100.000 habitantes. Pero mal de muchos consuelo de tontos. Porque lo cierto es que tras el promedio de nuestra capital, se esconden barrios con cifras propias del sur de Europa, como Pocitos o Punta Gorda, con otros como Manga, Cerro o Paso de la Arena con tasas de homicidios que pueden llegar a 22,7/100.000, es decir, de las peores cifras del mundo.

Esta dimensión de los homicidios da cuenta de la enorme fractura instalada en la sociedad uruguaya. Quienes más la sufren, siempre, son los que viven en los barrios populares.

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