EDITORIAL

Dudosa viabilidad de Alas U

Una reciente investigación de la revista inglesa The Economist revela que las compañías aéreas suda-mericanas pierden dinero a niveles alarmantes al punto que en materia de déficit superan a sus similares africanas.

La carencia de aeropuertos adecuados más allá de las capitales, la inexistencia de líneas de bajo costo como hay en Europa y Estados Unidos así como la inepta conducción de la mayoría de las que están en manos del Estado, son algunas de las causas que explican las deudas millonarias que acumulan desde hace años.

Citando informes de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la revista explica que esas pérdidas no se pueden atribuir a que los vuelos son baratos pues, según informa, los sudamericanos pagan en general las tarifas más caras del mundo. Para probarlo pone ejemplos de vuelos internos en varios países de la región en donde los precios por volar de una ciudad a otra superan largamente los de un viaje a Europa. En suma, las conclusiones de la revista son muy pesimistas con respecto al futuro de las compañías aéreas sudamericanas incluidas las que hoy se presentan como más exitosas.

En ese marco tan poco alentador se desarrolla la experiencia de Alas U, heredera de la difunta Pluna y única línea aérea del mundo manejada por una cooperativa, que en estos días se apresta a cumplir su primer semestre de operaciones aéreas. Por más que no hay datos precisos sobre los resultados obtenidos desde su primer vuelo en enero de este año, hay diversos indicios de que la ocupación de los aviones de Alas U es insuficiente y que la cooperativa sigue registrando pérdidas en la mayoría de los viajes que realiza.

Con ese vidrioso panorama es natural que arrecien las deudas sobre su viabilidad y que se soliciten informes urgentes sobre su actual situación. La inquietud se explica porque esta aerolínea nacional trabaja con dinero prestado por el Estado, es decir con el aporte de los contribuyentes. Es que a través del Fondes la cooperativa recibió hasta ahora unos 25 millones de dólares a los que cabría agregar parte de los 10 millones de dólares que desde hace tres años se pagan como subsidio por desempleo a los exfuncionarios de Pluna, muchos de los cuales participan o aspiran a participar en Alas U.

La cooperativa solicitó no hace mucho un nuevo préstamo estatal de 5 millones de dólares, lo que le fue negado. Ocurre que Alas U es la empresa que más dinero recibió del Fondes, un organismo impulsado en la administración de José Mujica para fomentar el cooperativismo y la autogestión, pero que no logró recuperar el capital prestado en la gran mayoría de los emprendimientos que apoyó. El ex presidente de la República solía decir que ese generoso programa para promover la autogestión obrera era "una velita prendida al socialismo". Una "velita" que costó decenas de millones de dólares al erario público y que en verdad sirvió para hacer una fácil demagogia y juntar votos para quienes, con total irresponsabilidad, hicieron todo por mantenerla encendida.

Tras el escandaloso cierre de Pluna que le viene costando al país cientos de millones de dólares y diversas demandas judiciales desde el exterior, algunos de los argumentos usados para sostener a Alas U, aunque sea deficitaria, se van desmoronando. Más allá de su romántica y chauvinista enunciación, el argumento de que nuestro país necesita una aerolínea de bandera nacional carece de sentido si el emprendimiento se sustenta a costa de graves pérdidas que pagan todos los ciudadanos para que, en definitiva, sea una minoría la que termina viajando en avión. El otro argumento que solía emplearse, la pérdida de conectividad aérea que el país padecería por la desaparición de Pluna con la consiguiente caída del turismo, quedó desmentido en los hechos. Por el contrario, según datos del ministerio de Turismo la afluencia de visitantes extranjeros aumentó después de decretado el cierre de la aerolínea nacional.

En momentos en que en nuestro país se redoblan las advertencias sobre la necesidad de ajustarse el cinturón en tanto que el gobierno busca cortar el despilfarro que signó las acciones de la anterior administración, es preciso que se haga en breve una evaluación de las reales posibilidades de Alas U de convertirse en una aerolínea rentable. Sin una evaluación objetiva y realista sobre su viabilidad carece de sentido que el Estado siga prestando dinero a fondo perdido en un rubro como el de la aviación que, como explica el informe de The Economist, en esta parte del mundo enfrenta horizontes turbulentos.

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