Editorial

El estigma de Ancap

Desde que Tabaré Vázquez asumió por primera vez en marzo de 2005 el precio del barril de petróleo aumentó alrededor de un 50%, las naftas un 70% y el gasoil trepó en un 90%.

Ancap insiste en su política de agresión a los ciudadanos y por momentos no son solo sus autoridades en sintonía con el gobierno nacional, sino que se suman sus funcionarios en reclamos que parecen altamente injustificados y afectan el bolsillo de los uruguayos. Se dirá que esta administración está pagando las consecuencia del grosero despilfarro de la era Mujica y de la gestión de su entonces presidente Raúl Sendic, pero este gobierno es tan frenteamplista como el anterior y muchos personajes que actúan ahora también lo hicieron en el período pasado y —por lo menos— toleraron y callaron el proceso de construcción del gran agujero negro.

Días atrás, en medio de la euforia celeste, Ancap descargó un nuevo ajuste del 9% en sus tarifas por un simple movimiento de precios, en una exhibición de su velocidad supersónica a la hora de aumentar frente a la exasperante lentitud —o absoluta indolencia— cuando corresponde ajustar los precios hacia abajo. Es el segundo aumento en el precio de la nafta en lo que va del año: en enero subió un 9,8%, en un esfuerzo desmedido por mantener el primer puesto del combustible más caro de la región.

Se dirá que el gobierno excluyó y no aumentó el precio del supergás de masivo uso popular que se vuelve imprescindible en el invierno, pero la verdad es que ya lo subió a principios de año en un 15% para no tener que hacerlo en esta época. Y se dirá también que no se incrementó el precio del gasoil, pero la verdad es que desde que Tabaré Vázquez asumió por primera vez el gobierno en marzo de 2005 hasta la fecha, el precio del barril de petróleo aumentó en un 50%, mientras que el precio del gasoil lo hizo en un 90% (prácticamente lo duplicó). No es de extrañar entonces la reacción del movimiento "Un solo Uruguay" y otra gente con sentido común que utiliza el gasoil para trabajar que consideraron que es una buena noticia, pero insuficiente.

La gran verdad de todo esto, es que el gobierno considera a los combustibles como un elemento muy importante para recaudar. Por año se venden aproximadamente 900 millones de litros de naftas y una cifra similar de gasoil. El costo real de Ancap más los fletes y otros márgenes es de $ 33,11 el litro de nafta súper, frente a los $ 54,95 que el uruguayo paga hoy. Y como lo que se cobra de impuestos es más del 40% de lo que el usuario paga (en dólares está a 1,82), el gobierno se embolsa, solo por el impuesto de la venta de nafta, más de 400 millones de dólares para financiar su clientelismo

Otra aventura millonaria (y ampliamente deficitaria) de Ancap es el pórtland. Una tan absurda como elevada inversión impulsada por Sendic y compañía genera pérdidas, mientras que para la competencia (privada) es un excelente negocio. El directorio del Ente busca una reestructura que haga viable este negocio, pero el sindicato no quiere que se toque y para dar su opinión decreta paros (largo tiempo estuvo detenida), lo que obviamente no generó ingresos, pero mejoró el perfil de la competencia en el mercado.

Parece muy poco razonable que esa sea la manera de defender un negocio que viene mal barajado, pero se han hecho demostraciones similares: los trabajos de mantenimiento de la planta desulfurizadora (que se mantenía cerrada mientras se hacían) estaban pautados para tres meses, pero entre paros y reclamos estuvo nueve meses con la cortina baja; o el tiempo perdido por paros y más paros para el mantenimiento del servicio médico exclusivo de los funcionarios de Ancap y sus familiares.

Y otro caso, que aunque pequeño y sin gran influencia de pérdidas en el gigantesco mundo de Ancap, es muy ilustrativo: Ancap tiene una embarcación de 40 años, el "Ancap IX", que lleva combustible de La Teja hasta Juan Lacaze y Nueva Palmira. Si la profundidad del río Uruguay lo permite, continúa hasta Paysandú y, en caso contrario, dos barcazas de Ancap, arrastradas por el polémico remolcador "Ky Chororó", siguen hasta el puerto sanducero con el combustible. El directorio entiende que está obsoleto y con problemas: tiempo atrás realizaba 80 viajes por año, pero a partir de 2016, apenas 30 y bajando. La nave puede trasladar solo 3.400 metros cúbicos de combustible cuando la capacidad ideal para una embarcación así es de 6.000 metros cúbicos. Su tripulación actual es de 24 personas cuando este tipo de embarcación lleva en general entre 14 y 15. Incluso la Prefectura le retiró la autorización para navegar. Pero el sindicato insiste en que se mantenga.

Los años de desgobierno y de Ancap dejan su estigma.

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