EDITORIAL
diario El País

La fiesta terminó

Con alguna prensa opositora titulando burlonamente "Recorto y pego", esta semana se conocieron los ahorros que hará el gobierno, en el camino de reducir el gasto público y, con ello, revertir la penosa situación fiscal heredada.

Adentrarse en algunos rubros recortados equivale a recibir un curso rápido de cómo se dilapidaron los recursos del contribuyente en este bendito país.

El MEF gastaba 280 mil pesos por mes en una revista digital “de circulación altamente restringida e información de carácter reservado”, que publicaba encuestas de una conocida consultora. Había contratado a 91 técnicos a través del BID, por 92 millones de pesos anuales, y a seis asistentes del ministro por 700 mil pesos mensuales.

Por su parte, el MEC prevé un ahorro de 7 millones de pesos en 2021, en su mayor parte por bajas en alquileres: se estaba pagando por locales que no se usaban. Se abatieron gastos de publicidad, se devolvieron autos que nadie empleaba y se cancelaron contratos de celulares.

El MIEM ahorra 800 mil pesos mensuales en alquiler, por mudar su sede.

El MTSS y el MDN cancelaron las compras de diarios en papel, eliminaron viajes al exterior y redujeron los autos oficiales. Lo mismo puede decirse del Ministerio del Interior, donde se ahorró una fortuna anulando compras de armamento que se habían iniciado en la administración pasada, así como también se cancelaron los contratos publicitarios con La República, La Diaria y Caras y Caretas, todo lo cual implica un ahorro de casi 34 millones en el quinquenio.

En el Mides ocurrió otro tanto, pero sin afectar los recursos destinados directamente a la población vulnerable. Entre otros gastos prescindibles, se evitaron las duplicaciones y triplicaciones, generando un nuevo sistema de compras centralizado. Trascendió que en distintas direcciones se habían contratado 25 suscripciones distintas del mismo diario digital, por un costo superior a 100 mil pesos anuales en cada caso.

Los ahorros también llegaron al Poder Legislativo, donde se eliminaron las partidas de prensa y de fotocopias y se limitó el pago a suplentes a solo uno por sesión. Un rubro recortado en el Senado lo dice todo: "costo de adecuación de despachos y mobiliario". Y con el mismo afán de recortar lo superfluo, se sustituyeron las botellas de agua por dispensadores. La decisión fue comentada por el senador Enrique Rubio en un desafortunado tuit: "En verdad la supresión de las botellitas de agua en el Parlamento (si se concreta) es una medida de alta economía política. A partir de hoy concurriré con un termo con líquido variable. Es la nueva normalidad".

Tomarse a la chacota una medida de austeridad, en un momento de tan grave crisis económica y social por la emergencia sanitaria, es muy indicativo de la arrogancia con que manejaron durante años los recursos públicos. También señala la distancia enorme que separa su discurso y sus puntos de vista de las percepciones y necesidades reales de la ciudadanía, que no puede creer cómo un legislador que percibe una alta remuneración, hace chistes con una tan ínfima iniciativa de limitación de sus privilegios.

Tomarse a la chacota medidas de austeridad, en un momento de tan grave crisis económica y social por la emergencia sanitaria, es muy indicativo de la arrogancia con que manejaron durante años los recursos públicos.

La pregunta que todos nos hacemos, frente a esta realidad, es: ¿le vamos a dar a esta fuerza política, un nuevo cheque en blanco el próximo 27 de setiembre? ¿Están en condiciones de seguir administrando la plata de los contribuyentes montevideanos, dando estas muestras de tan escasa probidad en el manejo de los recursos públicos?

Queda poco tiempo para la elección y las encuestas todavía muestran una ventaja del Frente Amplio, debida solamente a la acumulación de votos de sus candidatos, dado que ninguno de los tres alcanza por sí solo siquiera la mitad de las preferencias que recibe la candidata única de la coalición multicolor.

Es el momento de un llamado a la reflexión a los votantes tradicionales de izquierda, a quienes lo hacen más con el corazón que con convicción. ¿Realmente están dispuestos a perpetuar cinco años más de este descontrol, que se disfraza de una sensibilidad social cada vez menos creíble? ¿No habrá llegado el momento de asumir la responsabilidad en el cuarto secreto de votar racionalmente, pensando menos en el partido y más en la persona a quien confiaríamos nuestra economía familiar del próximo quinquenio?

Tal vez esta reflexión ya se esté dando en muchos votantes, como los que a nivel nacional, a fines del año pasado, dieron vuelta una hegemonía política de quince años, con la fuerza de las urnas. Ojalá así sea.

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