EDITORIAL
diario El País

Cuanto peor, mejor

Como si no les hubiera alcanzado con aquel intempestivo cacerolazo. Promovido apenas el coronavirus llegó al país, con un gobierno recién estrenado que se veía obligado a tomar inéditas decisiones para hacer frente a este problema inusitado, el Pit-Cnt vuelve a provocar a la Administración Lacalle.

Anuncia un paro y una nueva movilización.

Ante semejante desatino, lamentablemente no cabe otra reflexión que la siguiente: estos dirigentes gremiales prefieren que al país le vaya mal. Su máxima prioridad es que el gobierno fracase, cueste lo que cueste, incluida la lucha contra la pandemia. Porque su principal interés es que el gobierno no coseche elogios, no solo dentro de fronteras sino fuera de ellas, como ocurre actualmente en la prensa internacional. A pesar de nuestra escasa relevancia en el concierto mundial, Uruguay aparece destacado en noticias audiovisuales y escritas, en ar- tículos de opinión, en gráficas e informes, por lo bien que sus autoridades lideran la lucha contra el incontenible virus.

Es la obsesión de los Abdala (Marcelo), y de los Charles Carrera (Parlamento) alimentados con una mezcla de bizarra ideología y el no resignarse a que otro partido y otro candidato hayan ganado la elección. No pueden digerir que ya no sean de su cuño quienes están en el poder. Por lo tanto, no piensan o no les importa, el daño que pueden causar. Proponen irrazonablemente desafiar las medidas de aislamiento convocando a una “enorme movilización” en los alrededores del Palacio Legislativo para el próximo 4 de junio. Y aunque traten de enmascarar su irresponsabilidad diciendo que en la manifestación se guardarán las distancias debidas (al menos un metro y medio entre cada participante) demás está decir que dicha afirmación no es de recibo para nadie.

Si la buena respuesta lograda hasta ahora para contener la expansión del virus se descarrila, el perjuicio no solo se traducirá en más contagios, más enfermos y más muertos a causa del Covid-19. También sufrirá la actividad económica que el gobierno intenta relanzar cuidadosamente, luego de estar cuasi paralizada a partir de marzo y a lo cual se suman las consecuencias negativas provenientes del exterior. ¿Volver a foja cero, en que se traducirá?

Afirma el dirigente que la concentración es en “defensa de la salud del pueblo”. Al mismo tiempo que incita a hacer todo lo contrario de lo que el Ejecutivo diariamente transmite e intenta explicar a la población, sobre mantener los cuidados preventivos.

En pérdida de empleos, en cierres de empresas y en el seguro aumento de esos 350.000 informales que le surgieron a este gobierno a solo dos semanas de la irrupción del Covid-19 en nuestra tierra. Ingrata realidad y grande la sorpresa tras la continuada propaganda de los anteriores gobiernos del FA sobre cómo habían bajado la pobreza y atendido las necesidades de los más vulnerables. Afirmaciones que podrían haber sido veraces teniendo en cuenta que gobernaron en los mejores tiempos de bonanza económica, aunque ello fuese producto en su mayor parte de las excepcionales condiciones externas, y en consecuencia haber contado con una recaudación muy grande a lo largo de casi tres lustros.

Pero, como en esos casos en los que uno queda perplejo respecto de alguien que tras heredar de sus progenitores una buena fortuna, termina su vida con una mano delante y otra detrás y no se entiende cómo se pudo malgastar todo ese dinero, los gobiernos del FA dejaron a su sucesor con una enorme deuda pública, con un déficit del 5% del PBI, un tendal de gente en la calle, unas cárceles tan abarrotadas como inhumanas, una inseguridad ciudadana nunca vista y sobrados ejemplos de mala gestión y despilfarro de los dineros, que antes que públicos, hay que decir que provienen del bolsillo de los contribuyentes. De las actividades empresariales y de las personas físicas. Y tal vez más grave aún, el inconcebible deterioro en la calidad de la enseñanza pública.

Los promotores de la masiva concentración, que además anuncian un paro para fines del mismo mes, lanzan consignas de todo gusto y calibre. El sinsentido del llamado puede resumirse en una de las tantas expresiones del secretario general del Pit-Cnt. Afirma el dirigente que la concentración es en “defensa de la salud del pueblo”. Al mismo tiempo que incita a hacer todo lo contrario de lo que el Ejecutivo diariamente transmite e intenta explicar a la población sobre los cuidados preventivos, porque la batalla contra esta peste del siglo XXI no está ganada. En realidad se trata de una relativa calma que pende de un hilo. Y para esta inseguridad, sin duda influye el entorno. La situación en los países vecinos, como ya se ha visto en la fronteriza ciudad de Rivera, es inquietante. Pero en contraste, y se trata de algo esencial, el Presidente Lacalle goza de la confianza de la mayoría de los uruguayos.

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