EDITORIAL

El desastre de Alas-U

Finalmente quedó claro que lo de Alas Uruguay fue un “negocio” fenomenal que benefició a unos pocos y en el que el Frente Amplio y sus aliados sindicales se timbearon al menos 15 millones de dólares.

El Fondo de Desarrollo (Fondes) decidió pedir el concurso de Alas- U. La empresa de aviación, ya irremediablemente fundida, terminó por confirmar que fue lo que cualquiera con un poco de inteligencia, sentido común e imaginación, siempre supo que era: un rotundo desastre.

La especie de nueva Pluna, gestionada por algunos de los ex funcionarios de la aerolínea cerrada en 2012, que empezó a volar hace poco menos de un año, presentó de entrada varios problemas de gestión empresarial. No tuvo a inicios de 2016 todos sus aviones habilitados, por lo que pagó el alquiler de un avión que no utilizaba. Además, vendía muy pocos pasajes, con una ocupación promedio en el más rentable de los vuelos, Montevideo-Buenos Aires, de menos de un tercio del total. Finalmente, en un mercado muy competitivo, tampoco fidelizó a sus clientes: en abril de 2016, por ejemplo, si se quería reservar pasajes para luego de junio de ese año, la página web de la empresa no lo permitía.

En reportaje en el semanario Búsqueda en marzo de 2016, el administrador del Fondes señaló que quería mejorar las garantías de cobro del préstamo de Alas- U, prendando su paquete accionario y documentando la sesión de derechos de cobro sobre la venta de pasajes con tarjeta de crédito. Pero según informó ese semanario el jueves pasado, la idea de "varios" los trabajadores de la empresa era, en realidad, nunca devolver el préstamo.

En efecto, en la asamblea de la asociación de funcionarios de Alas-U de fin de diciembre pasado, un piloto dijo que las autoridades de Alas-U tenían la convicción de que ese préstamo "no se paga más". Además, dicha asamblea aprobó que los casi 250.000 dólares que recibirá Alas- U por concepto de derechos de cobro sobre la venta de pasajes a crédito deberán ir a recomprar los bienes inmuebles que la actual presidenta de la compañía puso en garantía para la empresa.

De todo este relato hay dos preguntas evidentes. ¿Por qué las autoridades de Alas-U tenían la convicción de que no iban a devolver el préstamo del Fondes? ¿La plata mencionada de los pasajes no eran los dineros que Bernini en marzo de 2016 dijo que quería para el Fondes de forma de mejorar sus condiciones de cobro?

Pero hay más. Según datos del BPS reseñados por El Observador la semana pasada y que surgen de un pedido de informes que cursó el senador Pablo Mieres, tras el cierre de Pluna se extendió el beneficio de seguro de desempleo a 412 de sus trabajadores.

En 2013, contabilizado por trabajador y por semestre, la prestación fue prorrogada en 751 casos; en 2014, en 685; y en 2015, fueron 333. Llegado el 2016, con el comienzo de las operaciones de Alas-U, se terminaron las extensiones del seguro de desempleo. También según datos del BPS, estos beneficios de prórrogas extendidas costaron alrededor de 3 millones de dólares.

Es así entonces que un puñado de centenar y medio de trabajadores que antes trabajaban en Pluna se han venido beneficiando de los dineros públicos, ya sea a través de prórrogas de seguro de desempleo entre 2012 y 2015, o ya sea gracias a un préstamo-regalo del Fondes que sirvió sobre todo en 2016 para pagar sueldos en una empresa que estaba irremediablemente llamada a fundirse.

Ahora que una empresa brasileña parece querer hacerse de las rutas aéreas que dejó libres Alas-U, la asamblea de funcionarios de Alas-U de fin de diciembre aceptó la propuesta de que los que vayan a ser recontratados tengan una quita en sus futuros salarios para pagar las deudas de la empresa fundida. Pero alcanza con analizar este asunto un minuto para darse cuenta de que ni siquiera con 30 años de religiosos aportes mensuales esos funcionarios lograrán devolver todo el dinero que el Fondes prestó a la "velita prendida al socialismo" de Mujica.

Queda claro que lo de Alas-U fue un "negocio" fenomenal que benefició a unos pocos y en el que el Frente Amplio y sus aliados sindicales se timbearon al menos 15 millones de dólares. ¿Acaso está el país en condiciones de perder dinero de esta forma, por el capricho ideológico de algunos o empresarial de otros? ¿No se precisan 15 millones de dólares para invertir en otros rubros que den mejores resultados que esta Alas-U que fue el lujo de la miseria frenteamplista?

Un solo ejemplo baste: con 15 millones de dólares, Uruguay se equipa suficientemente bien como para mejorar sustancialmente sus previsiones de catástrofes meteorológicas. Pero en vez de invertir en eso, el Frente Amplio prefiere quemarse esa plata en "velitas socialistas" como Alas-U.

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