EDITORIAL
diario El País

Con EE.UU., China y el que sea

En un mundo cada vez más globalizado y abierto, el Frente Amplio nos cerró y nos encerró. Una y otra vez negó al Uruguay la posibilidad de abrir sus puertas a un escenario comercial donde la apertura de fronteras y los acuerdos han permitido desarrollarse a otros países.

Estamos en abierta desventaja para ingresar a los principales mercados, pagamos caro para que nos abran las puertas mientras otros -la competencia- ingresan como si fuera su casa.

El cambio de gobierno tiene en sus prioridades cambiar esta situación. Y el reciente diálogo del presidente electo Luis Lacalle Pou con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, apunta a ese camino.

Un día después del rechazo enérgico de Lacalle Pou a Nicolás Maduro por impedir el normal funcionamiento de la Asamblea General en Venezuela y el ingreso de Juan Guaidó -al que Estados Unidos reconoce como Presidente- tuvo lugar la llamada telefónica de Pompeo. De las felicitaciones por el triunfo electoral de noviembre se pasó a la coincidencia en el tema Venezuela y luego el futuro Presidente planteó “estudiar la posibilidad de avanzar en un Tratado de Libre Comercio”.

El gobierno de Trump ha sido reacio a los acuerdos comerciales y dinamitó muchos de ellos, pero el solo hecho de plantearlo es una clara señal del cambio en el ámbito internacional. Y Lacalle Pou fue muy preciso en sus explicaciones: “No creo que haya que generar falsas expectativas. Mi pregunta (a Pompeo) fue: ¿hay posibilidades? ¿Lo ponemos arriba de la mesa o no? Alentar en tratados que después no llegan a buen puerto es peor que no alentarlos”.

Hasta el momento no ha habido respuesta, pero el cambio en la política uruguaya quedó marcado.

A diferencia de lo impulsado por la futura coalición gobernante, los acuerdos comerciales, la búsqueda de la multilateralidad para insertarse en el mundo le provocaba urticaria al FA. Su historia en esta materia hay sido tremendamente penosa y reñida con la realidad de estos tiempos, pese a los esfuerzos -hay que reconocerlo- del presidente Vázquez

Durante su primera presidencia -con George W. Bush y Condoleeza Rice al frente de los EE.UU.- buscó impulsar un Tratado de Libre Comercio y terminó como protagonista de un papelón mayúsculo, cuando su canciller (Reinaldo Gargano) no solo se dio el lujo de marcar públicamente su discrepancia, sino que elevó la apuesta e ironizó con las palabras del Primer Mandatario. A su “el tren pasa una sola vez” le replicó con “el tren pasa una sola vez, pero hay gente que se pone enfrente y se la lleva por delante”. Punto final: Vázquez se fue al mazo.

En su actual presidencia, Vázquez visitó China y regresó con la idea de un TLC con el coloso asiático. Parecía una buena idea: no se trataba de negociar con la bandera de trece franjas rojas y blancas y cincuenta estrellas, sino con las banderas rojas, la hoz y el martillo y la foto de Mao Tse-tung. Pero la Mesa Política del FA no quiso saber nada de nada y el asunto se esfumó.

A duras penas Vázquez logró que se firmara un TLC con Chile que había negociado junto con la entonces presidente Michelle Bachelet. Sangre, sudor y lágrimas (más el voto de Mujica) le costó la aprobación de este documento que no incluye ningún cambio sustancial a las relaciones con Chile y cuya repercusión solo era -de acuerdo con un informe del Ministerio de Economía- de 15 millones de dólares por aumento en las exportaciones.

Uruguay tiene la imperiosa necesidad de abrirse al mundo y comerciar en todos los lugares que se pueda con las ventajas de los acuerdos comerciales. Tal como tienen todos los países en serio que apuestan a sacar réditos de su producción. Se dirá -y Lacalle Pou lo reconoce- que hay una cláusula en el Mercosur que pone reparos a los acuerdos bilaterales con terceros países por fuera de la alianza, pero el tema es buscar flexibilizarla, tal como reza en el documento Compromiso firmado por la coalición de partidos que integran el próximo gobierno.

El futuro del Mercosur es una incógnita, con sus socios más poderosos enfrentados y con inciertas políticas comerciales, donde la Argentina de “los Fernández” apuesta al proteccionismo para salir del pozo y a Brasil -como siempre- le importa solo Brasil. El comercio entre los socios ha caído y la Unión Aduanera no pudo superar el Arancel Externo Común perforado por todos su socios.

El futuro del Uruguay no puede ser una incógnita. Tenemos que abrir las puertas. Todas.

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