EDITORIAL
diario El País

Dos escenarios de pelea

Se avecina un 2021 complicado, con varios desafíos que el gobierno y la ciudadanía deberán sortear con éxito para poder seguir adelante. Obviamente que el tema de la pandemia sigue siendo o aumenta en su prioridad.

Las recientes declaraciones del médico inféctologo Henry Albornoz, profesor de la cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República e integrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), son altamente preocupantes: "Este primer trimestre de 2021 probablemente desde el punto de vista sanitario, por lo menos en enero y febrero, va a ser bastante más dificultoso y quizás doloroso que lo que le fue a Uruguay en todo el 2020". El motivo: los traslados y las fiestas de fin de año que se llevaron a cabo y cuyos resultados podrán empezarse a conocer a partir del 10 de enero.

Y para muestra alcanza con los números del Sinae del primer día del año: 634 casos nuevos de COVID-19 y 12 fallecimientos, lo que implica una cifra récord. ¿Qué pasará cuando dentro de 10 o 15 días se empiece a conocer la nueva realidad? Y más grave pinta esto cuando las informaciones del fin de año dicen que la Policía, Bomberos y la Armada realizaron 267 intervenciones entre la noche del 31 de diciembre pasado y la madrugada de ayer por aglomeraciones de personas y fiestas clandestinas. Recibieron insultos, pedreas, botellazos y hubo algunos detenidos. ¿Pero cuántas más se pueden haber realizado sin conocimiento de las autoridades? ¿Cuántos serán los infectados, los que están en el CTI o los que no están más?

A esta altura de la lucha contra el COVID todos los boletos están jugados a la vacuna. Y el panorama mundial no es fácil y no ayuda. Han habido muchos esfuerzos y tempranos del presidente Lacalle Pou para blindar al país lo más rápido posible y con un medicamento de calidad, pero la competencia es muy dura porque todo el mundo -con las grandes potencias a la cabeza- están en la misma y no todas las vacunas que andan en el mercado tienen calidad similar. Cruzar los dedos y pedirle al de arriba un favorcito parece la única solución por el momento.

Pero, además del coronavirus el gobierno deberá movilizarse para defender uno de sus puntales de gestión como es la Ley de Urgente Consideración (LUC), amenazada sobre todo en sus disposiciones sobre seguridad ciudadana por el Pit-Cnt y su nuevo invento de la Intersocial, más el habitual y compañero apoyo del Frente Amplio. Se trata de un flanco del que no puede distraerse, aunque ya existen grupos de defensa que han lanzado la consigna de “Yo no firmo. Yo al firme”.

No se puede olvidar que el FA sigue aún mordiendo el polvo de la derrota, no se resigna a aceptar la decisión del ciudadano en las urnas y de permitir al gobierno que pueda actuar en paz política. Al contrario. Consideran que la mayoría se ha equivocado y asumen que el enfrentamiento abierto y hasta desesperado debe ser su ruta. Están tremendamente molestos por el éxito que ha logrado en estos meses el ministro Jorge Larrañaga en su lucha contra el delito, a pesar de tener que pelear en dos frentes y distraer permanentemente a los uniformados para liderar la lucha contra las aglomeraciones, bailes y fiestitas que hacen crecer la pandemia. ¡Por favor!

Lo que ha hecho Larrañaga en estos meses supera por paliza los 10 años de Bonomi ministro, con el aplauso y el unánime respaldo frenteamplista. Dan vergüenza. Sus convicciones democráticas -si alguna vez las tuvieron- quedaron sepultadas por el malhumor y el fuerte deseo de fracaso de la coalición republicana.

Los que dicen que la LUC fue un error (y quieren anularla) son los mismos que directa o indirectamente permitieron el reinado de la inseguridad ciudadana. Tan grande fue que uno de sus principales jerarcas (Mario Layera) pronosticó que nuestro destino sería convertirnos en Guatemala o El Salvador, países donde las organizaciones criminales (maras) gobiernan las calles y los barrios.

Pero, allá ellos. Todos somos grandes. Si quieren juntar las firmas nadie se los impide. Si se creen tan poderosos, que lo hagan, pero van a tener el final que se merecen; humillados y derrotados o como Narciso ante su imagen. Van a perder la poca credibilidad que le queda a este Frente Amplio manejado por lumbreras tales como Olesker, Bergara, el “Pacha” Sánchez, Charles Carrera o Enrique Rubio. ¿Cuántos votos significan? ¿Por separado o todos juntos?

Este gobierno llegó con la promesa de un cambio y más allá de las dificultades surgidas por la pandemia, ese cambio es que el que votó la gente, se va gestando y este 2021 será fundamental. Cosas de la democracia.

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