EDITORIAL

Doce años descarrilando

Tres gobiernos sucesivos del Frente Amplio que intentaron reformar AFE lograron muy poco, entre otras razones por la ineficiencia de sus autoridades y por el peso interno de un sindicato que se opone a los cambios.

Doce años llevan los gobiernos tratando sin éxito de reformar AFE en una demostración más de la ineficiencia con que el Frente Amplio ha manejado los entes estatales. Para dar una idea de la dimensión del fracaso vale conocer algunas cifras. Este ente cuya mera existencia le cuesta a los contribuyentes veintitantos millones de dólares anuales no cesó de empeorar desde que Tabaré Vázquez y José Mujica anunciaron que lo transformarían.

Las cifras cantan la realidad. En 2014 —después que Mujica volvió de China y de Bilbao anunciando inversiones salvadoras para AFE que jamás se concretaron— la empresa trasladó 800.000 toneladas de carga, un volumen solo comparable a los mínimos registrados durante la crisis de 2002. Parecía que el ente había tocado fondo, pero hete aquí que los datos del 2017 demuestran que siempre se puede estar peor.

Después de invertir más recursos, cambiar de continuo a directivos y gerentes, y, sobre todo, anunciar nuevos planes redentores desde las esferas de gobierno, un informe del semanario Búsqueda acaba de revelar que en 2017 se transportaron apenas 481.000 toneladas. Es el peor registro en la historia de una institución que en sus buenos tiempos movilizaba cerca de dos millones de carga.

La productividad del ente es tan baja que un estudio contratado por su directorio y basado en la relación entre la cantidad de funcionarios y el total de la carga transportada determinó que por cada funcionario de AFE se cargaban 0.21 toneladas mensuales. Es por lejos el peor registro productivo entre todas las compañías ferroviarias de América Latina según datos de fuente internacional.

La situación es patética aunque los únicos que parecen satisfechos con ella son los dirigentes de la Unión Ferroviaria (UF), el gremio de AFE que resiste hasta ahora la idea de crear una sociedad anónima, propiedad del Estado, para operar las cargas. El detalle es que esa operadora se rige por las normas del derecho privado, lo que liquida el tan apreciado status de empleados públicos de sus integrantes.

La resistencia a ese cambio fue una de las trabas que hallaron los directores de AFE a lo largo de casi una década en la cual el gremio boicoteó la reforma por todos los medios. Paros sorpresivos, problemas con el personal, protestas constantes contra el directorio signaron la trayectoria del ente. El descontento de la UF se hizo público cuando quedaron a pie 156 pasajeros de un crucero que habían alquilado un tren a la Asociación de Amigos del Riel para recorrer bodegas de Juanicó. Un paro de último momento frustró la excursión y de nada valieron las quejas del ministerio de Turismo.

Después pasaría algo más grave en medio de la difícil negociación del gobierno con UPM por la instalación de la tercera pastera. Se sabe que el tema logístico es crucial y que se necesita un sistema ferroviario eficaz para concretar el proyecto. Un año atrás la empresa finlandesa envió un grupo de técnicos a inspeccionar las vías férreas entre Paso de los Toros y Montevideo. Llegaron con el instrumental adecuado para hacer la revisión y contrataron al efecto una locomotora, pero a último momento la misión se truncó porque la UF decretó un paro sorpresivo. Frustrados, los ingenieros de UPM tomaron el avión al día siguiente con destino a Helsinki.

De este modo un pequeño sindicato de poco más de 500 miembros prueba que es el verdadero dueño de una empresa pública en donde hay que pedirle permiso a los gremialistas para hacer cualquier cosa. Algo similar, aunque más encubierto, sucede en otras empresas públicas en donde el poder sindical tiene una cuota de poder, sobre todo a la hora de trabar los cambios.

Ahora, cuando el segundo gobierno de Vázquez se encamina a recorrer su etapa final, se habla de licitaciones para renovar la infraestructura y renovar los equipos. Los más optimistas sostienen que diversas obras, entre ellas el arreglo de las vías entre Paso de los Toros y Montevideo —tema crucial para UPM— podrían terminar en 2019. Así, tras 15 años en el gobierno el Frente Amplio podría ufanarse en el año electoral de haber recuperado AFE, al menos parcialmente.

Lo más probable es que nada de eso se concrete y que los dos próximos años se vayan en promesas incumplidas como las que hizo Mujica en su campaña cuando anunció que en dos años pondría trenes de carga circulando a 60 kilómetros por hora. O la que formuló al lado de Cristina Kirchner asegurando que aquel surrealista proyecto del "Tren de los Pueblos Libres" uniría por tren las dos capitales del Plata. Es como siempre en AFE, mucha fanfarria y pocos resultados.

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