EDITORIAL

Costos políticos y económicos

Este lunes comenzó en el Senado de la República el análisis de la Rendición de Cuentas, luego de su aprobación en la Cámara de Diputados. Con la presencia del equipo económico y la llamativa ausencia del ministro de Economía Danilo Astori se dio el puntapié inicial al pasaje por el segundo tamiz que sabiamente establece nuestra Constitución y nuestro sistema bicameral para el proyecto de marras.

La ausencia de Astori puede deberse a razones personales o a que no salió nada bien parado de la reciente interpelación a que fue sometido en el mismo Senado al que ahora no compareció. En efecto, durante la interpelación convocada por el senador Larrañaga el ministro de Economía tuvo que soportar que la oposición le endilgara los sucesivos y groseros errores que cometió la conducción económica que él encabezó durante las administraciones frentistas.

Tuvo que bajarse del portentoso caballo de su soberbia para reconocer que se había equivocado, que esos errores se tradujeron en pérdida de puestos de trabajo para miles de uruguayos y que luego de una bonanza excepcional, vivimos desde el año pasado de ajuste en ajuste por sus yerros. Quedó en evidencia que él y el presidente Vázquez faltaron a la verdad en la pasada campaña electoral, al afirmar que no habría más impuestos o aumentos de los existentes, aunque en forma infantil lo negaron en primera instancia.

Tan infantil como la negación del ministro Astori de que está llevando adelante un ajuste fiscal, cuando el proyecto de Rendición de Cuentas así lo establece a texto expreso.

La fragilidad fiscal que hoy enfrenta el país no es la única que sufre, también quedó en evidencia la fragilidad conceptual y técnica del equipo económico que está seriamente afectado en su credibilidad. En buen romance, cuando los errores se repiten y los responsables no se hacen cargo, no se puede pretender con desparpajo que de ahora en adelante confiemos en ellos.

La política económica de las administraciones frentistas no solo fue de mala calidad sino que sufrió lo que los economistas llaman inconsistencia temporal, lo que en criollo quiere decir macaneo feroz. Un buen ejemplo es lo que sucedió con el engorde del Estado y el ingreso de más de 60.000 empleados públicos permanentes y cientos de cargos de confianza, adscriptos de ministros y otras formas de contratación para ubicar correligionarios. Después de esa verdadera orgía estatista y clientelista ahora Astori se desayuna que son demasiados y que por cada 3 vacantes deberán entrar 2.

Más allá de que si no afectara la vida y el bolsillo de todos nosotros en vez de patético sería risible, estamos ante la primera vez en la historia de que un ministro de Economía debe hacer un ajuste fiscal producto de sus propios errores en gobiernos anteriores. Porque convengamos que el Frente Amplio siempre vendió como garantía de confianza que Astori era el que estaba atrás de las decisiones económicas, tanto en el primer gobierno de Vázquez como en el de Mujica y en el actual, lo que en vista de los resultados ha terminado de desgastar la imagen del otrora respetable exdecano de Ciencias Económicas.

Los números cantan por sí mismos en los sucesivos resultados de las elecciones del Frente Líber Seregni, tanto en las pasadas elecciones nacionales como en los recientes y magros comicios internos del Frente Amplio. Los costos políticos que Astori y su grupo han tenido que pagar por sus propios errores y horrores incluyen no solo el deplorable manejo fiscal del país y de la política económica en general, sino escándalos mayúsculos como los de Casinos del Estado y Pluna donde siempre, casualmente, había un integrante del astorismo como responsable.

Pero esos costos los internaliza el propio grupo del ministro de Economía, y no dejan de ser las justas consecuencias de sus acciones. El problema de interés público son las externalidades que sus errores y horrores tienen sobre todos los uruguayos. Le ha salido carísimo al país la incompetencia de Astori y los "Astori boys", en el manejo de la economía además de los agujeros negros que todavía hoy sufrimos en materia fiscal. El equipo económico ha perdido su credibilidad, para aquellos que se la tuvie-ron. Astori elude al Parlamento mientras Bergara recoge sus platitos chinos del piso y el subsecretario Ferreri admite que el aumento extraordinario del gasto en educación se fue por la alcantarilla.

Solo esperemos por el bien del país que mejoren las condiciones internacionales porque el barco del capitán y sus marineros está haciendo agua por todos lados.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)