Editorial

El Frente opositor

Una frase atribuida a diversos autores, recogida en diversas antologías de las Leyes de Murphy, puede transmitir en su cinismo la sensación que buena parte de la opinión pública debe tener respecto del debate político de las últimas semanas: "Todos mienten, pero no importa, porque nadie escucha".

Las contradicciones del Frente Amplio y las dificultades de la oposición para hacerse escuchar siembran un ambiente de creciente confusión

La idea de que el Frente Amplio ocupa todo el espectro político y todas las posiciones ideológicas de forma de taponear a la oposición está instalada hace mucho tiempo. Con su habitual desparpajo lo expresó el expresidente Mujica hace unos días: "En el Frente está el gobierno y también la oposición: la discusión, el debate, toda la vida política". Esta estrategia en efecto complica la tarea de la oposición, ya que en cada tema del debate nacional las opiniones que más importan (porque el oficialismo tiene el control del Poder Ejecutivo y la mayoría absoluta del Legislativo), a favor y en contra de cada asunto, están en el partido de gobierno.

No es que la oposición —o algunos de sus protagonistas— no se esfuerce por salir a la palestra pública con una posición sensata, es que habitualmente queda eclipsada por una posición opositora, a veces incluso en términos más duros, de personajes del oficialismo. De muestra basta el ataque del operador político astorista Esteban Valenti por estos días a Sendic y Cosse: "si el país lo gobernaban quienes dirigieron Antel y Ancap no hubiéramos ni ganado las elecciones".

Lo mismo ocurre con otros temas de la agenda, como la impresentable idea de utilizar las reservas internacionales del país que defiende el eje de tupamaros, comunistas, sendiquistas y algunos socialistas. Con la oposición, en este caso eminentemente técnica, del astorismo señalando que es sencillamente una estupidez.

Esto se debe fundamentalmente a dos razones. La primera que las reservas tienen contrapartidas, por lo que en buena medida no son fondos de libre disponibilidad, ni un ahorro del que se pueda disponer a voluntad. La segunda, y lapidaria para las intenciones de los demagogos, es que no se puede financiar un flujo de fondos con un stock de dinero. Dicho en forma más simple, no se puede financiar, verbigracia, un aumento salarial que se vuelve un gasto permanente en el presupuesto con una determinada cantidad de dinero que se agota en un lapso breve. El recurrente tema de querer utilizar las reservas para gastar más solo puede ser sostenido por un voluntarismo ignorante o de intención aviesa porque nadie que entienda un poco de economía puede defenderlo seriamente.

La oposición busca posicionarse en este esquema complejo. En filas nacionalistas el sector de Lacalle Pou realizará un encuentro con sus dirigentes para planificar acciones hacia el futuro. Según la carta invitando al evento firmada por el propio Lacalle Pou se trata de "un importante encuentro a nivel Nacional en la ciudad de Trinidad, en el que trataremos una serie de definiciones de carácter organizacional, de funcionamiento y estrategia política".

Por su parte Larrañaga se plantó con definiciones firmes en un artículo difundido el día lunes y en entrevistas de prensa en que se ubicó en la vereda de enfrente al gobierno y llamó a realizar una oposición dura y leal.

En el Partido Colorado la eclosión de sectores que reivindican al batllismo y el virtual desarme de Vamos Uruguay no es una buena noticia. Difícilmente la recuperación colorada venga de la mano de reflotar las ideas del primer o del segundo batllismo y de dirigentes que dedican más tiempo y esfuerzo en criticar al Partido Nacional que al gobierno. El discurso izquierdista (que también se da en algún sector muy minoritario de los blancos) es funcional al mantenimiento del Frente en el gobierno y refuerza su hegemonía cultural.

Sería sano para la democracia uruguaya, más en los tiempos que vivimos en que incluso se habla de reformar la Constitución alterando derechos humanos fundamentales como el derecho de propiedad, que los interesantes planteos que muestran los dos principales sectores del Partido Nacional cuajen en acciones concretas que muestren una oposición más vigorosa y despierta ante los embates oficialistas.

La responsabilidad por la salud de la Democracia y la República recae en quienes tienen los principios para poder defenderlas. Ojalá, por el bien del país, que sepan estar a la altura de este formidable desafío.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados