Editorial

¡Cuidado que nos invaden!

La ocasión sirvió para sacar conclusiones diversas. Una es constatar una vez más, la mentalidad anquilosada que aún persiste en las filas del Partido Comunista y no solo en los históricos o hijos de, sino inclusive en los cuadros más jóvenes.

Como si en el país no hubiera problemas más serios por los que preocuparse, el Parlamento destinó horas de debate que podrían haber sido más productivas, a la discusión del proyecto de ley que habilita a tropas de Estados Unidos a operar desde nuestro suelo con el fin de brindar protección a su Presidente en la próxima reunión del G20, en Buenos Aires.

La ocasión sirvió para sacar conclusiones diversas. Una es constatar una vez más, la mentalidad anquilosada que aún persiste en las filas del Partido Comunista y no solo en los históricos o hijos de, sino inclusive en los cuadros más jóvenes. También el hecho de que cualquier oportunidad les resulta para hacer militancia y proselitismo, apelando a concepciones tan absurdas como vetustas.

Aunque parezca imposible, se volvieron a escuchar toda clase de diatribas contra el malvado imperio yanqui. Se puso el grito en el cielo porque con una autorización semejante se le ponía la rúbrica al peligro de ser invadidos, se colocaba en riesgo nuestra soberanía. El diputado del PC Gerardo Núñez llegó a hablar de que no podía votar algo que iba contra sus convicciones más profundas. A lo que cabe preguntarse qué lugar ocuparán entre ellas, las atrocidades cometidas por el comunismo. Setenta millones de muertes en China, veinte millones de muertos en Rusia, el tercio de la población de Camboya y naciones enteras esclavizadas.

Pero así como el nazismo y el fascismo generan un rechazo inmediato tanto en la izquierda como en la derecha, hay una ignorancia generalizada sobre la malvada historia del comunismo y sobre sus líderes principales, al punto que a Mao se le sigue venerando en su país. Y si bien Stalin cayó bastante en desgracia, no ha ocurrido lo mismo con Lenin. Para entender este fenómeno hay varias explicaciones que van desde lo que se enseña y cómo, hasta que las teorías que maneja el comunismo suenan bien a los oídos, a diferencia del discurso nazi. Poco o nada se habla de las hambrunas, de los graves daños de la reforma agraria, o de las persecuciones a cualquier crítico u opositor. El asesinato de su propia gente siempre es más fácil de ocultar, los horrores son menos notables que los cometidos por el nazismo con el pueblo judío, aparte de que en contraste con el gobierno alemán (Merkel) que ha reconocido los errores e infamias cometidos en esos tiempos, los gobernantes rusos (Putin) no lo han hecho.

Para Núñez, no se podía votar una ley "que permite el ingreso de tropas extranjeras para reprimir al pueblo argentino que se va a movilizar".

Y como si toda esta palabrería ideológico-conspirativa fuera poco, también el sindicalista (Sunca) devenido legislador y hoy aspirante a la Presidencia, Óscar Andrade, escribió en Facebook que frente a la reunión del G20 no hay amenazas terroristas (¿cómo estará tan seguro?) sino una convocatoria a una movilización popular en contra del liberalismo a la que también invita "nuestro Pit-Cnt".

La oportunidad dio también para que Constanza Moreira hiciera uno de sus encendidos discursos, afirmando que los países chicos no debían apoyar al "club de los ricos", además de rechazar al G20 por la posibilidad de que detrás se oculte un complot para llevar a cabo ¡una intervención en Venezuela! El país secuestrado por el dictador Maduro, en el cual se mata y se atenta contra la población, no solo con escuadras armadas, sino hundiéndolos en una pobreza absoluta, a la falta de alimentos y de medicinas, provocando un éxodo incesante.

La curiosidad fue que después de la vehemente oratoria lanzada al ruedo, al momento de la votación en el Senado, tanto la dirigente de Casa Grande como Juan Castillo del PC, finalmente acompañaron la iniciativa.

La otra conclusión es que al muro del Frente Amplio se le ha agrietado el cemento. A duras penas obtuvo apoyo oficial en el Senado, donde muchos cumplieron a regañadientes con el mandato de arriba. En la Cámara de Representantes la rebelión se mantuvo, así que para sancionarla no les quedó otra que aprovechar los votos que dio la oposición. Algo a lo que siempre se han resistido, aun en asuntos importantes, desairando olímpicamente ofrecimientos que permitían sacar una ley importante.

Al final salió con el artículo 1°, referido al pedido norteamericano de apostar a 400 efectivos y 8 aviones que operarán desde el aeropuerto de Carrasco. La oposición no estuvo de acuerdo con el 2° y el 3° por tratarse de una autorización genérica a los otros países y la delegación de la potestad del Legislativo en el Ejecutivo. Y a decir verdad, frente a la merma actual en el turismo, este inesperado flujo de divisas no vendrá nada mal.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos