EDITORIAL

Discípulos de Goebbels

Como enseñaba Goebbels a sus lugartenientes, “cuanto más grande sea la mentira, más gente la creerá”. Así corrió aquel infundio cuando la crisis del año 2000, en tiempos del gobierno de Jorge Batlle, que alertaba de “niños que se alimentaban de pasto”.

Es natural que en tiempos de campaña, cada candidato haga todo lo posible por conseguir apoyo y ganar votos, pero utilizar como herramienta la mentira metódicamente, es otra cosa. Una y otra vez se oye cómo en el Frente Amplio abundan los discípulos de Joseph Goebbels, Ministro de Instrucción Pública y Propaganda del Tercer Reich. Cómo adhieren a sus máximas, desde todos los niveles. “Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad” afirmaba el siniestro colaborador de Hitler o “miente, miente, miente, que algo quedará”, aconsejaba.

Y una nueva prueba de la puesta en práctica de esa estrategia calumniadora se pudo observar el miércoles 16 en el acto del precandidato, por el FA, Óscar Andrade, con la lista 711. Si bien a Raúl Sendic no se le vio ni por los corredores. Por supuesto, la mayor andanada de dardos estuvo dirigida al precandidato del P.N. Luis Lacalle Pou, quien puntea entre los adversarios de la oposición, aunque no se salvó ni Julio María Sanguinetti, a quien trataron de “carcamán”. Cuando el diputado Felipe Carballo accedió al micrófono disparó, “algún candidato tiene que llevar una pesada mochila por ser hijo de un Presidente que le hizo tanto daño al país”. Y muy tranquilo de cuerpo insistió con el mismo mensaje, diciendo que “la derecha en la década del 90 destrozó al Uruguay”.

En artículo, se diría que premonitorio, el sábado 11, el Dr. Ignacio Posadas, ex Ministro de Economía del denostado gobierno del presidente Lacalle Herrera, hizo un esclarecedor recordatorio de dicha Administración. Demuestra con fundamento, la falacia de tamaña aseveración. Es que como enseñaba Goebbels a sus lugartenientes, “cuanto más grande sea la mentira, más gente la creerá”. Así salió aquel infundio que corrió como reguero de pólvora cuando la crisis del año 2000, en tiempos del gobierno de Jorge Batlle, que alertaba de “niños que se alimentaban de pasto” y que se le oyó repetir hasta al actual presidente Vázquez.

Por un lado nos recuerda declaraciones de quien fuera Presidente del Banco Central en tiempos del primer gobierno del presidente Sanguinetti, Ricardo Pascale, para poner en evidencia el estado en que se hallaba la economía del país, al momento de asumir Lacalle Herrera la Primera Magistratura.

Muy diferente al que recibió el presidente Vázquez del presidente Jorge Batlle, que estaba dejando atrás la tremenda crisis del 2001. Devastadora consecuencia del virus con el que nos infectó la Argentina y que la Administración batllista logró finalmente conquistar con inteligencia y decisión y con el apoyo del Partido Nacional. Gran contraste con la postura del FA que en lugar de respaldar las medidas oficiales, apoyaba el camino del “default”.

Para calibrar en su justa medida los resultados de ese gobierno al que vituperan los Carballo y cía., importa conocer en primera instancia, las condiciones en que el presidente Lacalle se hizo cargo del poder. Dijo Pascale en su momento, “la tasa de inflación se puede volver incontrolable, (llegó a superar el 130%); el país no soporta una crisis de confianza. Se está viviendo una situación fiscal y de pagos externos, crítica, poniendo sobre grave presión, la gestión de la autoridad monetaria. La caja del BCU está sostenida en operaciones overnight”.

A pesar de esa indeseable herencia, que incluía un déficit cercano al 6%, un muy elevado endeudamiento, el BCU y BHU con severos faltantes de caja, recesión y desempleo creciente, basta destacar algunos índices para apreciar cómo los frentistas distorsionan la realidad para llevar agua a su molino.

La gestión Lacalle: crecimiento anual promedio 4,36%; del PBI per capita en el período, 21%. Disminución de la pobreza a la mitad; aumento de las exportaciones, 10%; crecimiento del salario real, 13%; del empleo, 70.000 empleos nuevos. La inflación cayó a la tercera parte; el déficit a la sexta parte. La carga tributaria sobre la población disminuyó del 20% al 17,6%.

En la actualidad, arriba del 28%. Se abarataron las tarifas en términos reales; Antel 20%, UTE 20% y Ancap 31%. La cantidad de empleados públicos bajó a 242 000. Hoy son más de 300 000. En materia social, las pasividades aumentaron en términos reales 37%. Creación del Plan Caif y del Programa de Inversión social. Se duplicaron las casas Mevir desde su fundación, aumento en educación y salud e infraestructura récord en ambos, fundación del ministerio de Vivienda y mucho más. Como las desregulaciones, semilla del posterior crecimiento económico.

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