EDITORIAL

Tiempo de definiciones

Es muy relevante el tono en el que está escrito el documento del sector Todos, con diagnósticos, críticas y propuestas, pero sin golpes bajos, ni descalificaciones, ni salidas demagógicas. Haya sido o no el objetivo, implica un desafío para los demás sectores y líderes políticos.

La divulgación del documento “Un gobierno para evolucionar”, realizada en el marco del Congreso Nacional del Sector Todos del Partido Nacional, se convirtió en el hecho político más relevante de las últimas semanas. Los medios de prensa le han dedicado mucha atención y los análisis sobre su contenido han sido abundantes.

El documento presenta las grandes definiciones programáticas del sector liderado por Luis Lacalle Pou. Todavía no es un programa de gobierno completo (lo que se anuncia para principios del año que viene) pero ya define los grandes rumbos estratégicos e incluye un buen número de medidas concretas. Las más de 70 páginas del texto permiten hacerse una idea bastante precisa de lo que sería un gobierno presidido por el actual senador blanco.

La presentación de este documento es relevante, en primer lugar, porque marca definitivamente el inicio del tiempo electoral. De ahora en más, todo lo que hagan los diferentes líderes y sectores partidarios será interpretado a la luz de las tres grandes contiendas que ocurrirán a lo largo del año 2019: las elecciones internas de junio, la primera vuelta electoral de octubre y la segunda vuelta de noviembre. Ha llegado el tiempo de las definiciones.

En segundo lugar, el documento presentado por el sector Todos puso el listón bastante alto. Sus páginas revelan un importante trabajo de diagnóstico y análisis, que ha sido desarrollado por un conjunto de equipos técnicos que vienen trabajando de manera organizada desde hace años. También se percibe una buena capacidad de definir líneas estratégicas claras. Aunque todavía no hay una presentación pormenorizada de medidas de gobierno, en cada gran tema se establece una orientación general que excluye otros rumbos posibles. Eso no solo aporta coherencia, sino también previsibilidad.

Finalmente, es muy relevante el tono en el que está escrito el documento. En sus páginas aparecen diagnósticos, críticas y propuestas, pero no hay golpes bajos, ni descalificaciones, ni salidas demagógicas. Por esta vía, el sector Todos transmite la actitud con la que se apres-ta a participar en la campaña electoral, así como la clase de intercambios argumentativos en los que está dispuesto y en los que no está dispuesto a entrar.

Haya sido o no el objetivo, la divulgación de este documento implica un desafío para los demás sectores y líderes políticos. Todos deberán decidir cómo reaccionan ante esta primera movida en el tablero. Todos deberán decidir si responden con lineamientos estratégicos del mismo estilo o si optan por planteos de otra clase. Todos deberán decidir si se pliegan al tono de debate propuesto en sus páginas o si van a alejarse de él. De manera inevitable, lo que hagan los demás será comparado con este primer aporte. Esa es una de las ventajas de jugar primero.

El documento va a exigir alguna clase de reacción a todos los actores políticos, pero en particular pone presión sobre el Frente Amplio. Tal como ha sido públi-camente anunciado, está previsto que en el próximo mes de diciembre se rea-lice el congreso programático de la coa-lición. De allí no solo saldrán los eventuales precandidatos, sino también el programa de gobierno que el Frente Amplio propondrá a los votantes en el año 2019.

Si bien las diferentes comisiones de programa vienen trabajando desde el año 2017, diversos trascendidos indican que en muchas de ellas existen bloqueos importantes. Y el problema que ahora se plantea a las autoridades del Frente Amplio es cómo manejar esos bloqueos. Postergar las definiciones programáticas sería una decisión costosa, porque implicaría incumplir un cronograma afirmado en múltiples ocasiones ante la ciudadanía. Y diluir las diferencias haciendo afirmaciones muy generales encierra el riesgo de una comparación desfavorable con lo que acaba de presentar el sector de Lacalle Pou.

¿Qué orientaciones generales va a proponer el Frente Amplio de cara a un eventual cuarto gobierno? ¿Va a seguir aumentando los impuestos sin controlar la calidad del gasto, o va a hacer propuestas concretas que impliquen un mayor respeto al esfuerzo de los contribuyentes? ¿Va a mantener la misma política de seguridad pública impulsada hasta ahora, o va a proponer un nuevo rumbo? ¿Va a seguir usando las tarifas públicas con fines recaudatorios o se va a proponer bajarlas? ¿Qué respuestas va a ofrecer ante la pérdida de más de 50.000 empleos?

De aquí a diciembre, los uruguayos deberíamos estar escuchando respuestas a estas y otras preguntas.

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