EDITORIAL
diario El País

“Faltaron recursos”

El expresidente Mujica tuvo un rapto de sinceridad hace unos días. Algo no muy común, por lo que no hay que desperdiciarlo. Entrevistado en radio Carve, dijo que la “erradicación de los asentamientos es un debe que tiene el Frente Amplio” y también “la sociedad entera”.

No conforme con eso, el exmandatario afirmó que “creo que faltaron recursos. Se hizo lo que se pudo, pero la presión es muy grande y tiene costos muy fuertes”.

Sí, como lo oye. “Se hizo lo que se pudo”, y “faltaron recursos”.

Empecemos por lo segundo. Durante las administraciones del Frente Amplio, y en buena medida gracias a la muy progresista reforma tributaria que “fajó” a los trabajadores como nunca, los ingresos del estado se multiplicaron por cuatro. O sea, el estado uruguayo, bajo la tutela de Mujica, Vázquez y Astori, extrajo de la sociedad uruguaya cuatro veces más recursos. Pese a lo cual ni uno solo de esos 15 años lograron siquiera “empatar” con las cuentas públicas, y cada año, cada mes, hubo que pedir prestado. Así se acumuló el déficit y la deuda, que obligan al gobierno actual a ser más cuidadoso con los recursos públicos, algo que desde el Frente Amplio se critica ahora como una ofensa mortal.

Pero no derivemos. El tema es que, claramente, recursos en manos del estado hubo y de sobra para encarar un plan de vivienda que marcara historia y permitiera terminar con la afrenta que son los asentamientos irregulares. Imagínese que ahora Mujica dice que harían falta unos 2 mil millones de dólares para financiar ese plan, y durante las gestiones del FA el presupuesto del estado pasó de 5 mil a 20 mil millones de dólares.

El problema es que Mujica y su “barra” tuvieron otras prioridades. Desde tapar los líos y agujeros en Ancap y Pluna, pasando por acomodar a los amigos del Fondes, de Envidrio, la regasificadora y tantos y tantos experimentos fallidos que costaron cientos y cientos de millones. Si no hubiera dado para pagar por todo es plan de vivienda, seguro hoy estaríamos en una situación mucho mejor.

Pero tal vez todavía más que esto, es revelador el segundo punto, la segunda excusa que usa el expresidente Mujica: “se hizo lo que se pudo”, porque revela lo escaso de potencial que él mismo reconoce que tuvo su administración. La población uruguaya es más o menos la misma que hace 30 años, y la población que vive en asentamientos también es más o menos la misma. O sea que lo que se pudo es bien poquito, la verdad. Resulta bastante mezquina la apelación a “presiones” que hace Mujica para aliviar la carga de su confesión. ¿Presiones de quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? Sería muy importante que lo explicara de forma clara a toda la sociedad que le entregó el gobierno del país, convencida de sus promesas de que podía mucho más. De lo contrario, suena a excusa.

La realidad es que en vez de ponerse como meta el aprovechar sus años en el poder para mejorar la vivienda o la educación pública, como había prometido, Mujica se dedicó a potenciar su personaje mediático, y a malgastar el dinero público a dos manos. Pero hay algo mucho peor que eso.

El expresidente Mujica reconoció que su gobierno no hizo suficiente para enfrentar el problema de la vivienda, pero cuando el gobierno actual intenta cambiar las cosas, él y su gente solo ponen palos en la rueda.

Lo grave es que ahora que hay otro partido, otro gobierno, que intenta tomar el toro por las astas y enfrentar el dilema, Mujica pone palos en la rueda. El presidente Lacalle Pou ha tenido que lidiar con una pandemia global, en vez de la bonanza que “ligó” Mujica. Y sin embargo, ha tenido el empuje para buscar formas para atacar este dilema central de la sociedad uruguaya. Y ha planteado como solución el armar un fideicomiso con parte del dinero que ingresa el Instituto de Colonización por concepto de impuestos a la venta de tierras.

Dejemos de lado la razón de ser de ese instituto, y la pertinencia en el año 2021 de usar dinero de todos para convencer a la gente de que viva en el campo. El hecho es que ese Instituto ha comprado tanta tierra, que tiene una cartera enorme pendiente de entrega. A nadie perjudicaría de manera radical el usar parte de los nuevos recursos para ese otro fin tan necesario. Pues lejos de apoyar esa propuesta, Mujica y su grupo político han sido los principales opositores al proyecto. Eso sí, sin ofrecer ninguna alternativa razonable a cambio.

La realidad es que si uno mantiene la inercia, es claro que nada cambiará a nivel político y social. Y eso fue lo que hizo Mujica en su gobierno. Dejó que las cosas fluyeran, se dedicó a cultivar su personaje, y a reformas sociales que ganaban titulares afuera, pero cambiaban poco adentro. Por suerte, el gobierno actual parece ir por otro camino. Si hay algo que es seguro no se escuchará a Lacalle Pou dentro de 3 años es decir “y bueno... se hizo lo que se pudo”.

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