Editorial

El Frente Amplio y el "dinero K"

Nuevos datos surgidos en Buenos Aires confirman la vergonzosa colaboración de los Kirchner con la campaña electoral del Frente Amplio en 2004.

Un empresario argentino vinculado desde tiempo atrás a la fundación Madres de Plaza de Mayo confirmó lo que todo el mundo sabía: que en 2004 el entonces presidente argentino Néstor Kirchner colaboró con dinero en la campaña que llevó a Tabaré Vázquez a la Presidencia. Por más que hoy el Frente Amplio lo niegue, las evidencias de ese apoyo económico son rotundas en momentos en que recrudecen las denuncias sobre la ruta del llamado "dinero K".

Buenos Aires empapelado con la cara de Vázquez, los actos proselitistas allí realizados y el trasiego de votantes frentistas son hechos que quedaron en el recuerdo de la más deplorable injerencia argentina en los asuntos uruguayos. La oposición lo denunció por entonces sin que a nadie del nuevo gobierno se le moviera un pelo. Nuestra cancillería no reaccionó pese a la enormidad que era oír a un gobernante argentino cacareando que metió "la manito" en las elecciones uruguayas.

Ese era el viceministro Enrique Albistur, encargado de medios de comunicación de la Casa Rosada, quien se jactó públicamente de "la manito" que le dio al Frente Amplio con "una campaña de afiches callejeros y un festival para recolectar fondos para trasladar votantes a Uruguay". Se dice que en la noche del festejo por el triunfo del Frente Amplio Albistur viajó a Montevideo a celebrar la victoria.

Lo que el empresario argentino Sergio Shoklender agregó ahora es que Kirchner mandaba el dinero a través de la fundación Madres de Plaza de Mayo. Esos fondos destinados a intervenir en las elecciones de un país vecino no provenían del erario público sino que formaban parte de esa recaudación extraoficial, el "dinero K", producto de coimas que ahora investiga la justicia argentina.

Consultado al respecto Jorge Brovetto, presidente del Frente Amplio en esa época, dijo que los dichos de Shoklender sobre la financiación argentina son "totalmente disparatados" y que "nada de eso ha sido motivo de conocimiento por parte de nadie que yo conozca".

Empero, la evidencia de esa intervención es tan grande que funcionarios kirchneristas como Albistur, también presentes en los festejos del triunfo de Vázquez en 2004, se ufanaban de su contribución a la victoria de la izquierda en Uruguay. Es extraño que el expresidente frentista no los recuerde. Del mismo modo el hoy ministro Danilo Astori dijo desconocer cualquier información al respecto.

En sus declaraciones, Shoklender fue un poco más lejos cuando dijo que no podía asegurar que ese flujo de dinero contante y sonante se haya enviado en efectivo a Uruguay para costear los gastos de campaña de la fórmula Tabaré Vázquez-Rodolfo Nin Novoa. "Lo supongo, pero no tengo ninguna evidencia", añadió. Sería bueno investigarlo.

Lo cierto es que a partir de ahí Kirchner y su elenco asumieron una suerte de patronazgo sobre el gobierno uruguayo. Toleraron, cuando no alentaron, los piquetes que cortaban el paso en los puentes tendidos entre Uruguay y Argentina. Desde Casa Rosada se dijo que esos piqueteros que reclamaban contra la instalación de una planta de celulosa ejercían su derecho a la libre expresión. Incluso Kirchner se dio el lujo de criticar la política agropecuaria de Uruguay, a la que señaló como un mal ejemplo para los productores argentinos.

En el ambiente de la época reinaba la sensación de que el gobierno del Frente estaba en deuda con su similar argentino. Algunos medios explicaron el malhumor de Kirchner por la construcción de la planta de Botnia porque al parecer los frentistas le habían prometido que en caso de ganar el proyecto sería suspendido. Sea cierto o no, las protestas de Buenos Aires contra ese planta fueron permanentes y enrarecieron las relaciones entre los países del Plata durante los mandatos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández.

En ese período se habló mucho del "dinero K" con denuncias sobre coimas por las obras públicas, bóvedas llenas de dinero y el crecimiento exponencial de la fortuna del matrimonio Kirchner. En algunos casos el nombre de Uruguay apareció en la ruta de salida de Argentina de ese dinero. Hubo además algunos episodios llamativos como la valija cargada de dólares que portaba un tal Antonini en un viaje —iniciado en Venezuela con escala en Buenos Aires— cuyo destino final era Montevideo.

Más allá de esas versiones, lo que está claro y confirmado es que el gobierno de Kirchner, al menos en 2004, contribuyó económicamente con la campaña del Frente Amplio. En resumen, una vergüenza.

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