Editorial

El FA y su "ventajita" electoral

La publicidad electoral gratuita no es un mecanismo para perpetuar en el poder al partido de gobierno, es un instrumento al servicio de la democracia y el ciudadano.

No hay dudas de que la mano viene mal para el Frente Amplio. Vacío de ideas y sin vientos de afuera que puedan impulsar la economía, sus argumentos para mantenerse en el poder quedan exclusivamente en manos de sus mayorías automáticas en el Parlamento: leyes "amigas" que le permitan sacar ventajas con miras a las elecciones del próximo año.

Así fue que en el esperpento de la Ley de Medios se incluyó un par de artículos sobre la distribución gratuita de publicidad para las campañas electorales. El artículo 143 estableció: "En los casos de elecciones nacionales y elecciones legislativas complementarias, los espacios gratuitos serán distribuidos entre los lemas de la siguiente manera:

—20% (veinte por ciento) se repartirá en partes iguales entre todos los lemas que se presentan a la elección.

—80% (ochenta por ciento) se repartirá en proporción directa a los votos obtenidos por cada lema en las elecciones nacionales inmediatamente anteriores".

Esa disposición tuvo corta vida. El Partido Independiente presentó un recurso de inconstitucionalidad porque se afectaba el democrático principio de igualdad al tratar a los protagonistas electorales (los Partidos y sus candidatos) de manera distinta y desigual. La Suprema Corte de Justicia (SCJ) declaró la inconstitucionalidad del artículo —citando incluso argumentos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (el voto es un derecho humano)— en un fallo que tiene muy valiosas consideraciones por la exaltación del carácter republicano de ese principio y sus consecuencias.

"La norma impugnada —dice la sentencia de la SCJ— discrimina entre los partidos políticos (y sus candidatos), generando diferencias injustificadas que terminan por afectar el principio de igualdad y, por vía de consecuencia, el de libertad de los partidos políticos consagrado en el artículo 77 numeral 11 de la Constitución.

"No solo viola el principio de igualdad, sino una de las bases del sistema democrático, esto es, la libertad de expresión de pensamiento de los partidos políticos". Y precisa la Corte para que no queden dudas: "Los partidos políticos son instrumentos al servicio del soberano. La regulación del proceso electoral y de todos los aspectos que le son inherentes debe estar presidida por un principio rector que es el de que el soberano elija en las mejores condiciones posibles. En definitiva, es el interés de los electores y no el de los partidos políticos el que debe contemplarse primordialmente".

Categórico: "Es el interés de los electores que debe contemplarse". La publicidad gratuita no es un mecanismo para perpetuar en el poder al partido de gobierno, es un instrumento al servicio del ciudadano para que pueda concurrir a las urnas con el máximo conocimiento, sobre todos los candidatos y sus partidos. Es un aporte a la calidad democrática del acto electoral porque el elector tendrá un mejor conocimiento para tomar su decisión.

Los resultados de los comicios anteriores (o cualquier otro antecedente como el promedio de votos de los últimos 50, 60 o 100 años que bien podrían alegarse) ya fueron, y el que tuvo más votos recibió su compensación; no solo política, sino también económica. Lo que se trata es de cómo se actuará en las nuevas elecciones y allí todos deben concurrir en un plano de igualdad para usufructuar los espacios gratuitos.

Pero el Partido Frente Amplio no lo entiende, tal vez porque los principios republicanos y democráticos de nuestra Constitución no son su fuerte.

A pesar de la claridad del fallo de la Corte insiste en buscar ventajas y así fue que en la ley de financiación de los Partidos ha incluido un artículo que lo único que hace es disminuir el 80% inicial y sustituirlo por un 50%, como si la afrenta al principio de igualdad fuera solo una cuestión de porcentaje.

Si antes la violación era mucha, ahora es un poquito menos; pero sigue siendo violación. Este artículo, como el anterior declarado inconstitucional, privilegia al más grande y busca asfixiar al que recién empieza en el ruedo electoral. Genera diferencias caprichosas que afectan el principio de igualdad y de la libertad de expresión.

No hay dudas de que la sensación de derrota y el malhumor tienen al Frente Amplio en situación desesperada. Pero de ahí a arrasar con todo lo que se le cruce hay una gran diferencia.

Sería muy bueno que el FA entendiera que la igualdad no es un principio que se acomoda a determinada ideología u oportunidad, ni es un tema de porcentajes. Somos una república, somos una democracia y pretendemos seguir siéndolo.

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