EDITORIAL

De Guatemala a Guatepeor

Desde siempre, los sectores extremistas del Frente Amplio suelen ser minoría en las urnas pero lo compensan con una presencia mayoritaria en ese frankenstein llamado "Mesa Política".

Haber echado una ojeada al portal web de El País en la tarde de ayer provocaba una involuntaria hilaridad. La noticia de más a la izquierda incluía la foto de un emocionado abrazo entre Daniel Martínez y Graciela Villar, y llevaba por título: "Villar habló del brutal proyecto neoliberal que empieza con Lacalle y su frontera la tiene en Manini". Pero al lado, pegadita a esta, había otra foto del mismo candidato a la presidencia por el Frente Amplio, con el título "Martínez quiere reunirse con Lacalle y Talvi: busquemos puntos de acuerdo y avancemos".

En la contradicción entre las dos citas se resume inmejorablemente la tormenta perfecta en que el partido de gobierno enfrenta las próximas elecciones.

Porque el sufrido exintendente de Montevideo insiste en arrimarse al centro (un centro en el que, a esta altura, es el único y último frenteamplista que queda). Comprende a las claras que los candidatos blanco y colorado que surgieron de las elecciones internas distan mucho de ser derechistas, neoliberales, oligarcas, imperialistas, burgueses, reaccionarios y tantos otros motes que los nuevos tiempos han vaciado totalmente de significado, pero que sobreviven intactos en algunas pintorescas cabecitas sesentistas.

Al contravenir toda lógica, despojando de la vicepresidencia a la ingeniera Cosse (quien la merecía), como forma tal vez de emitir una señal contraria al aparato de Mujica, lo que hizo Martínez fue salir de Guatemala y meterse en Guatepeor. A poco que entramos a profundizar en la ideología de Villar, apareció que esta edil que provenía del cerno astorista, en realidad había defendido la expropiación de inmuebles con deudas de contribución, con una terminología inconfundiblemente marxista. Y por si esto hubiera sido poco, un editorial del gran Claudio Paolillo emergió del pasado para recordarnos de otra oportunidad en que, por iniciativa de Villar, se borró de actas de la Junta Departamental el testimonio de ciudadanos venezolanos sobre el horror de la dictadura de Maduro.

Con la maestría que lo caracterizaba, Paolillo comparó esa actitud de la edil con el Ministerio de la Verdad, en la novela 1984 de George Orwell, cuando se dedicaba a eliminar cualquier documento que no fuera en línea con el pensamiento del gobierno.

Ahora, dos noticias juntas de El País Digital, en una tarde de feriado, revelan hasta qué punto la intención centrista del candidato Daniel Martínez se encuentra con un escollo insalvable en las ideas de su candidata a vice, descalificando al mismo adversario a quien él se quiere arrimar.

Esto sin mencionar la clara señal que emitieron Óscar Andrade y Carolina Cosse al sumar las fuerzas del comunismo y el MPP, generando ya formalmente un polo frenteamplista radical que se venía percibiendo desde hacía años, y al que el electorado dio una mayoría interna del 50 por ciento en la elección del 30 de junio.

Desde siempre, los sectores extremistas del FA suelen ser minoría en las urnas pero lo compensan con una presencia mayoritaria en ese frankenstein llamado "Mesa Política", donde una alambicada ingeniería de representatividad concede el mismo peso a los moderados, mayoritarios, y a los llamados "delegados de las bases", que casualmente se alinean con los radicales.

Pero ahora, en forma proporcional a como los partidos fundacionales fortalecieron sus alas socialdemócratas, el FA se arrinconó por propia voluntad en la extrema izquierda del espectro ideológico, con las urnas inclinándose por quienes manifiestan un discurso marxista clásico, e incluso no han dudado en reivindicar el sistema soviético y las "democracias originales" de Venezuela y Cuba.

Así que el candidato presidencial, en medio de su inocente llamado a negociar con Lacalle y Talvi para parecerse a ellos, queda totalmente en offside, desmentido hasta por su propia compañera de fórmula, quien no duda en advertir que los líderes opositores impondrán en el Uruguay una "línea bolsonarista".

La idea parece no repugnar al candidato a la presidencia, que manifestó con su incombustible sonrisa: "Quiero juntarme con ellos, ver qué puntos de contacto tenemos en determinados temas y tomar eso como políticas de Estado (...) Busquemos los puntos de acuerdo y avancemos como nación".

Ya tuvo que pedir disculpas a sus correligionarios por haber declarado que la Unión Soviética condujo a medio mundo al desastre. Veremos cuándo volverá a hacerlo por esta propuesta de buscar acuerdos con "neoliberales brutales" y "bolsonaristas"...

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados