EDITORIAL
diario El País

La discusión presupuestal

Esta semana la Cámara de Diputados se encuentra dedicada el análisis de la ley de Presupuesto Nacional, una de las más importantes, si no la más importante para todo gobierno.

A partir de las exposiciones de los legisladores en el primer día de debate el pasado domingo pueden apreciarse las líneas de discusión de oficialismo y oposición, en un debate que desde el Frente Amplio se encara de forma destructiva y violenta con la clara intención de sembrar miedo y discordia.

El Presupuesto, en su votación en general fue apoyado por seis de los siete partidos con representación Parlamentaria. El domingo alzaron sus manos para acompañar el proyecto 57 legisladores, que suman a todos los representantes del Partido Nacional, Partido Colorado, Cabildo Abierto, Partido de la Gente, Partido Independiente y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI).

Con esta obvia y sumaria información bastaría para aventar los ataques frentistas respecto a la falta de popularidad, apoyo y representatividad de las medidas. No solo es un proyecto de un gobierno nacional recientemente elegido, que cuenta con alto respaldo popular según todas las encuestas, también tiene un amplio respaldo parlamentario. Difícilmente tenga sustento más allá de la retórica barata, cualquier acusación de impopularidad o falta de representatividad.

Un segundo punto a tener en cuenta es que el Presupuesto cumple con las promesas de campaña del presidente Lacalle Pou y del Compromiso por el País de la Coalición Multicolor. En términos presupuestales, las dos promesas que se hicieron claramente en la interna, la elección nacional y el balotaje fueron que no se aumentaría ningún impuesto y que por lo tanto, la mejora indispensable de la situación fiscal se realizaría reduciendo el gasto público.

Es insólita la posición populista y demagógica del Frente Amplio, además de mentirosa y peligrosa en términos democráticos, de vilipendiar con todo tipo de epítetos un proyecto de un gobierno legítimo y democrático que cumple con sus compromisos y pretende arreglar el desastre dejado por los gobiernos frentistas. No solo dejaron el peor déficit fiscal en tres décadas, no solo lo incrementaron año a año en el camino exactamente inverso al que Astori anunciaba en cada rendición de cuentas, no solo gastaron espantosamente mal, como reconoció el propio exministro, todavía tienen el tupé de criticar a quienes están procurando solucionar los problemas que ellos mismos le ocasionaron al país.

Es particularmente demostrativo del momento que vive la coalición de izquierda radical que supo ser otrora un frente más amplio, la cantidad de insultos que se propalaron al gobierno durante la discusión presupuestal. Sin aportar datos, sin análisis de la realidad y sin plantear alternativas, se le acusó de todos los males en la historia universal. Uno tras otro, con gesto adusto, subiendo la voz y chapoteando desde las cloacas argumentales, tiraron con munición gruesa que sin embargo, no fue capaz siquiera de convencer a nadie, con sus retorcidas y sinuosas argucias.

El Presupuesto Nacional surge de un análisis exhaustivo de sus componentes, realizado por los propios organismos. No tira plata sobre lo que ya existe, sino que revisa lo que funciona y lo que no, respetando el bolsillo de los uruguayos.

El Presupuesto Nacional surge de un análisis exhaustivo de sus componentes, realizado por los propios organismos. No tira plata sobre lo que ya existe, sino que revisa lo que funciona y lo que no, respetando el bolsillo de los uruguayos. Procura reducir el déficit fiscal para que la deuda no siga aumentando exponencialmente. El camino que se propone es el de la seriedad y la responsabilidad, para que podamos desatar un proceso de crecimiento de la economía que genere empleo y mejore los ingresos de los uruguayos.

¿Cuál es el camino del Frente Amplio? ¿El del aumento del gasto irresponsable? ¿El que un día explota, como ocurrió en Argentina y tira a cientos de miles de personas a la pobreza? ¿El de la socialización de la vida económica como ocurrió en Venezuela y como ahora propone la nueva versión radicalizada del frentismo? ¿A quienes representan los que reivindican la toma de Pando, el crimen político, el robo y la tortura? Ciertamente, no a la inmensa mayoría de los uruguayos.

El penoso espectáculo de los diputados frentistas en el Parlamento dice poco sobre el proyecto de Presupuesto, pero mucho del estado actual de descomposición del Frente Amplio. Un partido que supo generar esperanza en muchos uruguayos en 2005 y que hoy solo busca sembrar divisiones, miedo y violencia verbal, porque no encuentra cómo pararse ante un gobierno popular por el rumbo que sigue y exitoso ante la pandemia.

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