EDITORIAL

La encrucijada del Presidente

La gira por China del presidente Vázquez y su curiosa comitiva ha deparado muchas noticias en los últimos días, como suele ocurrir en este tipo de actividades.

El apuro mostrado para comenzar las negociaciones por un tratado de libre comercio con el gigante asiático, junto a la propuesta que Vázquez comentó que llegó desde el gobierno británico y la reciente firma de un tratado con Chile, hacen pensar que se esté inaugurando una nueva etapa en la inserción internacional de Uruguay.

El Gobierno parece haberse decidido a cambiar la pisada y acelerar el paso hacia una mayor apertura comercial, lo que debe ser visto como una buena noticia. Está sobradamente demostrado en la literatura económica (aunque algunos recalcitrantes lo nieguen) que facilitar el comercio es una de las vías para la prosperidad de los países.

Todas las experiencias de desarrollo reciente, así como las más antiguas, tienen como un hecho estilado un crecimiento del intercambio comercial, que permite una mayor especialización, división del trabajo, y grandes ganancias en productividad, empleo y salarios.

Constatado el fracaso rutilante de la estrategia de "más y mejor Mercosur" llegó la hora de flexibilizarlo y avanzar en acuerdos multilaterales y bilaterales que le permita a la producción nacional competir en igualdad de condiciones con la de otros países que tienen accesos desgravados a mercados claves.

El comercio es una actividad entre privados, pero el Estado puede hacer mucho por facilitarlo o perjudicarlo, y es una apuesta fundamental para el futuro del país lograr insertarnos en forma inteligente en un mundo que cada vez va a estar más integrado y especializado.

Es por lo tanto inequívocamente positivo el nuevo rumbo en cuanto a la inserción internacional que aparentemente ha comenzado a transitar el gobierno de Vázquez. Pero apenas celebrada esta nueva surge una pregunta ineludible: ¿está dispuesto a avanzar a pesar de las discrepancias que encontrará en su partido?

La experiencia indica que Vázquez se ha negado, incluso cuando ha podido, a aprobar iniciativas legislativas con los votos de los sectores razonables del Frente Amplio (en franca decadencia producto de su intrascendencia) y los partidos de la oposición. Vázquez ha preferido siempre cerrar filas dentro del oficialismo aunque eso le implicara renunciar a parte de su agenda y aunque le infringiera un daño importante al país; la evidencia en este sentido es contundente.

La experiencia reciente recuerda el triste episodio en que el presidente de la República resignó el poder que le dieron las urnas en el plenario del Frente Amplio para resolver retirarse de las negociaciones por el TISA.

La duda elemental es qué pasará ahora en este caso. ¿Nuevamente el presidente cederá a las posiciones retrógradas de los radicales de su partido o avanzará en lo que él y la mayoría del país piensa que es un camino necesario para el desarrollo?

Por estos días ya hay legisladores del Frente Amplio que se han mostrado renuentes a votar en el Parlamento el acuerdo alcanzado con Chile, y el historiador Gerardo Caetano, que ahora nos enteramos de que es un experto en inserción comercial, se pronunció en contra de un tratado con China ¡en defensa del Mercosur! Hasta no conocer la posición de Vázquez sobre cómo pretende avanzar en estos temas a nivel político no sabremos a ciencia cierta si es un nuevo amague de independencia y sentido común que terminará cuando le gruñan desde la caverna los radicales, o si, por el contrario, está dispuesto a jugarse por el desarrollo del país.

Este es el punto neurálgico del tema, saber si Vázquez está dispuesto a avanzar en la inserción internacional aunque haya sectores del Frente Amplio que no lo acompañen, lo que marcaría un hito político de proyección mucho más amplia que el episodio puntual y podría desbloquear incluso otros temas cruciales como la siempre postergada reforma educativa, medidas para la situación de inseguridad, entre otros.

Seguramente en breve podremos tener más claro el panorama. Si el presidente Vázquez se mantiene firme en la defensa del mejor interés nacional antes que quedar preso de las rencillas internas menores de su partido, habrá ganado la condición de estadista y un lugar en la historia.

Si resigna una vez más ante la barbarie de los radicales que nos postran ante el futuro lo padecerá el país y confirmará que las reformas que necesitamos con urgencia seguirán esperando hasta la llegada de un líder político que dé la talla.

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