EDITORIAL

El fútbol y la política

Las palabras explosivas de Luis Suárez contra los estamentos que gobiernan el fútbol, podrían perfectamente ser trasladables al mismo estamento que estuvo en altos cargos de poder en el gobierno anterior.

El fútbol y la política en Uruguay han estado vinculados desde siempre. De hecho, el actual presidente Vázquez fue en su tiempo presidente de su club, Progreso. Y siempre se dijo que su ingreso en la política partidaria fue una reacción a su intento fracasado por liderar la AUF.

Pero la entrevista a Luis Suárez publicada el martes en Ovación, y las reacciones que generó, habilitan también una lectura política interesante. Sobre todo porque muchos de quienes se encuentran hoy en la vereda de enfrente del mejor jugador uruguayo de las últimas décadas, tuvieron también una nada despreciable participación política en el gobierno de Mujica, cuyos resultados paupérrimos estamos padeciendo hasta hoy.

En la entrevista, Suárez lanza munición gruesa contra los dirigentes de varios clubes, contra la empresa Tenfield, que maneja los destinos del fútbol desde hace años, y contra la Mutual de jugadores, lo que vendría a ser el sindicato de los futbolistas, a la que acusa de ser funcional al poder actual en el deporte.

Las reacciones no se han hecho esperar, y figuras como Enrique Saravia, dirigente de la Mutual, o el personaje conocido como el Pato Celeste, se han tirado con todo contra el goleador. Pero más allá del detalle de estos agravios, lo más llamativo ha sido el tono filo mafioso y barriobajero con el que estos personajes han respondido a Suárez.

Aquí es importante hacer un paréntesis. Lejos de la intención de este artículo es involucrar a los jugadores en cuestiones políticas partidarias. Es más, es notorio que algunos de los líderes de esta revuelta de los futbolistas contra el poder en ese deporte han tenido sintonía con el actual partido de gobierno. Pero hay cuestiones de este choque que vale la pena señalar.

Por ejemplo que el señor Saravia es suplente de diputado y ha ocupado la banca por el MPP de José Mujica. Y otros dirigentes de la mutual han tenido activa participación en ese sector político. También es interesante remarcar que el llamado Pato Celeste tuvo una actuación llamativa en el gobierno del expresidente Mujica, durante el cual ostentó públicamente su llamativo progreso económico. Y nunca se terminaron de aclarar las insistentes versiones de que el mismo recibía gente y hacía gestiones propias dentro del edificio de Presidencia de la República. Es más, el propio "Pato" ha comentado en notas de prensa, que su inicio como próspero intermediario en negocios con Venezuela se dio a raíz de una carta personal de recomendación del expresidente Mujica, la que hizo valer con las autoridades chavistas de entonces, en ocasión de un partido organizado en Venezuela por la Mutual y acompañado por el señor Saravia.

Pero hay más para este boletín. Sucede que durante la gestión de Mujica, una medida impulsada de manera sorprendente por el expresidente, con la supuesta intención de mejorar la seguridad en el fútbol (que notoriamente no logró) terminó descabezando al ejecutivo de la AUF encabezado por el señor Sebastián Bauzá, quien contaba con gran apoyo popular y de los jugadores, tras el excelente resultado en Sudáfrica, y cuya gestión incomodaba notoriamente a la empresa que maneja en forma exclusiva el fútbol uruguayo y a la selección.

En honor a la verdad no incluimos en este racconto el episodio en el que el ex- presidente Mujica condonó una millonaria deuda que mantenía esa empresa con la DGI, en una decisión que fue muy polémica en su momento, ya que hay versiones creíbles y de varios expertos, de que la actuación del órgano recaudador en aquella instancia no fue todo lo transparente y justa que debió ser.

Pero la simple mención de algunas de estas circunstancias resulta interesante para comprobar la simbiosis que tuvo el gobierno del expresidente Mujica, no ya solo con la empresa que hoy se encuentra en el ojo de la tormenta por su manejo del fútbol local, sino que comulgó también en forma notoria con un estilo, con un tono y con un discurso público confrontativo, prepotente, donde los "vivos" y "despiertos" no eran los más formados ni los más capacitados, si no quienes manejaban ciertos códigos y formas de actuar, que lejos están de garantizar la transparencia y profesionalismo que se exige hoy en día en el mundo.

Es interesante marcar estos hechos porque muchas veces desde el propio partido de gobierno y sus satélites en los medios, se pretende dar cátedra de moral y buenas costumbres, sin resolver una contradicción básica. Que durante la gestión del presidente más pobre y más honesto del mundo, hubo relaciones carnales con las mismas empresas y figuras que ahora se denosta. Un poco de coherencia no vendría mal.

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