EDITORIAL

Discusión que ahora se torna política

El PN tiene una idea para la integración del Consejo Directivo de la ANEP que no está prevista en los puntos estudiados por Eduy21. La tesis de los blancos es que las autoridades educativas deben responder a la representación política y no a un esquema corporativo.

En estos días Eduy21 (organización integrada por expertos en educación de varios sectores políticos) entendió necesario hacer una aclaración: que dicho grupo no apoyaba partidos ni orientaciones políticas. Explicó que era necesario separar las aguas y que por lo tanto no participaba de la campaña. Así lo advirtió uno de los fundadores del grupo, Juan Pedro Mir, exdirector de Educación de este gobierno, aunque prontamente destituido por la ministra María Julia Muñoz.

Un extenso informe publicado este sábado por El País desarrolla la tesitura de dicho grupo, que incluyó a expertos de diferentes orígenes políticos para buscar soluciones al drama educativo que vive el país.

La aclaración parece innecesaria por ser obvia. De todos modos, dado el momento en que vive el país con su campaña electoral, no estaba demás recordarlo. Varios de los expertos que conforman Eduy21 están hoy trabajando en la elaboración de los programas de gobierno que los principales candidatos presentarán ante la ciudadanía. Por cierto, mucho de lo discutido en Eduy21 se volcará a esos programas. Pero no todo.

Sin duda, es bueno que exista ese espacio donde quienes saben y entienden de estos temas vuelcan sus ideas para entre todos acordar buenas propuestas.

Pero el proceso político va por otro camino. En estos momentos los sectores de cada partido que compitieron en las internas (cada uno con sus propuestas) ahora acuerdan un programa común.

Si es compleja la elaboración de un programa común dentro de un partido, más difícil será hacerlo en caso de que la oposición gane la segunda vuelta y deba acordarse un gobierno de coalición. No se trata de algo imposible por cierto, y las experiencias de gobiernos de coalición a lo largo y ancho del mundo así lo demuestran. Así se manejan estos asuntos en un país democrático. Poner en común diferentes perspectivas es parte del arte de hacer política.

Por lo tanto es entendible que Eduy21 quiera tomar distancia, y también es entendible que esta sea la hora de llevar el tema al campo político partidario. Eduy21 alentó una necesaria discusión sobre un tema que preocupa al país, y vaya si lo preocupa, pero ahora vienen nuevas instancias. Como bien explica Pablo da Silveira, experto en temas de educación para el Partido Nacional: “acordamos en las grandes orientaciones, hay algunas discrepancias en las formas”.

El Partido Nacional tiene una manera de encarar la integración del Consejo Directivo de la ANEP que no está prevista en los puntos estudiados por Eduy21. La tesis de los blancos es que las autoridades educativas deben responder a la representación política y no a un esquema corporativo, en el entendido que de ese modo estarán genuinamente representados los ciudadanos, hoy consternados por lo que ocurre con una educación mantenida con sus tributos y cuyos hijos se beneficiarán (o no) de lo que esa enseñanza ofrezca. Un Consejo así integrado reflejaría lo que el país vota en cada elección. Una forma de representación política sería pues un reflejo real de lo que es el país y evitaría las distorsiones que provoca el ingreso de consejeros que solo expresan intereses corporativos.

El candidato colorado, por otra parte, insiste en crear 136 liceos modelo, públicos, en zonas de contexto crítico en todo el país. Vista la experiencia de los liceos privados que funcionan en barrios difíciles, sería deseable que Estado replique ese modelo y lo aplique en todo el territorio. La idea parece simple y sensata: si esas propuestas privadas funcionan bien, ¿por qué no pueden hacerse a nivel público? En lugar de descargar artillería con críticas mal fundamentadas a esos liceos, ¿por qué no emular aquello que los hace exitosos?

Para eso, claro, será necesario romper con una rígida estructura ideológica y burocrática que anquilosó el funcionamiento de la educación pública.

Es pues interesante ver cómo los diferentes partidos plantean sus propuestas a partir de lo mucho avanzado por Eduy21 y será valioso el rol que siga jugando este grupo hacia el futuro, funcionando con independencia de los partidos, como bien aclararon algunos de sus miembros en estos días.

Pero es inevitable que el tema ya haya entrado al terreno político. Las reformas necesarias se definirán a partir de las propuestas que haga el próximo gobierno y el modo en que se procesen los debates en el Parlamento. Ambos deberán estar muy atentos al reclamo ciudadano, desde hace años preocupado por la dramática caída de la calidad educativa en Uruguay.

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