EDITORIAL

La ética al desván

La Jutep encontró que nada menos que en 130 casos el senador Leonardo de León no justificó los gastos que realizó, pese a haber dicho que los había justificado todos, tal como también lo dijo el líder de ese sector político, Raúl Sendic.

El fallo de la Junta Nacional de Transparencia y Ética Pública (Jutep) respecto al uso que el actual senador Leonardo de León le dio a sus tarjetas corporativas en el período pasado fue lapidario. No solo se confirmó lo que denunció el Partido Independiente y su presidente Pablo Mieres, al que insólitamente el inefable de León había insultado por estas denuncias, sino que se comprobó que las irregularidades eran mucho peores a las imaginadas.

El dictamen de la Jutep establece que el senador de León utilizó dos tarjetas corporativas sin ningún tipo de justificativos ni comprobantes en un número soez de ocasiones. En sus conclusiones el informe sentencia: "Se ha constatado la utilización reiterada de ese medio de pago en circunstancias en que los gastos estaban cubiertos por viáticos, sin que el Sr. de León haya demostrado la existencia de situaciones que lo justificaran en más de 130 casos y por importes significativos"

En la denuncia del Partido Independiente se informaba que entre 2011 y 2015 de León realizó gastos por US$ 30.677 y $ 868.560 pagados con tarjetas corporativas pese a haber recibido viáticos por más de US$ 60.000, por los que nunca realizó devoluciones ni rindió cuentas. Se informaba además que varios gastos eran en el exterior cuando no estaba en misión oficial y otros en el país luego de realizar viajes al exterior. Esta denuncia en sí ya era escandalosa, pero se había quedado corta.

La Jutep encontró que nada menos que en 130 casos de León no justificó los gastos que realizó, pese a haber dicho que los había justificado todos, lo que ya resulta un "modus operandi" de la lista 711. En efecto, tanto él como su líder Raúl Sendic han utilizado como estrategia (tonta y absurda, pero estrategia al fin) anunciar que podrían demostrar la pertinencia de cada gasto con sus comprobantes correspondientes y que todo era claro y transparente, lo que quedaría claro frente a los organismos correspondientes.

Esto obviamente no ocurrió, era un mero artilugio para patear la pelota para adelante, bravuconear frente a quienes los denunciaban y quedar finalmente escrachados ante una evidencia abrumadora.

En medio de la situación política en Brasil del fin de semana el tema de León pasó bastante desapercibido, ya que todos los dirigentes oficialistas prefirieron defender la corrupción que tapó al Partido de los Trabajadores que referirse al tema de León. Dos hechos del día de ayer volvieron, sin embargo, a enfrentar al Frente Amplio con sus peores pesadillas. En primer lugar, con una nueva manifestación de Raúl Sendic que al salir de declarar nuevamente ante la Justicia explicó que él había presentado todos los comprobantes de sus gastos pero que misteriosamente se perdieron en Ancap. Capaz que esas excusas le funcionaron en la escuela cuando no llevaba la tarea, pero es muy difícil de creer, dado que ya es muy difícil de creerle cualquier cosa.

En segundo lugar, también en el día de ayer, el Ministro de Economía Danilo Astori reflotó el tema de León cuando declaró que el Frente Amplio "no puede ignorar" el fallo de la Jutep.

El partido de gobierno ha tenido una gran habilidad para lidiar con los casos de corrupción e irregularidades que lo asuelan sin tomar medidas contra los implicados. Basta recordar que el propio Sendic, pese a contar con una sentencia durísima del Tribunal de Conducta Política, no fue sancionado por el Frente Amplio, más aún, este fallo nunca fue considerado ni analizado por ningún órgano político de la coalición. En cuanto a de León, lo poco que se ha dicho es que no hay nada previsto, lo que, en buen romance, quiere decir que también se intentará ignorar.

Este es un punto central que la ciudadanía, todos los uruguayos, no deberíamos dejar pasar por alto porque nos merecemos explicaciones. Si las explicaciones no vienen por quienes han cometido actos reñidos con la moral vendrán por la Justicia, pero también debería existir un pronunciamiento claro del partido al que pertenecen. El Frente Amplio ha barrido debajo de la alfombra hechos gravísimos en términos de responsabilidad política y en términos económicos lo que compromete a todos quienes integran esa fuerza política.

Se acabó el tiempo en que los frentistas miraban por encima del hombro haciendo gárgaras de moralina a los demás partidos, hoy están sumidos en una situación profundamente penosa que se niegan a admitir y a sancionar. De persistir, quienes los sancionarán serán indudablemente, los uruguayos en las urnas.

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