EDITORIAL

El gasto en Juventud: otro déficit

En abril pasado se publicó un estudio del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), "Estimación del Gasto Público Social en Adolescencia y Juventud para Uruguay". Como pasa muchas veces en estos casos, sus análisis son sesgadamente oficialistas. Sin embargo, hay un aporte de información que muestra hasta qué punto han fracasado las políticas de gobierno en materia de juventud.

El estudio abarca la cuantificación del Gasto Público Social en juventud para los años 2010-2013; es decir, para la mayor parte del gobierno de Mujica. Se considera jóvenes a las personas entre 15 y 29 años; el Gasto Público Social (GPS) se define como los gastos del Estado referidos al área social, siendo los más importantes los de salud, educación, vivienda y asistencia social.

¿Por qué es importante evaluar este gasto del Estado? Porque evidentemente tenemos un problema serio con respecto a las generaciones jóvenes, sobre todo las de las clases populares que no logran obtener empleos que les permitan cierto progreso social; porque la infantilización de la pobreza es un proceso que lleva muchas décadas; y porque, en definitiva, la prédica frenteamplista siempre ha sido de que la izquierda en el poder se ha ocupado mejor que cualquier otro partido de los gastos sociales para la población en general y para los jóvenes en particular.

Hay dos datos de este estudio que son relevantes. Primero, el GPS del trienio 2010-2012 representó en total, aproximadamente, el 23% del PIB del país.

Es un porcentaje que lejos de ser rupturista con relación a los gobiernos anteriores, se enmarca dentro de una vieja tradición nacional que desde hace más de medio siglo, en democracia, ha privilegiado el GPS para toda la población.

La verdad es que en los años 90 el GPS representaba un porcentaje muy similar al que arroja el período de José Mujica.

El segundo dato refiere a que el GPS en juventud se mantiene constante en los años de análisis del estudio. Medido tanto en porcentaje del PIB (5%) como en porcentaje del total del GPS (16%), estos guarismos muestran que, en realidad, no hubo un mayor esfuerzo de la administración Mujica para gastar cada vez más, porcentualmente, con el objetivo de mejorar la situación social de la juventud más necesitada.

Así las cosas, no es de extrañar que en 2014 casi uno de cada cinco jóvenes de entre 15 y 29 años ni estudiara ni trabajara. Como bien sugiere el informe, "en los últimos 10 años persisten importantes carencias en los jóvenes, especialmente en materia educativa y laboral". Ni el "dinamismo económico" ni las "políticas priorizadas" parecen "haber sido suficientes".

Esta confesión de parte se hace a pesar del cúmulo de programas que el Mides ha impulsado (cuando ya existían) o que ha creado de la nada para atender a la juventud: Tarjeta Joven, Compromiso Educativo, Jóvenes en Red, Centro de Ciudadanía Juvenil, Fondo de iniciativas juveniles, Expo Educa, Encuentro de Arte y Juventud, Casa de la Juventud, Centros Educativos Abiertos y Centro de Información a la Juventud.

El Frente Amplio en el poder multiplicó así programas, recursos y burocracia, que permiten contratar a compañeros de ruta y aumentar así el clientelismo. Sin embargo, no logró con todo eso que los varones adolescentes y jóvenes se insertaran más y mejor en el mercado de trabajo. En 2013, la proporción de esos jóvenes que declaró haber trabajado más de tres meses fue de 59%. En 1990, era del 78% del total.

La justificación del estudio, oficialista, es que "esas diferencias se explican por el incremento de la asistencia en educación media". La verdad es que los jóvenes de hoy no encuentran en los estudios herramientas que les permitan insertarse rápidamente en el mercado laboral. Es por eso que algunas veces apuesten a seguir estudiando, y que en otras pasen a engrosar la legión de los que ni estudian ni trabajan.

Una de las mayores críticas que la academia pro-frenteamplista hacía del GPS de los años 90, era que se trataba de un gasto que no atendía suficientemente a los jóvenes. Pues bien, la verdad es que bajo la administración Mujica ese sesgo se mantuvo: la prueba es que el GPS destinado a juventud fue un 15% del gasto total, mientras que la población joven representa un 22% del país.

El GPS en tiempo de administración de izquierda siguió siendo pro-adulto y mostró una enorme ineficiencia, porque multiplicó todo tipo de programas pero no logró que los jóvenes tuvieran más y mejores empleos. Esta es la verdad de los datos. Lo demás es puro cuento.

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