EDITORIAL
diario El País

Guerra cibernética

A pesar de que para el presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, Afganistán ocupe un lugar prioritario entre sus preocupaciones, no es este su único gran desvelo.

El crecimiento de los ciberataques es un inmenso problema gestado en esta era de avances tecnológicos. La inteligencia humana, que tanto bien ha hecho a la humanidad, desde los cuidados de la salud hasta el combate de las hambrunas y el aumento sideral del confort de los terrícolas, también sirve a malas causas.

De ahí que la ciberseguridad sea hoy el blanco de una invisible delincuencia que actúa en base a la modernidad. En el misterioso mundo cibernético, proliferan las extorsiones, las amenazas, los embates, con características inimaginables hasta no hace mucho, de ignotos piratas que o accionan por afán de lucro personal o como parte de operaciones de otra índole que responden tanto a intereses comerciales o políticos.

Ya han ocurrido una serie de incursiones informáticas delictivas contra grandes compañías en EE.UU., entre ellas un operador de oleoductos, una empresa de la industria cárnica. El sistema informático de los servicios de salud irlandeses y una importante aerolínea india fueron objeto de robo de datos y ciberchantaje. En Estados Unidos, la mayoría de las infraestructuras críticas se encuentran en el sector privado, por lo que el gobierno optó por convocar a varias empresas y bancos para en conjunto elevar el nivel de (otra palabra incorporada al lenguaje de nuestros días) la ciberseguridad.

El miércoles pasado, en medio de los trágicos episodios alrededor de la partida de los estadounidenses de Afganistán, Biden se reunió con los líderes de Google, Amazon, Apple y Microsoft. También participaron dirigentes de bancos como el JPMorgan Chase, el Bank of America, además de otras sociedades financieras, compañías aseguradoras, suministradores de agua, gas, electricidad y representantes del sector educativo. El alto perfil del encuentro estuvo en relación con el calibre de los embates sufridos últimamente. A finales del 2020 en Estados Unidos hubo uno que atacó a los servidores de correos electrónicos de Microsoft, otro al programa Orion de las firma contratista de software Solar Winds y a una empresa distribuidora de petróleo, Colonial Pipelines, que se vio obligada a cerrar 5500 oleoductos al ser víctima de una banda autodenominada Dark Side que habría exigido la entrega de US$ 90 millones en bitcoins para terminar con su interceptación. La reapertura de las actividades de la compañía hace suponer que el pago del rescate se concretó.

La ciberseguridad es hoy el blanco de una invisible delincuencia que actúa en base a la modernidad. En el misterioso mundo cibernético, proliferan las extorsiones, las amenazas, los embates, con características inimaginables hasta no hace mucho.

Tras la convocatoria a la Casa Blanca se supo que no solo se había hablado del tema, sino que hubo resultados concretos, pues varias de las grandes compañías hicieron grossos compromisos. Y lo curioso es que uno de los aspectos incluidos en los acuerdos tienen correlación con nuestro país. En Uruguay, un continuo motivo de preocupación es la escasez de mano de obra calificada para el área tecnológica. La falta de graduados en ingeniería de sistemas lleva a que esta rama de la actividad económica, a pesar de ser uno de los mayores demandantes de empleo, no encuentre suficiente número de aspirantes. El cuello de botella existente produce entonces, serias dificultades para el desarrollo de este importante sector, acotando sus buenas perspectivas. Y resulta que en los proyectos presentados ante el presidente Biden por las partes involucradas, la capacitación y el entrenamiento es un punto específico dada la urgente necesidad de contar con más personal con adecuada preparación en este rubro. Como dice el refrán, “mal de muchos, consuelo de tontos…”.

Las obligaciones acordadas van desde trabajar hacia nuevos estándares en la industria, hasta suplir a otros negocios de herramientas más seguras y mejores habilidades de entrenamiento para por lo menos 500.000 trabajadores más. La Casa Blanca ha hecho saber que Apple creará un programa para aumentar la seguridad por medio de sus cadenas de tecnología. Google ha dicho que invertirá US$ 10 billones en 5 años para fortalecer la ciberseguridad y se ha comprometido a entrenar a 100.000 americanos en el terreno tecnológico. Amazon planea suministrar gratuitamente a los usuarios instrumentos de seguridad. Microsoft prometió US$ 20 millones en los próximos 5 años e invertirá US$ 150 millones para ayudar a las agencias oficiales en ciberseguridad. Esta compañía ha gastado US$ 1 billón por año en esta materia desde 2015. IBM ha pactado entrenar a más de 150 mil personas por un período de 3 años. La ciberseguridad es el gran desafío de la década.

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