EDITORIAL

El Frente Amplio y los cincuentones

A este sector lo aprovechó la izquierda para lanzar otro embate contra las AFAP, a las que quieren destruir para que todo vuelva a manos del Estado y el gremio. Tan útil les resultó tomar la bandera, que uno se pregunta dónde nació esta movida y quiénes la atizaron.

Dicen que hasta hubo apuestas alrededor del espectáculo del Frente Amplio peleándose entre ellos por la Ley de los Cincuentones. ¿Habría una importante escisión? ¿El Ministro Astori no va a aflojar , como en tantas otras ocasiones ? ¿Renunciará si se vota el proyecto del Ejecutivo y no el del MEF? ¿Los compañeros estarán dispuestos a tensar la cuerda hasta que se rompa? Los tironeos de uno y otro lado han sido fuertes pero al final, la cuerda aguantó. Deshilachada, pero aguantó.

El episodio demostró una vez más que el oficialismo tiene muy en claro su gran objetivo. No largar el poder. Y no solo por mantener su hegemonía e imponer su modelo de país socialista, sino porque ya han visto lo que está pasando en la vecina orilla. Mucho tiempo con la sartén por el mango se presta, no solo a las burradas de todo tipo que se han visto en la administración de las empresas públicas, en los servicios estatales y en el manejo de los dineros del estado, que tan caras le cuestan a los uruguayos. También es caldo cultivo para la corrupción y puede traer malas consecuencias para más de uno si quedan del otro lado de la vereda.

Así que al final todos se alinean tras esa magna consigna y antes muertos, que divididos. Un mensaje que no deberían echar en saco roto ni el Partido Nacional -principal adversario según las encuestas- por más distraído que esté actualmente con el Sr. Bascou, ni el resto de la oposición. Aun cuando en el Frente Amplio festejen porque al fin salió el humo blanco y lograron ponerse de acuerdo -si bien andan con cuidado para que ningún grupo se adueñe de la criatura recién parida- la verdad es que se trata de una solución que le costará mucho al país. Es cierto que el demencial proyecto original que demandaba una erogación de US$ 3700 millones, y que entre otras cosas ponía en riesgo el grado inversor de nuestro país (encarecimiento financiero para los créditos internacionales), el entendimiento al que llegaron disminuyó esa cifra a US$ 1000 millones.

Sin embargo, sigue siendo una cantidad enorme que podría haber sido mucho menor de adoptarse la solución presentada por la oposición, a la que para variar, no le hicieron caso. Que no hayan aceptado la propuesta de que los trabajadores decidan por cual sistema prefieren jubilarse, si por el de AFAP o por el BPS, cuando les llegue el momento del retiro, sabiendo entonces que les conviene más, se puede entender como una manera de darle un golpe en la nuca al sistema de previsión privada. Por otro lado, un interés de que al BPS le ingrese de golpe esa gran suma de dinero proveniente de todos esos afiliados .

No les importa la mala repercusión futura que traerá este golpe al régimen de las AFAP introducidas con la Reforma Previsional en 1996. Reforma que posibilitó el rescate de la fundida Caja de Jubilaciones del Estado. Tampoco les preocupa la mala señal frente a las firmas establecidas de este repentino cambio de reglas. Que de pronto les impidan manejar sus propias estrategias para el giro del negocio, fijando manu militari, otra rebaja de las comisiones y marcando un tope respecto de lo que pueden cobrar. Desde Colombia, de donde es la compañía Sura, ya han hacho saber que lo sucedido ha encendido luces de alerta.

Haber aceptado la opción de contabilizar los aportes hechos por las personas antes de que se introdujera la reforma para compensar la pérdida que esa norma les significó, hubieran sido una buena salida para contrarrestar la desventaja por la que ha estado reclamando este grupo de personas que ganaban unos $50 000 de hoy, tenían menos de 40 años y fueron obligados a acogerse a una AFAP. A su vez, la obligación de decidir en un plazo máximo de dos años, por cual sistema retirarse, no es algo sensato.

A este sector lo aprovechó la izquierda para lanzar otro embate contra las AFAP a las que quieren destruir para que todo vuelva a manos del Estado y el gremio. Tan útil les resultó tomar la bandera de defensores solidarios de estas "víctimas", que uno se pregunta donde nació esta movida y quienes la atizaron. Las privadas siempre han estado en la mira de varios dirigentes quienes han logrado ir introduciendo distintos cambios(apertura de la puerta de entrada) atentando contra el sistema mixto.

Es como si no se dieran cuenta o quieren reconocer el importante rol que cumplen las AFAP. Por algo, tanta gente las ha elegido, con su esquema de aportes personales que permite saber con cuanto contribuye cada uno y cuanto tiene, a diferencia de la injusta nebulosa que había antes de la reforma.

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