EDITORIAL
diario El País

El control de la tierra

La apuesta a impedir sigue presente y goza de muy buena salud. Una reciente víctima fue la intención del Presidente de liberalizar la compra y venta de campos a través de sociedades anónimas.

Y no pudo ser. El Frente Amplio, que durante sus 15 años permitió la compra de grandes extensiones de tierra por parte de importantes empresas que cotizan en bolsas de valores internacionales, (un verdadero "cuco" para algunos ) logró quitar de la LUC, el artículo liberalizador, con el apoyo de los legisladores de Cabildo Abierto. Ahora vuelven con su viejo proyecto dirigido a no permitir que extranjeros compren campos en nuestro país, bajo el pretexto de no poner en riesgo la soberanía. Y contarían otra vez con Cabildo Abierto.

Una argumentación entre cínica y absurda. Cínica porque durante los gobiernos del Frente Amplio, justamente, se produjo una jamás vista “extranjerización” del suelo uruguayo. Según un informe de la Asociación Rural (ARU) del 2017, se vendieron 8 millones de hectáreas y el 61% fue adquirido por sociedades anónimas. Sin embargo, han tenido el tupé de maniobrar para quitar de la LUC el artículo enviado por el Ejecutivo que apuntaba nada menos que a transparentar las operaciones de compra y venta. Porque cuando no es pareja la legislación para todos, cuando vía excepciones que se otorgan desde arriba son diferentes las opciones de compra para unos y otros, se abre la puerta a los cabildeos y a las vías oblicuas que favorecen la corrupción y los favoritismos mientras se entorpecen los negocios en buena ley.

Y absurda, porque en lo que hace a los extranjeros, la soberanía no se protege dificultando la inversión foránea directa, ya que esto afecta negativamente la actividad económica y cuanto más rico un país, más soberano. El manido argumento de la defensa de la soberanía de esta ley es una real falacia y lo peor es que lo saben. Porque los gobiernos frentistas, interesados como estaban en la radicación de una segunda UPM y otras inversiones, introdujeron un doble rasero con las excepciones. Se dieron cuenta de que era absolutamente impracticable exigir la nominatividad de las acciones a los grandes inversionistas, a los fondos de capital y se instaló la gran hipocresía. A los connacionales los obligaron a transformar sus sociedades anónimas en nominativas y se les impidió utilizar este vehículo esencial de la economía, mientras los más poderosos, los que venían del exterior lograban quedar exentos de esa norma.

¿Cuál es la consecuencia de tal accionar? A menor flexibilidad, trabas para que desde afuera lleguen más capitales y conocimiento, tal como quedó demostrado con la reactivación ocurrida años pasados, bajan los precios de la tierra y en cadena se va achatando la dinámica del agronegocio. La actividad más tradicional y genuina de nuestro país. En síntesis, mayor pobreza, dado que un bien menos transable baja inevitablemente de valor y al final pierden todos, ya que ese sector es gran generador de trabajo y actividad productiva.

A los connacionales los obligaron a transformar sus sociedades anónimas en nominativas y se les impidió utilizar este vehículo esencial de la economía, mientras los más poderosos, los que venían del exterior lograban quedar exentos de esa norma.

A partir de la oposición cerril en la que está embarcado el FA y su brazo sindical desde que tuvieron que dejar el poder, parece notoria la consigna, “cuanto peor mejor.” Y el país que reviente. Dentro de esa estrategia no solo figura tirarle al gobierno bajo la línea de flotación, como lo hacen con esta iniciativa sabiendo que el Presidente Lacalle, desde que era candidato hablaba de su intención de atraer inversiones. También da la impresión de que reflotar este viejo proyecto de ley, al cual no impulsaron mientras eran gobierno y eran mayoría, lo usan ahora como punta de lanza para crear dificultades dentro del seno de la coalición, atrayendo hacia sí a los cabildantes que dos por tres se inclinan por desmarcarse de la orientación del gobierno.

Por otro lado, es sabido que a los marxistas no les gusta la propiedad privada y menos los supuestos grandes estancieros. Esos que ya ni hay, reforma familiar mediante, por lo que juntan convenientemente dos intereses. En su deformación ideológica, para muchos de ellos la tierra no puede ser propiedad privada porque es un bien social y lo que han hecho es crear el mayor latifundio estatal a través de Colonizaciones, para repartir aquí y allá, parcelas a menudo no viables. Sus ídolos históricos: Lenin, Stalin y Mao han perseguido con saña a los terratenientes grandes, medianos y pequeños, provocando de paso terribles hambrunas con sus experiencias colectivizadoras y reformas agrarias. Hasta que finalmente Deng, introdujo un capitalismo sui géneris, manteniendo en un puño el control político como forma de progresar. Una de sus primeras medidas fue quitar las restricciones a los campesinos, permitiéndoles el acceso de sus productos al mercado . Mientras aquí, a contrario sensu...

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