Editorial

Datos sociales confusos

Hay que romper con el discurso hegemónico izquierdista que quiere hacernos creer que el FA ha sido exitoso como nadie en sus políticas sociales, y que los resultados han ido de mejora en mejora como señala el INE con la evolución de la indigencia entre 2015 y 2016.

Uno de los puntos positivos que muchos análisis académicos y políticos hacen de los gobiernos de izquierda es que privilegian las políticas sociales. Sus esfuerzos mayores, dicen, buscan mejorar la situación de los más pobres y por tanto fomentar la igualdad. Empero, para el Uruguay de los gobiernos de izquierda de esta década, esta visión tan extendida es falsa ya que oculta dos grandes problemas.

El primero es que la constatada baja de la pobreza entre 2003 y 2017 no es el único período en el cual se verifican mejoras sociales sustanciales. En efecto, casi siempre muy callada por la academia profrenteamplista e ignorada por el sentido común ciudadano, la verdad es que entre 1986 y 1999 también se verificó una baja sustancial de la pobreza y en general una mejora muy importante de los guarismos sociales.

Para la visión hegemónica izquierdista que quiere hacer creer que el énfasis social solo es monopolio de gobiernos de izquierda, estos datos incomodan. Sin embargo, están allí y son inapelables.

El segundo problema con este razonamiento que dice que los gobiernos de izquierda privilegian lo social es que en los últimos años empiezan a mostrarse datos contradictorios sobre la evolución real de la pobreza y la indigencia en el país.

El caso de los indigentes, por ejemplo, es bien claro. Hace por lo menos un par de años ya que los montevideanos perciben que hay más gente indigente en las calles de la ciudad, al punto que incluso dentro del Frente Amplio el propio intendente de Montevideo ha planteado su preocupación a las autoridades nacionales que se ocupan de estos temas. Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la cantidad de indigentes bajó entre 2015 y 2016 de 0,3% a 0,2% del total de la población. ¿A quién creer entonces? Y la confusión no termina allí, porque hay estadísticas públicas que contradicen esos datos del INE.

En primer lugar, según el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), la cantidad de gente que almorzó en su servicio nacional de comedores pasó de 7.586 a 7.830 entre 2015 y 2016. Es lógico pensar que quien allí concurre no logra cubrir por sí mismo su canasta alimenticia, por lo que estadísticamente es indigente. Pero además, entre 2015 y 2016 el INDA aumentó el apoyo con alimentos secos a instituciones que asisten a personas nutricionalmente vulnerables, como merenderos, clubes de niños, etc.: de 423 pasó a 649 instituciones, y de 20.000 usuarios pasó a más de 32.000 en total.

En segundo lugar, un estudio del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) publicado en marzo pasado y que abarca el período 2011-2017, fue muy contundente en sus conclusiones al punto de que Radio Carve, en su análisis, tituló: "Entre 2011 y 2017, en cuatro regiones de Montevideo, niños en casi 9 mil hogares no comieron al menos una vez al mes por falta de dinero". Es que lejos de mejorar drásticamente la situación de los más pobres en esos 6 años de crecimiento totalmente excepcionales, los gobiernos de izquierda no lograron siquiera asegurar la alimentación mínima de buena parte de quienes habitan los barrios populares de Montevideo.

El estudio del Mides reveló por ejemplo que en los barrios Manga, Piedras Blancas, Ituzaingó, Las Acacias, Marconi y Casavalle de Montevideo, entre un 21% y un 45% de los hogares declaró haberse quedado sin alimentos, o dejó de hacer alguna comida por falta de dinero durante algún día del mes. Según el último censo, allí viven más de 110.000 personas. Ocurrió algo similar en los barrios Peñarol, Cerrito, Piedras Blancas, Maroñas, Punta de Rieles y Manga, donde viven casi 145.000 personas en total: allí, entre un 20% y un 44% de los hogares fueron los que se quedaron sin alimentos o dejaron de hacer alguna comida por falta de dinero durante algún día del mes.

Así las cosas, hay que romper de una vez por todas con el discurso hegemó-nico izquierdista que quiere hacernos creer que el Frente Amplio ha sido exitoso como nadie más en sus políticas sociales, y que los resultados han ido de mejora en mejora como señala el INE con la evolución de la indigencia entre 2015 y 2016. La verdad es que ninguna de esas dos afirmaciones es cierta, al punto de que notoriamente hay datos públicos de organismos distintos al INE que arrojan resultados diferentes.

Ahora que se abre el tiempo de debate político-electoral, hay que desenmascarar a ese ejército de chismosos izquierdistas disfrazados de independencia académica que nos quiere hacer creer que con el Frente Amplio hemos caminado hacia un país de primera.

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