EDITORIAL
diario El País

El disparate trágico

La historia del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros está signada por ambos conceptos: disparate y tragedia. Contrario a lo que dicen algunos de sus nostálgicos herederos, esta organización terrorista no se originó como reacción a la dictadura que se instauró en 1973.

Ni siquiera comenzó en 1968, año de plena vigencia del sistema democrático en que, para algunos historiadores ideológicamente flechados, habría comenzado una "escalada autoritaria".

Los tupamaros operan por primera vez en 1963. Su primera acción delictiva fue el robo de armas en un club de tiro de Nueva Helvecia, departamento de Colonia, denominado Tiro Suizo. El error que allí cometieron sería un primer anuncio de la cadena de disparates que vendrían después, porque se dice que aunque se llevaron 30 armas y 4.000 municiones, se olvidaron de robar sus cerrojos, lo que sumado a que algunas eran de colección y ya no funcionaban, hizo la "misión" completamente inútil.

Enumerar el disparatario tupamaro excede el espacio de esta columna. Recomendamos al lector revisar libros muy bien documentados como "El cielo con las manos" de Hebert Gatto, "La revolución imposible" de Alfonso Lessa o "Historias Tupamaras" y "Milicos y tupas" de Leonardo Haberkorn, todos ellos bien distantes de las edulcoradas autoglorificaciones literarias que escribieron los fundadores y militantes del movimiento.

Lo que los tupamaros definieron como una “operación de pertrechamiento y propaganda armada”, fue una tragedia que dejó cinco muertos, aunque el expresidente Mujica haya tergiversado las cosas para su película.

Entre muchas acciones guerrilleras dignas de repudio, una de las más despreciables fue la llamada "toma de Pando", la delirante iniciativa de asaltar esa ciudad el 8 de octubre de 1969, que según la confesión de sus propios perpetradores, se llevó a cabo para homenajear a Ernesto "Che" Guevara, a dos años de su muerte.

Armaron un plan que incluía ingresar a la ciudad en un simulado cortejo fúnebre. Cien guerrilleros, la mayoría muy jóvenes, tomaron por asalto la comisaría, el cuartel de bomberos, la central telefónica y tres bancos, entre ellos la sucursal del República. Dicen las crónicas que robaron de allí 357 mil dólares, una gran fortuna para la época. En una columna de opinión publicada en nuestro diario, el inolvidable Antonio Mercader evocaba que "recogido el botín en los bancos, los asaltantes iniciaron una desbandada caótica en cuyo transcurso la policía detuvo a una veintena de guerrilleros, entre ellos a uno de sus jefes, el extinto exministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro. Los tupamaros, incluido José Mujica, quien también participó en aquella charada sangrienta, reconocieron años después que les faltó coordinación y que abundaron chapucerías tales como las del caso de un tupamaro herido de bala por uno de sus compañeros".

Lo que ellos definieron como una "operación de pertrechamiento y propaganda armada", fue una tragedia que dejó cinco muertos: un policía que trabajaba en la comisaría, tres tupamaros y un civil que nada tenía que ver con el asunto, Carlos Burgueño, alcanzado por una bala perdida cuando estaba esperando un ómnibus para viajar a Montevideo.

Esa fue la realidad, bien diferente a lo que el expresidente Mujica relató a Emir Kusturica en el tristemente famoso documental "Pepe, una vida suprema". Según este protagonista de los hechos, "la acción terminó con unos tomando cerveza y otros presos, y algún herido que se curó". El comentario provocó la indignación de su compañero de armas Jorge Zabalza, cuyo hermano Ricardo fue una de las víctimas de ese estúpido asalto: "¿Por qué recuerda que tomó una cerveza y no recuerda las muertes? Me genera una gran bronca, una indignación muy grande", dijo entonces el veterano tupamaro disidente.

¿Por qué nos metimos hoy en este penoso túnel del tiempo?

Porque como es de conocimiento público, el actual MLN Tupamaros está convocando a un acto en el día de hoy, en homenaje al Che Guevara y a "los caídos en la Toma de Pando".

En el mismo momento y con toda justicia, Diego Burgueño, el hijo del civil asesinado en esa acción terrorista e integrante de la asociación Toda la Verdad, de familiares de víctimas de los tupamaros, presentará una denuncia penal contra ellos por apología del delito.

Legisladores del MPP como Alejandro "Pacha" Sánchez y Daniel Caggiani harán uso de la palabra. Es muy recordada la vez que el primero de ellos esquivó una y otra vez la insistente pregunta de los periodistas de canal 12, acerca de quiénes integraban la directiva del MLN actual.

No solo siguen celebrando un hecho delictivo. Siguen también jugando a la clandestinidad.

Una vida suprema, realmente.

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