EDITORIAL

Un Frente Amplio vergonzoso

La vergüenza del gobierno frenteamplista es aún mayor cuando se tiene en cuenta que, hace meses ya, dispone de los votos para la ratificación de este TLC con Chile en el Parlamento, porque los partidos de oposición así se lo hicieron saber al presidente Vázquez.

El Plenario del Frente Amplio que el sábado se reunió para decidir aprobar o no el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile firmado en octubre de 2016, terminó resolviendo que el debate debía ser postergado para una futura instancia del Plenario sin fecha prevista. En criollo: pateó la pelota para adelante y nadie sabe cuándo se tomará una definición sobre el tema.

Aunque parezca que solo se dilata la decisión y que por tanto esa demora no puede causar ningún daño, la verdad es que la posición del Plenario tiene consecuencias negativas gravísimas. En primer lugar, porque una vez más ratifica que en temas fundamentales de gobierno, quien tiene la última palabra en el Frente Amplio es una instancia que no representa lo que realmente votó el pueblo en octubre de 2014. En efecto, la conformación sectorial del Plenario da mayor representación a los sectores más radicales de la izquierda que tienen muy poco apoyo ciudadano en las urnas, y termina siempre inclinando la balanza en favor de decisiones ideologizadas que ni siquiera son un buen reflejo de las iniciativas que toma el Ejecutivo liderado por Vázquez. La izquierda radical, anquilosada, que vive tras el muro de yerba protector del comité de base, sigue conservando el poder real del Frente Amplio.

En segundo lugar, esta decisión del Plenario termina de quitar toda credibilidad a la política exterior de Vázquez. Por un lado, porque impone demoras inadmisibles para la toma de decisiones en política internacional: este TLC con Chile pasó meses negociándose bilateralmente, ¡y hace ya 20 meses que se firmó!

Es la muestra más absoluta de incapacidad de gobierno: el Frente Amplio va a pasar más de dos años sin ser capaz siquiera de decidir si apoya o no las determinaciones de su presidente en política exterior.

Por otro lado, porque cualquier embajada en Montevideo con elemental sentido político informará a sus autoridades que no vale la pena negociar absolutamente ninguna apertura comercial con Uruguay, ya que ni el ministro de Relaciones Exteriores ni el presidente de la República pueden garantizar que lo negociado se cumpla porque ninguno cuenta con el apoyo del Frente Amplio.

¿Qué negociación seria se puede proseguir con la Unión Europea cuando ya hay diputados del Frente Amplio, e incluso dirigentes sindicales afines a la izquierda, que se han manifestado contra ese proceso? ¿Qué profundización del TLC con México, si cualquiera sabe que lo que negocien los equipos técnicos de Cancillería no tendrá ninguna validez ya que el Plenario del Frente Amplio ejerce un veto superior sobre la política exterior del país?

Hay que ser claro: la izquierda en el mundo no es tan rancia e ideologizada como la del Frente Amplio. El ejemplo de Chile es dramáticamente contundente: gobiernos de izquierda abrieron su economía con varios TLC, que abarcan potencias y regiones tan distintas como Estados Unidos, China, Japón, la Unión Europea, a las principales potencias emergentes de Asia, y por supuesto que a varias potencias regionales latinoamericanas. Pero además, cuando su Cancillería negocia un TLC, luego Chile cumple procesos elementales de ratificación parlamentaria que dan cuenta de políticas de Estado serias que aseguran aperturas comerciales que favorecen a sus sectores productivos.

Ahí está el ejemplo de la ratificación en Diputados del TLC con Uruguay, cuando sabido es que ese intercambio comercial bilateral no es prioridad para Santiago de Chile.

La vergüenza del gobierno frenteamplista es aún mayor cuando se tiene en cuenta que, hace meses ya, dispone de los votos para la ratificación de este TLC con Chile en el Parlamento, porque los partidos de oposición así se lo hicieron saber al presidente Vázquez. Esto quiere decir, en concreto, que el veto de la izquierda radical del Plenario existe porque todo el Frente Amplio lo acepta, incluso quienes visten trajes de moderación y sentido común en el Frente Líber Seregni (FLS), ya que ninguno, ni siquiera el presidente Vázquez, se decide a saltearse esa instancia para lograr que el Parlamento vote el TLC apoyado en la amplia mayoría que conforman blancos, colorados, independientes y el FLS.

El futuro es negro. Las prioridades políticas del Frente Amplio ahora girarán en torno a la Rendición de Cuentas. Y luego llegará el tiempo electoral en el que la izquierda no querrá dividirse por un tema como el TLC con Chile. Todos sabemos entonces que esta administración de Vázquez no aprobará ningún TLC con nadie de aquí a 2020. Es una verdadera vergüenza.

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