EDITORIAL

Los cuatro del Frente Amplio

Si lo que se busca es que las nuevas figuras izquierdistas planteen rumbos posibles para mejorar la competitividad del mundo productivo, la seguridad y la educación pública, es claro que ninguno de los cuatro podrá hacerlo. Todos han apoyado radicalmente todo lo que se ha hecho hasta ahora.

El panorama electoral en el Frente Amplio se va aclarando. Si no hay sorpresas mayores del MPP y de Mujica, los precandidatos presidenciales para disputar las internas de junio próximo son Andrade, Bergara, Cosse y Martínez.

Lo primero a señalar es cómo, prontamente, algunos de ellos han querido desmarcarse de la herencia del Frente Amplio en el poder. En efecto, Bergara, quien ocupó hasta hace algunas semanas y por quince años responsabilidades importantes en el equipo que condujo la economía del país, señaló que la próxima administración debiera de implementar una “adecuación fiscal”. Con acento técnico, intentó diferenciarla de ajuste fiscal, pero en realidad estamos hablando del mismo perro con diferente collar: no descarta la suba de impuestos de forma de bajar el déficit fiscal que, a pesar del mazazo astorista de esta administración, sigue cercano al 4% del PBI.

No hay que prestar atención al viru- viru frenteamplista. Bergara, tras su imaginativa conceptualización, en realidad está aceptando que la izquierda no logrará entregar el país con las cuentas ordenadas a la próxima administración: habrá mayor déficit fiscal que el previsto, y sobre todo, en referencia directa a lo que fueron parte de sus responsabilidades en los últimos años, habrá una inflación que de forma casi que sistemática se ha ubicado por encima del rango meta que el propio Banco Central ha fijado.

Por supuesto, Bergara y los otros candidatos frenteamplistas quitarán importancia a estos datos. Pero ellos están allí, son reales e inapelables: Bergara, como integrante de este equipo, falló en aspectos claves de la conducción económica y ahora dice que hay que cambiar, como si él fuera un turista recién llegado.

Algo similar ocurre con Martínez. Declara ahora que un cambio de nombres en el ministerio del Interior puede llegar a ser útil para mejorar la política de seguridad del gobierno que, a todas luces y en función de todas las estadísticas disponibles, ha fallado estrepitosamente. Como si llegara de visita y eludiendo que en estos 15 años ocupó responsabilidades políticas mayores, que lo situaron en un lugar de mayor visibilidad incluso que Bergara, afirma algo elemental que vienen planteando todos los partidos de oposición desde hace años pero que, sintomáticamente, Martínez jamás apoyó hasta ahora que es precandidato.

El movimiento es así similar al de Bergara: hacerse los desentendidos y pararse desde un lugar en el que no hay responsabilidad por los fracasos de estas administraciones frenteamplistas. Para el caso de Martínez su protagonismo es mayor incluso, porque ocupó lugares preponderantes en Ancap y la pésima administración izquierdista, primero suya y luego de Sendic la dejaron completamente fundida. Así las cosas, si Martínez despunta como favorito en esta interna frenteamplista quiere decir que a pesar del trabajo de la oposición en la investigadora parlamentaria, mucha gente no asimiló la correlación existente entre una y otra administración del ente petrolero,. Como tampoco los pobres resultados de Martínez en la IMM.

La pre candidatura comunista de Andrade responde más a una coyuntura interna que a una real pretensión de alcanzar el objetivo presidencial por parte de un partido que no pesa más del 5% del total del electorado nacional. La pre candidatura de Cosse, sin embargo, es ilustrativa de lo que hoy es el Frente Amplio. En efecto, como Sendic en 2014, ha utilizado los dineros públicos para publicitar su figura, esta vez a partir de la construcción del Antel Arena, con sobreprecios estrambóticos, con un inaceptable secretismo en los gastos, con específicas resoluciones del TCR que señalan su ilegalidad, pero con el apoyo -como Sendic en su momento- de todo el Frente Amplio que ha visto allí la posibilidad de mostrar una obra concreta como legado de este gobierno..

Si lo que se busca es que las nuevas figuras izquierdistas planteen rumbos posibles para mejorar la competitividad del mundo productivo, la seguridad y la educación pública, es claro que ninguno de los cuatro podrá hacerlo. Todos han apoyado radicalmente todo lo que se ha hecho hasta ahora: desde Martínez, que además tiene a su señora que ha ocupado principalísimas responsabilidades en la educación nacional, hasta Andrade, que ha sido pieza fundamental en nefasto protagonismo sindical, pasando por Bergara y Cosse que han sido responsables del fenomenal atraso cambiario, del déficit fiscal y de las altas tarifas que se llevaron puesto al mundo productivo.

Estos son los cuatro del Frente Amplio. Ninguno de ellos representa un cambio para 2020. Téngalo bien claro.

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