EDITORIAL
diario El País

La grieta y la pala

Mucho se ha hablado de “la grieta”. Esa especie de fosa que separaría a dos sectores en los que se dividiría políticamente el país. 

Una grieta que no existe como tal en Uruguay, sino que es parte de esas lecturas perezosas de tanto “experto” local, que lo que hace es refritar todo lo que ven en la TV argentina.

Aunque hay figuras importantes de la realidad política nacional que parecería que les gustaría importarla.

Veamos lo que está pasando en Uruguay por estas horas. El país tiene un gobierno nuevo, una coalición que cuenta con holgada mayoría en el Parlamento, y que asumió el poder hace apenas 25 días. Pero hasta eso es engañoso. Porque la realidad es que las transiciones en Uruguay son tan largas y complejas, que hay cargos tan importantes como la presidencia del Codicen, o de ASSE, que hasta apenas el viernes pasado seguían bajo el control de los directivos de la era frentista. Sí, nada menos que la salud pública y la educación.

En este panorama, estalla esta crisis por el coronavirus. Un panorama agravado todavía más por el hecho de que el gobierno que se fue dejó las arcas públicas totalmente vacías, y en materia de salud, ninguna medida mínimamente seria de preparación ante la ola que se venía. Al punto que circulan por allí los videos del exsubsecretario de Salud, Jorge Quian, diciendo que Uruguay estaba preparado de sobra para el coronavirus, y que le preocupaba mucho el dengue o el sarampión. ¡Un fenómeno!

En estos 20 días de gestión el nuevo gobierno ha tenido que enfrentar la peor crisis global en generaciones, ha tenido que salir a comprar insumos básicos que no existían en el país, ha debido gestionar un apagón inmediato en la economía, sin plata en la billetera. Y, de acuerdo a los comentarios de los expertos y de los incipientes números de la epidemia, lo está haciendo bastante bien.

Y sin embargo, en medio de este tsunami, tiene que enfrentar las conductas incomprensibles, hasta desleales, de gente que parece querer que al país las cosas le vayan mal.

Hay figuras políticas e instituciones que tienen una responsabilidad enorme al salir a opinar en un momento de crisis sanitaria como la que estamos viviendo.

Primero fue la directiva del Sindicato Médico del Uruguay. Que con una salida que incluyó conferencias de prensa, convocatorias a los medios, y hasta una plataforma de recolección de firmas en internet, buscó desautorizar la estrategia del gobierno para manejar la crisis, llamando a una cuarentena forzosa de toda la población, algo que tiene incluso severos cuestionamientos legales.

Luego vino el Pit-Cnt, que pese a que no hay día en que el gobierno no se presente ante la opinión pública para anunciar medidas que buscan tanto enfrentar la crisis sanitaria, como dar respuestas al desafío económico, a menos de una semana del estallido, convoca a una “caceroleada” contra el mismo, con el argumento de que las medidas son insuficientes. O sea, apela a la medida más dura, la que se reserva en los países para ocasiones de violación de los derechos básicos de una democracia, para atacar una gestión que acaba de empezar, y por unas medidas que ni siquiera estaban anunciadas del todo.

Y como frutilla de la torta, aparece el expresidente Vázquez, aumentando la presión y llamando desde su rol de “héroe de la salud”, también a imponer una cuarentena forzosa, cuyo impacto económico, especialmente en los más pobres, sería devastadora.

Sumados estos tres hechos, y tejiendo una línea de identificación política nada disimulada entre los tres actores, está claro cual es la intención.

No se trata, como ha señalado algún operador del Frente Amplio, de limitar el derecho a la libertad de expresión de nadie. Pero hay figuras e instituciones que tienen una responsabilidad enorme al salir a opinar en un momento de crisis sanitaria como la que vivimos. El SMU tiene caminos más que claros para hacer llegar sus posturas al nuevo gobierno sin hacer escándalo en los medios. El Pit-Cnt tiene mucho para hacer y colaborar, antes de convocar a una protesta con esas connotaciones, a una semana del estallido de la peor crisis sanitaria del siglo. Y el presidente Vázquez... bueno, ¿usted ha escuchado que Obama tenga algo que decir sobre el manejo de Trump de este problema? ¿Cree que no tiene una opinión personal al respecto?

La clara intención detrás de todo esto es eminentemente política. Busca, de manera mezquina, sectaria, totalmente antipatriótica, usar una crisis como esta para potenciar esa grieta. Para debilitar al gobierno, imponerle sus posturas y de paso dejarlo inerme para implementar las ideas y proyectos para los cuales lo votó la ciudadanía. Pero la gente no es boba. El tiro saldrá por la culata.

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