EDITORIAL
diario El País

Gobernar y liderar

Deberían ir juntos, como el todo y la parte. Pero no ocurre así comúnmente. En los hechos, son más los jefes de gobierno que gobiernan que los que lideran (y mucho más aún los que no consiguen hacer ni lo uno, ni lo otro).

Lo vemos hoy, si algo caracteriza este siglo XXI es la ausencia de líderes a nivel mundial. Hasta peor: los pocos líderes que hay no son muy buenos que digamos.

Porque también está eso: no basta con liderar, hay que hacerlo para bien. Churchill y De Gaulle, con todos sus defectos, lideraron para bien. En la otra punta, nadie podrá decir que Hitler y Stalin no eran líderes, pero lideraron para mal.

Hoy, Putin es de los pocos líderes indiscutidos en la política mundial, pero con resultados negativos, (a la larga, hasta para la propia Rusia)

Si queremos ejemplos más próximos de una y otra cosa, Tabaré Vázquez gobernó (al menos en su primer mandato), pero no alcanzó realmente a liderar, (más allá de una cierta adhesión frentista), mientras que José Mujica no gobernó, pero sí lideró. El tema es que lo hizo para mal y ahí arranca la motivación central detrás de este artículo: sin juzgar sus intenciones, creo que el liderazgo que Mujica efectivamente ejerció ha sido terriblemente negativo para el Uruguay, ya afectado por un relato cultural muy distorsivo y eso torna imperioso que Luis Lacalle encare su cercano desafío como de gobierno con liderazgo.

En general tendemos a enfocar las administraciones solo en términos de temas de gobierno, que no son triviales: la economía, la seguridad, la educación… todo bien. No se puede descuidar todo eso y dedicarse a tratar de ser una especie de Gandhi con estilo Martín Fierro, (un Pepe-Gandhi, digamos).

El país está precisando de un liderazgo que lo transforme más allá de la imperiosa necesidad de ordenar el rancho. Un liderazgo cultural en un sentido gramsciano del término con, además, un fuerte componente moral.

El Uruguay está marcado por una cultura con fuertes ingredientes negativos, a la vez que está moralmente débil.

Todo ello se encarna en el relato hegemónico, producto a su vez de esa cultura, lo cual condiciona el desarrollo personal de nuestra gente y con ello, de nuestro país. Un relato que rescató lo menos positivo del batllismo (del segundo), con su absorción del hombre por el Estado y fue luego subsumido en la veta rousseauniana de nuestra izquierda. Un relato que elevó a la igualdad material al lugar más alto de la escala social de valores.

Que cultiva una cierta solidaridad, pero con notas particulares: debe proveerse desde el Estado, sin empatía ni compromiso, sin exigencias y sin ideales de excelencia personal. Solidaridad para la igualdad.

Que transforma la libertad, de un derecho responsable a una pretensión sin ataduras ni compromisos.

Que distorsionó el concepto y el sentido del derecho, despojándolo de su vinculación al deber.

Que mistificó la igualdad material.

Que demonizó la excelencia y el progreso.

Que produjo una sociedad fracturada, con profundas vetas de disconformidad, envidia e inquina.

Que se resiste a arriesgar y a sacrificarse.

Pronto para exigir, pero reticente para asumir.

Es imperioso liderar otro espíritu, otra cultura, el comienzo de un nuevo mensaje. Que tenga por centro y eje al hombre, a la vez constructor y destinatario de los esfuerzos sociales. Que mire, primero nuestra historia y luego nuestra realidad, no como ingredientes para tejer una historia voluntarista y utilitaria, sino como la realidad a partir de cuya admisión debemos construir un futuro de esperanza y de excelencia.

Admitimos que es medio impertinente decir todo esto, porque somos conscientes de que no lo alcanzaríamos si nos hubiera tocado la changa a nosotros, pero la realidad es esa: el mayor desafío que tendrá el presidente Luis Lacalle Pou y el verdadero compromiso con la historia, será inducir al Uruguay a reencontrar su potencia de grandeza humana, a partir de un liderazgo totalmente innovador.

La tarea es compleja pero le deseamos éxito y buena suerte, por el bien del todos los uruguayos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error