EDITORIAL
diario El País

El debate

En el día de hoy los dos postulantes a la presidencia de la República, Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez, se verán frente a frente en un acontecimiento inédito en la historia del país: el primer debate presidencial previo a un balotaje.

Las encuestas y la aritmética de la votación en la primera vuelta marcan el favoritismo del candidato blanco, así como el desempeño en el primer debate donde, por puntos, la ventaja de Lacalle Pou fue clara.

El tono de la campaña hacia la segunda vuelta ciertamente ha cambiado respecto del de la elección nacional. El Frente Amplio se ha tornado sumamente agresivo, difundiendo mentiras, sembrando la idea de que la oposición es intrínsecamente perversa e incluso en boca de conspicuos dirigentes como Topolansky y el exsenador Michelini, sembrando cizaña sobre inestabilidad institucional.

Quizá lo más llamativo de este viraje es en el propio candidato presidencial Daniel Martínez, que desarrolló una exitosa carrera política mostrándose como una persona afable y dialogante y ha terminado convirtiéndose en un asustaviejas que insulta y agrede a todos quienes no lo apoyan. Probablemente sea una consecuencia de la campaña intervenida que está sufriendo, en que el MPP y el Partido Comunista le pasaron por arriba nombrando a Yamandú Orsi como jefe de campaña, decidieron esconder al candidato presidencial en algo inédito en la historia del país y solo lo dejan hacer el ridículo en público con breves recorridas de la campaña que llaman voto a voto.

Por cierto que a la candidata a vicepresidenta la escondieron mucho antes, al punto de que la borraron de la publicidad oficialista. Esta curiosa campaña que lleva adelante el Frente Amplio, con su fórmula poco menos que secuestrada, solo puede ampliar la diferencia de la derrota. Si a eso le sumamos designaciones ministeriales de apuro, repartiendo cargos entre cuatro paredes, e incluyendo a dirigentes largamente amortizados como Astori y Mujica, se termina de conformar la tristísima imagen que el Frente Amplio está brindando en estas últimas semanas.

En el debate de hoy, hay dos temas fundamentales en juego. El primero es la gobernabilidad del próximo gobierno. El segundo el modelo de país en disputa. Respecto a la gobernabilidad, es evidente la ventaja de Luis Lacalle Pou y la coalición por el cambio con un acuerdo programático sobre la mesa y una clara mayoría en ambas cámaras para poder llevarlo adelante. El Frente Amplio, por su parte, cosechando la siembra de odio y desprecio hacia los demás partidos de los últimos tres lustros, no está simplemente solo, está aislado, sin posibilidad de lograr ningún acuerdo con ninguno de los otros partidos.

Curiosamente, el Frente utiliza el argumento sobre la supuesta fragilidad de la coalición opositora cuando está en la situación de que no es capaz siquiera de formar una coalición. Es tan absurdo el argumento que solo vuelve a demostrar la desesperación del oficialismo por seguir aferrado a sus sillones y no tener que comprar el Gallito Luis el domingo.

En cuanto a los modelos de país también seguramente en el debate de hoy queden en evidencia las diferencias enormes que existen. La coalición del cambio representada por Lacalle Pou definió claramente sus prioridades: poner la economía en orden luego del desquicio fiscal que deja el Frente Amplio y apuntalar al país productivo para que la economía vuelva a crecer, generar trabajo y mejorar salarios. El país productivo ha sido una de las muletillas del Frente, pero fueron simplemente palabras y no hechos: la realidad es que cada día cierran más empresas y se pierden más puestos de trabajo ante el peso de la carga fiscal, el atraso cambiario, la falta de acuerdos comerciales y una andanada de regulaciones absurdas.

Un gobierno encabezado por Luis Lacalle Pou podrá enfrentar estos problemas porque dispone de un diagnóstico preciso, equipos técnicos de excelencia, y un acuerdo programático sólido con los demás partidos de la coalición por el cambio. Es indudable que el equipo ampliado con el valioso aporte del Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido de la Gente y el Partido Independiente está en condiciones de darle al país las respuestas que necesita.

Todo esto y seguramente más quede reflejado en el debate de esta noche. El país se encamina hacia un cambio histórico que despierta esperanza y confianza en el futuro. Valdrá la pena verlo ratificado esta noche cuando cientos de miles de uruguayos miren y escuchen el intercambio, ojalá civilizado, entre los dos presidenciables en carrera.

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