EDITORIAL

Ahora es dictadura

Lo insólito no es el cambio radical de opinión de algunos dirigentes frentistas, sino que lo hagan mientras su propio gobierno sigue apoyando la dictadura.

Milagros que logra la campaña electoral. Resulta que ahora, a 90 días de las elecciones, el Frente Amplio se desayuna con que en Venezuela existe una terrible dictadura. Lo que hasta hace unos pocos días era una verdad inconfesable para el oficialismo, transmutó en una corrida veloz para no ser el último en quedar en la posición canallesca que habían sostenido en bloque.

No existió ningún acontecimiento nuevo en Venezuela, ni se conoció ninguna información adicional, simplemente sucede que se acerca una elección que luce muy complicada para el Frente Amplio y sus sectores comenzaron una lucha fratricida por los lugares en el Parlamento. Después de que Astori, cuyo sector tiende a desaparecer, decidió mover fuerte saliéndose de la estrategia monolítica de respaldar la sangrienta dictadura de Maduro para reconocer sencillamente lo que es, detrás de él saltaron Mujica y poco después Martínez. Ahora, luego de que la tragedia humanitaria que sufre Venezuela desde hace años con el amparo y apoyo del gobierno uruguayo y del Frente Amplio al tirano y sus secuaces, finalmente tarde y por las razones equivocadas, se reconoce que es una dictadura.

El salto de la obsecuencia criminal con Maduro a la cordura democrática lo comenzó Danilo Astori, reconociendo que "A mí no me cuesta nada: lo de Venezuela es una dictadura, y es una dictadura tremenda, con impactos humanitarios muy graves". Para no costarle nada demoró años y miles de asesinatos, pero más vale tarde que nunca. Al otro día, el candidato al senado por el MPP José Mujica se sumó a quienes se despabilaron de golpe con la situación venezolana: “es una dictadura sí, en la situación que está no hay otra cosa que dictadura”. Un día después, también llegó el reconocimiento por parte del candidato presidencial del Frente Amplio. Daniel Martínez expresó en Twitter: “Sí, compañero Danilo, para la izquierda el tema de los derechos humanos debe ser siempre un imperativo ético. El informe Bachelet es lapidario respecto a Venezuela y se trata de una dictadura. Hay que seguir trabajando en una salida negociada y que el centro sean los venezolanos”.

Para completar la imagen patética que proyecta el Frente Amplio preocupándose por los derechos humanos en Venezuela por razones electorales luego de haber amparado por razones que se conocerán más temprano que tarde la feroz dictadura caribeña, al mismo tiempo el foro de San Pablo, que reúne a la izquierda radical del continente, reunido en Venezuela y presidido por el siniestro Diosdado Cabello, apoyó formalmente a Daniel Martínez. Parece que la esquizofrenia es el rasgo distintivo de la campaña de Martínez, primero él llama a la oposición a celebrar acuerdos mientras su candidata a vicepresidente dice que la confrontación es entre oligarquía y pueblo; ahora cuenta con el apoyo de un régimen criminal al que, luego de esa declaración, llama dictadura.

Lo insólito no es el cambio radical de opinión de algunos dirigentes frentistas, sino que lo hagan mientras su gobierno sigue apoyando la dictadura. Hay que tener claro que lo que han cambiado son las palabras, en los hechos el Frente Amplio y su gobierno siguen siendo aliados de la dictadura de la que ahora, por meras y patéticas razones electorales, buscan distanciarse. El tamaño de la inmoralidad está marcado en vidas humanas destruidas, decenas de miles de muertos, millones exiliados y todo con el apoyo caluroso de Astori, Martínez y Mujica hasta hace unos días. Porque es el mismo Mujica que ahora reconoce la dictadura, el que antes había declarado con cinismo despreciable que en Venezuela había “exceso de democracia”.

Seguramente a Astori, Mujica y Martínez, ahora les sigan casi todos los demás políticos frentistas, salvo los comunistas con Andrade a la cabeza que son los que deben más favores al régimen. Pero la ignominia de haberse negado a condenar las violaciones más flagrantes y repugnantes a los derechos humanos en el siglo XXI, no se la quitará nadie. Fueron y son cómplices de asesinos y criminales, los apoyaron cuando toda la comunidad internacional democrática los repudió, sufrimos la vergüenza de ser de los pocos países que el mundo miraba con asombro por su posición inmoral y abyecta, y ese costo se lo pasaron al país, no solo al Frente Amplio.

Afortunadamente la enorme mayoría de los uruguayos son demócratas y no se van a ver engañados por esta ridícula puesta en escena. Este partido decadente que hoy nos gobierno está simplemente haciendo sus últimos pasos de murga, mientras canta la retirada.

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