Editorial

Corrupción local

La sociedad uruguaya todavía no ha reaccionado como la de Brasil, que salió a las calles a exigir el combate a la corrupción y a manifestar su repudio a las prácticas venales en el ámbito del poder político y empresario.

La sociedad uruguaya todavía no ha reaccionado como la de Brasil, que salió a las calles a exigir el combate a la corrupción y a manifestar su repudio a las prácticas venales en el ámbito del poder político y empresario. Todavía no ha llegado a esa toma de consciencia, todavía acepta resignadamente los abusos sobre los que prefiere no indagar demasiado o simplemente aceptarlos como producto de la desprolijidad. Las inconcebibles pérdidas de Ancap por 800 millones de dólares, que transpoladas a la Argentina de acuerdo a su economía, equivaldrían a 12.000 millones de dólares, no produjeron ningún cataclismo.

Sin embargo, la ineptitud demostrada en los gobiernos del Frente Amplio no solo encierra desprolijidades. También tiene y en abundancia, variedad de elementos de corrupción. En lo que concierne al Fondes, creado por decreto en la presidencia de Mujica en 2011, se otorgaron mayoritariamente créditos a empresas fundidas que quedaron en manos de los muchachos compañeros. No pagaron ni intereses ni capital. El Fondes cedió 70 millones de dólares sin pizca de criterio profesional. No solo es vergonzoso, sino una forma de engaño y perjuicio a la ciudadanía, utilizada inescrupulosamente para financiar estrategias políticas y favorecer a los amigos.

Porque ¿de dónde sale el dinero que mal ha prestado el Fondes? De los aportes de hasta un 30% de las utilidades del Banco República que llegaron a capitalizarlo con 140 millones de dólares. Dentro de esas utilidades del República figuran los créditos sociales que otorga a la gente de menores recursos. Por ejemplo, a los jubilados que apenas llegan a fin de mes, a los cuales les descuentan religiosamente los intereses correspondientes. En 2016, la tasa nominal no bajó del 24%.

Más valdría ayudar a esta gente bajándoles la tasa, en vez de engrosar ganancias que luego se usan para financiar a grupos afines al gobierno y a cooperativas que terminan quebradas y no se hacen cargo de sus préstamos. O inclusive, sería mucho más acorde a los fines de la creación del banco estatal, disminuir el interés de los créditos a las empresas productivas que la institución elija en base a serios criterios técnicos, de forma de promover el desarrollo productivo. La mitad de los préstamos aprobados en el período 2000-2015 por un directorio integrado por miembros ligados al Poder Ejecutivo fueron dirigidos a tres empresas: Envidrio (ex Cristalerías del Uruguay) con más de 11 millones de dólares; Alas Uruguay (ex Pluna ) más de 15 millones de dólares, y la antigua Funsa. Entre los cooperativistas de Envidrio, su principal referente es el amigo y vecino de Mujica, el actual diputado del MPP Daniel Placeres. En la compañía aérea, los exfuncionarios sindicalizados de Pluna tenían un gran peso específico y el expresidente de la cooperativa de trabajadores de Funsa era Luis Romero, nombrado Director Nacional de Trabajo en la Administración del Pepe.

A raíz de que la prensa y la oposición empezaron a descorrer el velo empezó a saberse lo que ocurría con el Fondes. Finalmente la Administración Tabaré anunció que se tomarían medidas para terminar con el desmanejo de dicha institución. Pero de pronto, la cooperativa de Envidrio consiguió un nuevo préstamo de más de un millón de dólares. Esta vez proveniente del Inefop. Un organismo originado para capacitar a la gente que queda desempleada, con el objetivo de facilitarles una posible nueva inserción laboral.

Según sus autoridades, antes de beneficiarlos con ese préstamo se había hecho un estudio sobre Envidrio, pero resulta que este consistió en un mero inventario de maquinaria y un listado de lo que hacía falta comprar o reponer, pero nada más.

Y ahora, tras el informe en el programa televisivo Santo y Seña, han quedado de manifiesto nuevas y graves irregularidades. De acuerdo a lo declarado por tres exobreros y la filmación de una asamblea del año pasado, con la presencia de Marcelo Abdala, no solo queda en evidencia la estafa al estado y al contribuyente, con operarios que trabajan a pesar de figurar como en seguro de paro, a los cuales se les completa en negro el sueldo estipulado. Ha quedado en claro la inocultable connivencia de la dirigencia del Pit-Cnt y la activa participación en la empresa del diputado Placeres, el amigo de Mujica, quien acompañó con su voto en la Cámara una prórroga del seguro de desempleo, contraviniendo la Constitución. Además de sus gestiones en Venezuela, adonde ha viajado decenas de veces, donde consigue plata. Aunque el seguro de paro, (2008) es por seis meses, las prórrogas en algunas empresas privilegiadas se extienden por años, en sospechosa discriminación.

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