EDITORIAL

Otro curro de DDHH

La secretaría de DDHH no cumple con su tarea de defensa de los DDHH. Simplemente, como la INDDHH, se trata de otro curro para que los amigos frenteamplistas se acomoden cobrando buenos salarios públicos.

En la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) se gastan más de 2 millones de dólares al año y hay cinco directores con salarios de más de $ 140.000 al mes cada uno. Pero no es el único curro frenteamplista que enarbola la bandera de los Derechos Humanos (DDHH).

Existe también una secretaría de DDHH que ahora depende de Presidencia. Dentro de sus tareas, seguramente la más conocida haya sido cuando coordinó el programa de reasentamiento de personas y familias sirias que llegaron de sus refugios en el Líbano. También se recordará que se trató de un programa cuya ejecución resultó fallida, ya que un mes sí y otro también y durante años, ha habido quejas de parte de esas familias extranjeras por las condiciones en las que han debido radicarse en Uruguay. Tan mala ha sido la tarea que el propio Ejecutivo en mayo pasado decretó que todo este asunto de los refugiados saliese de la órbita de esa secretaría y pasase al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Pero alguien podría pensar que, en realidad, la secretaría de DDHH cumple funciones importantes pero menos mediáticas. En su página web, por ejemplo, se dice que su objetivo es dar un enfoque de derechos humanos a las políticas públicas en el Estado. Se trata de promover la "perspectiva de derechos humanos en las políticas públicas, cumpliendo las funciones de promoción, diseño y coordinación, así como su seguimiento y evaluación". Con semejante ambición alguien podría pensar incluso que realmente vale la pena destacar sus tareas y diferenciarlas claramente de las de la INDDHH.

Sin embargo, en el último balance anual de seis paginitas que se encuentra en la web, de 2015, el recuento de las actividades de la secretaría de DDHH de Presidencia deja gusto a muy poco. Se destacan conferencias, firmas de convenios, apoyos y participaciones en distintas tareas, todas vinculadas más o menos a lo mismo: promover, destacar o dar énfasis a los DDHH. Pero a pesar de toda esta cháchara oficialista, lo cierto es que la secretaría de DDHH no hace absolutamente nada para ocuparse de verdad de los problemas de DDHH actuales del país.

Hay un ejemplo bien concreto que ilustra esta incapacidad de la secretaría de DDHH: la grave situación que padecen centenares de presos en las cárceles del país y que ha sido denunciada por el comisionado parlamentario para el sistema penitenciario en más de una ocasión. Incluso, el comisionado radicó hace muy poco una denuncia en la Justicia por una gravísima circunstancia en la que se estaban violando los DDHH de varios presos que vivían desnutridos.

¿Acaso alguien supo que la secretaría de DDHH de Presidencia respaldara la tarea del comisionado sobre estas denuncias? Y si nada hizo ni dijo acerca de ellas, ¿cómo creerá esa secretaría que en este caso concreto está cumpliendo con sus tareas de dar un "enfoque de derechos humanos a las políticas públicas en el Estado"? Cuando, a raíz de esa tarea del comisionado parlamentario, el Ministerio del Interior apeló la decisión de la Justicia y argumentó que los presos podrían haber "contraído el diafragma" para exagerar la malnutrición denunciada, ¿la secretaría de DDHH de Presidencia salió públicamente a contradecir semejante disparate? ¿O ella en realidad entiende que esta es la forma en la que desde el Ministerio del Interior se debe promocionar "una institucionalidad basada en los DDHH"?

La verdad es que la secretaría de DDHH, que depende de Presidencia, jamás dirá nada contrario a las políticas del gobierno. Se podrán estar violando los DDHH en las cárceles o, en otro ejemplo, el Estado violará DDHH al negarse a financiar medicamentos caros a enfermos gravísimos que los precisan para sobrevivir: todo eso no importa nada. Lo único que importa es que la coordinación, el diseño, la promoción, la evaluación y demás blablablás de esa secretaría de Presidencia, que son tan propios de burócratas acomodados, nunca tomarán ninguna iniciativa que perjudique políticamente al Frente Amplio.

¿Cuánta gente trabaja en esta secretaría de DDHH? A junio de 2016 eran ocho. Si bien no cuestan $ 140.000 por mes cada uno, como los cinco directores de la INDDHH, no es menos cierto que el secretario percibe un salario de unos $ 95.000 al mes, lo que lo sitúa dentro de las franjas más altas de remuneraciones del país.

La secretaría de DDHH no cumple con su tarea de defensa de los DDHH. Simplemente, como la INDDHH, se trata de otro curro para que los amigos frenteamplistas se acomoden cobrando buenos salarios públicos.

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