EDITORIAL
diario El País

Los 90 días de Lacalle y el FA

Hay cosas que parecen simples y sencillas, pero que el Frente Amplio y su Pit-Cnt se empeñan en no entender o lo entienden pero no las respetan, que es muchísimo peor.

En octubre y noviembre del año pasado el pueblo uruguayo, el soberano, votó por un cambio tras quince años de gobiernos frenteamplistas. Eligió a Luis Lacalle Pou como presidente y apostó a una flamante coalición política para que lo acompañara. Si los derrotados fueran buenos perdedores o supieran lo que es una democracia, aceptarían la decisión de las urnas y no se dedicarían, de pique nomás, a andar estorbando cuando el gobierno va por la concreción de los cambios prometidos y respaldados por los votos.

Mañana (lunes 1° de junio) se cumplen recién tres meses de que asumió Lacalle Pou y su coalición republicana. ¿Qué fue lo que hicieron el Frente Amplio y el Pit-Cnt durante ese tiempo, con el agravante de que a los 13 días de asumir se registró la llegada de una peligrosa pandemia que ha hecho temblar al mundo y obligó a una catarata de medidas de urgencias en el país para atenuar sus efectos?

Son hechos muy recientes y con un poco de esfuerzo de memoria, usted estimado lector, podrá recordarlos. Nosotros tenemos nuestros apuntes y vamos a enumerar algunos de ellos, los que consideramos más importantes, pero obviamente que no son todos.

La reacción del gobierno al Covid-19, rápida por cierto, fue apostar a la responsabilidad de los ciudadanos a través del pedido de una cuarentena voluntaria. De que permanecieran en sus casas y solo salieran en casos de necesidad, evitando las aglomeraciones. De inmediato, el FA se puso en la vereda de enfrente, nada menos que con el expresidente y médico reconocido, Tabaré Vázquez, a la cabeza (aunque después salió a decir lo contrario) secundado por el Sindicato Médico y exigió una cuarentena obligatoria: prohibido salir de las casas, mientras el Pit-Cnt convocaba a un caceroleo.

El secretario del Pit-Cnt y dirigente comunista Marcelo Abdala llama a defender la democracia, pero no está claro qué entiende por democracia: Cuba y Venezuela no se lo permiten.

Y si Lacalle Pou hubiera optado de entrada por la cuarentena obligatoria, ¿cuál hubiera sido la reacción de ese trío? ¿Gobierno autoritario? ¿Violación de los derechos humanos? ¿Oligarquía o pueblo? Hasta ahora lloverían las imputaciones frente a la barbarie. A mediados de abril, el gobierno publicó el texto de la Ley de Urgente Consideración -promesa de campaña- para que los legisladores la fueran vichando, leyendo y, si querían, estudiando o asesorándose, con tiempo. ¿Cuál fue la reacción? “Avasallamiento democrático”, “es un abuso”, “se está violando la Constitución” fueron algunas de las lindezas que arrojaron, mientras que el Presidente de la República se limitaba a expresar que “el gobierno se ve con el derecho y con las ganas de defender un proyecto de ley que ha sido muy trabajado. Un proyecto que no surge espontáneamente, sino que surge de las necesidades de la gente”.

Y poco después los preparativos para el 1° de mayo, con reclamo de una cadena de radio y televisión y el anuncio de “la movilización más grande en 20 años” con consignas como "lo urgente es la solidaridad", "lo urgente es la gente", "tu casa es la plaza" y que no sean los trabajadores quienes “paguen” la pandemia. De lo hecho por el gobierno (“hay 400.000 trabajadores sin cobertura formal y para ellos el gobierno creó soluciones”, dijo el ministro Mieres), ni una palabra de apoyo, aunque recibía el masivo reconocimiento de la ciudadanía en las encuestas

A mediados de mayo, sectores del FA se reunieron frente al Palacio Legislativo, llenos de carteles y sin tapabocas para expresar su rechazo a la LUC. Invitados por los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados (Beatriz Argimón y Martín Lema) a un diálogo para que expresaran los puntos de descontento, se negaron a reunirse. El objetivo era solo movilizarse, hacer “bulla” y de paso molestar.

Ahora se está convocando para un paro “y enorme movilización” (¿más grande que los del 1° de mayo?) para el jueves 4 de junio en rechazo de la Ley porque el Pit-Cnt considera que ha habido “una baja calidad democrática” en la discusión parlamentaria. Según el secretario general del Pit-Cnt y dirigente del Partido Comunista, Marcelo Abdala, “el pueblo uruguayo debe disponerse a defender la democracia”. No está claro dónde está el peligro para la democracia, pero sí que el Pit-Cnt no es independiente del PCU y el PCU es parte importante del Frente Amplio. Tampoco está claro a qué tipo de democracia aspira el dirigente comunista: ¿Cuba?, ¿Venezuela?, ¿Nicaragua? ¿O Corea del Norte con Kim Jong-un?

Así anduvo y anda el Frente Amplio. Todavía no se repone de la derrota electoral y sigue masticando, junto al Pit-Cnt, su malhumor.

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