EDITORIAL

Hechos y no palabras

Esa frase, dicha por Daniel Martínez, esconde realidades que él prefirió no señalar en esa instancia, o que, mucho peor aún, quizá ni siquiera es capaz de entrever tras sus lentes frenteamplistas.

Una de las frases usadas de caballito de batalla por el candidato del Frente Amplio en el debate presidencial fue que había que centrarse en hechos y no en palabras. El problema radical de esa frase, dicha por Daniel Martínez, es que esconde realidades que él prefirió no señalar en esa instancia, o que, mucho peor aún, quizá ni siquiera es capaz de entrever tras sus lentes frenteamplistas.

Hechos y no palabras en la corrupción del gobierno. Sin hacer una lista exhaustiva porque implicaría escribir un libro, no es posible sin embargo saltearse aquí los hechos vergonzosos del remate trucho de Pluna y los posteriores procesamientos de autoridades de gobierno; del desastre de Ancap, con inversiones mal hechas, con procesamientos de la Justicia y juicios con pérdidas millonarias, con una capitalización estatal urgente y gigantesca, y con los combustibles más caros de la región; de la corrupción en distintos hospitales públicos; del mal olor que tiene lo ocurrido con la regasificadora en su vínculo con una empresa brasileña conocida por corrupta en su país; y por supuesto, de la renuncia que presentó el vicepresidente de la República Sendic, apoyado en su momento por el ahora candidato Martínez, por episodios que llenaron de vergüenza al país entero.

Hechos y no palabras en la mala gestión del gobierno. La lista es larga y también da como para escribir un libro. Pero importa dejar en claro algunos hechos sustanciales: esta administración Vázquez jamás pudo hacer que la inflación se mantuviera en el rango meta; jamás cumplió con los objetivos de déficit fiscal previstos, sino que por el contrario el país sufre una trayectoria de gasto imposible de sostener en el largo plazo; jamás logró cumplir con las expectativas de crecimiento previstas por sus técnicos; y tampoco cumplió con su promesa de campaña de no subir impuestos.

O en otro orden, pero igual de grave: ¿qué decir, por ejemplo, de la degradación evidente de la calidad del agua potable?

Si se piensa en dimensiones comerciales y económicas de largo plazo, hechos y no palabras: el Frente Amplio no fue capaz siquiera de aprobar el tratado de libre comercio con Chile en el Parlamento, sino que fueron blancos y colorados los que aseguraron su votación; y nada sustantivo logró en materia de apertura comercial que facilitara la colocación de nuestras exportaciones que sufren, además, la competencia de otros países que sí avanzaron en estos instrumentos, como Nueva Zelanda por ejemplo, en mercados de carne importantes para nosotros como es, por ejemplo, el chino.

Hechos y no palabras: bajó la cantidad de área dedicada al arroz y se concentró la producción lechera, porque los costos fijados por el gobierno impiden a esos sectores ser competitivos; la tasa de desempleo crece y se perdieron 50.000 puestos de trabajo en los últimos años; no crece más el salario real de trabajadores privados; de 2017 a 2018, volvió a subir la cantidad de población que vive por debajo de la línea de pobreza, y aumentó en estos años la cantidad de gente viviendo en la calle en Montevideo.

Hechos y no palabras en inseguridad. Desde el retorno a la democracia, nunca hubo tantas muertes en las cárceles por año como en todo el período del Frente Amplio en el poder; nunca hubo tantas rapiñas, ni tantos hurtos, ni tantos homicidios, con un presupuesto en seguridad que nunca fue tan alto como en particular en esta última administración. Nunca se sufrió tanta inseguridad sobre todo en los barrios populares. Y lejos de plantear un cambio, Martínez, ateniéndose a estos hechos, decidió promover a un asesor del actual ministro Bonomi, con lo que el desastre actual, de ganar el Frente Amplio nuevamente, está garantizado que perdurará.

Hechos en educación, cuando Laura Motta, esposa del candidato, fue directora del Codicen entre 2008 y 2019: la promesa de Vázquez de 2014 de mejorar la tasa de culminación de enseñanza secundaria de las nuevas generaciones no se cumplió; los resultados de las pruebas PISA no mejoraron sustancialmente con relación a 2003; las mejoras de presupuesto no se reflejaron en más calidad en educación primaria y secundaria; las pocas mejoras nominales de porcentajes de estudiantes que alcanzaron mayores niveles educativos, en realidad deben analizarse a la luz de la vergonzosa política de facilitar el pasaje de año bajando la exigencia en aprendizajes.

Todos estos son hechos y no palabras. Están al alcance de cualquier persona un poco informada de lo que pasa en el país. Falta que Martínez se digne a verlos.

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