EDITORIAL
diario El País

Dictador ilustre y pedófilo

Desde el año 2007 Daniel Ortega ocupa la presidencia en Nicaragua, y la vicepresidencia ha sido y es para Rosario Murillo, su esposa.

Son muchos años, pero Nicaragua se ha inspirado siempre en los regímenes de Venezuela y Cuba donde las presidencias son prácticamente vitalicias, el Poder Judicial es cualquier cosa menos independiente, las protestas populares expresadas en manifestaciones terminan en masacres (más de 600 muertos se estiman en Nicaragua), donde no existe libertad de expresión y de prensa, donde los periodistas son detenidos por opinar o simplemente informar, donde se violan los derechos humanos, se apalean estudiantes en las calles y se apresa sin más a dirigentes opositores; donde la gente muere porque pasa hambre y nada han aportado esos regímenes para cambiar la realidad.

Nicaragua tiene elecciones en noviembre y todavía queda gente valiente que sale a enfrentar públicamente al matrimonio gobernante y piensa, por un momento, que podrá llegar a competir libremente y tal vez cambiar el destino de su país. Vano intento, en las últimas semanas la Policía Nacional dirigida por Francisco Díaz, consuegro de Ortega, ha detenido e iniciado procesos penales contra los candidatos Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro y Miguel Mora, acusados de “traidores a la patria”. También se aprovechó la bolada para encarcelar a decenas de periodistas y dirigentes políticos

El mundo no quedó en silencio cómplice por el atropello a la vida y los derechos de los ciudadanos y desde Naciones Unidas, pasando por la OEA y la Unión Europea y terminando en los países de ambos continentes, se formularon duras críticas al gobierno de Ortega-Murillo. Uruguay a través de su cancillería primero y luego el Senado de la República cuestionó severamente lo que estaba ocurriendo. Y parece que Ortega o Murillo se molestaron y dieron instrucciones a su embajador en la OEA para calificar de “dictadura” al gobierno uruguayo del presidente Lacalle Pou.

Sí llamó la atención el origen de ese calificativo: un informe del Centro de Archivo y Acceso a la Información Pública (Cainfo) denunciando 49 casos de amenaza a la libertad de expresión de periodistas y la aprobación de la “Ley de Urgente Consideración” (sic) que restringe “la libertad de expresión, la libertad de reunión” y prohíbe “las manifestaciones y protestas sociales”. Suena conocido, ¿no?

Obvio que el insolente embajador recibió la dura respuesta del embajador uruguayo en OEA, Washington Abdala: que lo trancó fuerte. "No le permito al embajador de Nicaragua una descalificación de esa naturaleza. No se lo permito en este territorio, ni en ningún otro territorio. Sepa que si llega a decir otra infamia más de esa naturaleza, voy a actuar acorde y en consecuencia, como corresponde. Es la última vez que le permito que diga un disparate de ese tipo. Es la última vez".

Pero hay algo más sobre Ortega. En 2008 este Daniel Ortega ya presidente vino a Montevideo para clausurar una reunión del Foro de San Pablo. Y fue declarado “Ciudadano Ilustre” por el entonces intendente (del MPP), Ricardo Ehrlich.

El título de “Ciudadano Ilustre de Montevideo” que le fuera conferido al nicaragüense Daniel Ortega está intacto. Los dictadores de izquierda nunca le han molestado al FA y en este caso tampoco las acusaciones de su hijastra.

En una memorable columna titulada “Violador Ilustre” el siempre recordado Claudio Paolillo rememoró el testimonio de la hijastra de Ortega (es hija de su esposa Rosario Murillo). Zoilamérica Narváez dijo que desde los 11 años fue “acosada y abusada sexualmente por Daniel Ortega”. “Narváez -dice Paolillo- relató su calvario con lujo de detalles, a cual de ellos más asqueante. Afirmó que cuando ella tenía 11 años y Ortega 34, su madre se había afincado en Costa Rica desde donde se desarrollaba la lucha de los sandinistas contra la dictadura de Anastasio Somoza. Ortega pasó a convivir con ellas y, casi de inmediato, ‘comenzó su acoso’ contra Zoilamérica ‘manoseándola’, ‘asaltándola sorpresivamente en lugares oscuros para tocarla’ y ‘espiándola’ durante sus baños ‘por encima de la cortina’. Los manoseos y abusos aumentaron en intensidad, hasta que en 1982 Ortega consumó la violación en el piso de la habitación de la entonces adolescente de 14 años. Zoilamérica continuó siendo vejada durante años por Ortega, ya en conocimiento de su propia madre, quien solo tenía ante sus ojos la ambición del poder”.

Todo esto y mucho más se conocía cuando Ortega vino a nuestro país, pero no impidió que el FA lo declarara “ciudadano ilustre” y le diera un diploma y las llaves de Montevideo. Dentro del FA hay sectores que apostaron a esa “distinción” y ahora lo siguen defendiendo. Para ellos Ortega es buena gente y un presidente ejemplar que no tiene culpa alguna en los centenares de manifestantes muertos, ni en la violenta represión propia de un dictador.

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