Editorial

"Fake news" y campaña electoral

Las “operaciones”, campañas sucias, cuando no directas mentiras, han sobrevolado siempre las competencias electorales. Pero la del año que viene luce particularmente frágil, teniendo en cuenta lo que viene pasando en el resto del mundo.

El término es tan injusto como producto de la manipulación. Pero los periodistas y los medios de comunicación llevamos ya años teniendo que expli- car qué son las "fake news", o las noticias falsas que proliferan en tiempos de redes e internet. Aunque, para ser realistas, se trata de un fenómeno que no solo es la antítesis del periodismo, sino que justamente el periodismo es la gran receta para derrotarlo.

Hay dos expresiones populares que se cobijan detrás de este eslogan. Por un lado las noticias engañosas, que se difunden como pan caliente en las redes sociales, aprovechándose de la credulidad y falta de sofisticación de buena parte de público consumidor. Público que siente que es legítimo propagar un mensaje porque "lo vi en Facebook", o comentarios semejantes.

La segunda tiene que ver con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y se vincula con la práctica añeja de muchos políticos que buscan deslegitimar la información que no los beneficia, minando la credibilidad de quien la difunde. Así hemos "descubierto" que medios emblemáticos del mundo civilizado, y paradigmas del periodismo serio y responsable, se han convertido en "fake news", porque a Trump no le gusta lo que replican. Como en algún momento lo que decían El País, Búsqueda o Telemundo 12 no servía para algunos altos dirigente del oficialismo, porque eran parte de la "prensa de derecha", u otros adjetivos por el estilo.

El tiempo pone todo en su lugar. Y así como cuando el ministro Astori decía que la situación fiscal del país era sólida como una roca, y que no había que creer en los agoreros del desánimo, y otras florituras argumentativas, la realidad fue que a poco de asumir tuvo que aplicar un severo ajuste fiscal. Y la sociedad le pagó con moneda justa, dando a su ambición presidencial, el 3% de apoyo popular que se merece alguien capaz de tratar a la verdad con tan poco cariño.

Pero hay otros fenómenos orbitando en torno a las llamadas noticias engañosas. Y tienen que ver directamente con la manipulación de la información, y con el uso de herramientas tecnológicas para operar sobre la realidad política, disfrazando operaciones como información.

La campaña electoral en los EE.UU. fue un claro ejemplo de eso, y un reciente y extenso artículo en la revista The New Yorker destapa el escalofriante mecanismo que ayudó a poner a Trump en la Casa Blanca. El trabajo de la profesora Kathleen Hall Jamieson, de la Universidad de Pennsylvania, echa luz sobre el sórdido submundo de manipulación y engaño que se mueve en estos días detrás de las pugnas electorales.

Y no solo se trata de las operaciones de "trolls" y cuentas falsas gestionando desinformación desde las redes sociales.

Otro gran elemento a tener en cuenta a la hora de encarar este problema es el de los llamados "medios alternativos", que buscan crear confusión y climas políticos favorables a sus ideas, apelando directamente a las mentiras y engaños.

En EE.UU. se han destacado dos actores en este mundillo sórdido, como ser los sitios de "noticias" Breitbart o Infowars. El primero, manejado durante la campaña por quien fuera asesor cercano de Donald Trump, Steve Bannon, fue una espada implacable e impúdica a la hora de tergiversar historias o directamente inventar mentiras que ayudaran a Trump a imponer su mensaje. Tal vez el episodio más ridículo de esto fue cuando el sitio denunció con título catástrofe que los inmigrantes africanos invadían las costas del sur de Europa, y lo ilustró con una foto de la estrella de la selección alemana de fútbol Lucas Podolski, disfrutando de sus vacaciones en un jet ski.

Infowars, por su parte, es un emporio comercial web cuyo dueño, Alex Jones, tuvo cierta notoriedad por estos días cuando la empresa Twitter decidió cerrar sus cuentas. Jones es el prototipo del manipulador del mundo de la información de estos tiempos, cuyo apego a la verdad o al periodismo va en sentido inversamente contrario a su codicia y su fanatismo.

Su último roce con el estrellato mediático ha sido una exótica campaña para promover desde su sitio web, productos que potencian la virilidad masculina con testosterona extra.

Dos cosas unen a estos dos productos del verdadero "fake news" de estos tiempos. En ninguno de ambos proyectos trabaja ni un solo periodista. Y ninguno tiene como prioridad el informar o explicar la realidad a la audiencia, sino imponer determinados criterios o visiones del mundo. Como se ve, nada de esto tiene vinculación alguna con las noticias y el periodismo. Y, por el contrario, el periodismo de calidad es el antídoto perfecto para enfrentarlo con éxito.

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