EDITORIAL

Esperando el "volcán" de obras

Al promediar el tercer gobierno del Frente Amplio y a pesar de todas las promesas el déficit en materia de infraestructura vial sigue condicionando el desarrollo del país.

En cada reunión del Consejo de Ministros en alguna localidad del Interior se oyen protestas sobre el estado de la red vial. En algunos sitios se reconoce que las obras han comenzado, pero igualmente hay quejas sobre su lentitud e incertidumbre y su conclusión en tiempo y forma. Esto ocurre en pleno 2017, año fijado por el ministerio de Transporte para generar un "volcán" de obras, según anunció su titular, Víctor Rossi.

Si bien hay más trabajos en marcha el déficit de realizaciones en la década anterior es difícil de disimular por más que se diga que el desarrollo de la agricultura y el auge de la forestación multiplicaron el tráfico de vehículos pesados con el consiguiente desgaste de rutas y caminos. Un estudio de CPA Ferrere actualizado a junio de este año señala que el 55% de la red vial nacional tiene un estado regular o malo, lo que es mucho decir cuando el gobierno actual, que tantas promesas hizo en la materia, promedia su mandato.

La situación llega a tal extremo que cuando se acerca un período de vacaciones sean las de verano, Semana de Turismo o invierno, las autoridades argentinas entregan a los conductores que trasponen la frontera con Uruguay volantes de advertencia sobre el mal estado de las rutas. Las alertas insisten en particular sobre la ruta 26 que une Paysandú y Tacuarembó, la ruta 3 de Paysandú al Norte y la ruta 30 en Artigas. Aunque este tipo de advertencias generó protestas de las autoridades uruguayas, los volantes se siguen repartiendo "para la seguridad de los turistas argentinos".

En la campaña electoral de 2014 Tabaré Vázquez prometió concretar en infraestructura "la mayor inversión en la historia del país", algo que está lejos de cumplirse. El plan apuntaba a que dos tercios de los 2.360 millones de dólares anunciados provinieran del sector público y el resto del sector privado con el sistema de participación público privada (PPP). En este último aspecto el ritmo de inversión no fue el esperado dada la lentitud y complejidad de los trámites así como la descoordinación entre las partes interesadas.

El propio ministro de Transporte fue gráfico ante un grupo de legisladores del Frente Amplio al lamentar semanas atrás que mediante la aplicación de la ley de participación público privada no pudo mover "ni una carretilla de tierra". En respuesta, Tabaré Vázquez ordenó la formación de un equipo integrado por varios ministros que tome el tema en su totalidad y ayude a encontrar soluciones rápidas y efectivas. Desde el sector privado se aduce que la ley, aunque bien inspirada, estipuló tantas condiciones y trámites que los interesados terminan por abandonar en el intento.

Un informe de la Cámara de Industrias titulado "Infraestructura 2030" registra las carencias en la materia señalando que solo el transporte de cargas, en una primera aproximación, "gasta 225 millones de dólares anuales adicionales por la condición precaria de la red vial". Es una cifra que muestra cómo el Esta-do transfiere al transporte, de manera indirecta, los costos de la inversión, reinversión y mantenimiento de rutas y caminos.

La importancia del tema se realzó desde que UPM inició las negociaciones con el gobierno uruguayo para instalar una segunda planta de celulosa. Al respecto exigió seguridades de que podrá sacar su producción del país sin afrontar mayores problemas. De ahí que el gobierno esté más empeñado que nunca en restaurar el sistema ferroviario y en realizar una fuerte inversión en carreteras, especialmente las transversales que conectan las zonas más forestadas del territorio nacional con el sitio en donde se instalaría la nueva pastera.

Como es notorio, al asumir su cargo el ministro Rossi señaló su disgusto con lo realizado por su antecesor, su correligionario Enrique Pintado, porque dejó "algunos déficits en materia de infraestructura". Empero, conviene recordar que Rossi manejó el ministerio de Transporte en el primer gobierno de Vázquez, momento en el cual esa misma infraestructura sufrió falta de mantenimiento al tiempo que escasearon obras significativas en las rutas más castigadas por el aumento de carga derivado de la mayor producción agrícola y la forestación.

En suma, dos gobiernos del Frente Amplio desperdiciaron la era de bonanza con ingresos extraordinarios en las arcas estatales que hubieran permitido salir de la emergencia y afianzar el estado de la red vial. De haberlo hecho se habría evitado que al promediar el tercer gobierno de la misma fuerza política todas las esperanzas de recuperación estén cifradas en la erupción de ese prometido "volcán" de obras.

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