Editorial

Los conocidos de siempre

En las elecciones municipales de Montevideo la cuestión está planteada en la famosa y vieja frase de Albert Einstein: "Locura (absurdo) es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener resultados distintos".

Esta frase inspiró al presidente Obama para cambiar los lineamientos de la política exterior de los Estados Unidos, pero el tema es si los montevideanos la entienden o reinciden en hacer la misma cosa y esperar resultados distintos. Porque la historia de las administraciones frenteamplistas en la capital, que cumple ya cinco períodos (25 años), ha dado siempre los mismos resultados y no vemos razones para pensar que con el panorama electoral que ofrece, pueda esperarse en un mínimo cambio. Al contrario, el mensaje es "siempre se puede estar un poquito peor".

Hagamos un poco de historia.

En 1989, el FA obtuvo por primera vez la Intendencia Municipal de Montevideo de la mano de Tabaré Vázquez. La recibió del Partido Colorado con un superávit en caja de 13 millones de dólares. Cinco años más tarde, cuando el inefable Mariano Arana irrumpió en el Palacio Municipal, recibió de herencia (¿maldita?) un déficit de US$ 25 millones, lo que anunciaba que la política de contención del gasto y preocupación por el destino de los dineros de los contribuyentes, era relegada por otra que apuntaba a tener funcionarios (Adeom) muy bien pagos y contentos, que no generaran reclamos ni problemas.

Tras su primera gestión, Arana se la pasó al mismo Arana con peores número rojos como herencia (¿maldita?) que subían hasta los 55 millones de dólares. Cinco años más tarde, la herencia (¿maldita?) que recibió Ricardo Ehrlich ascendía a unos US$ 100 millones (lo cual no sorprende, porque hasta los casinos le dieron pérdida a Arana), más lo que pudieran surgir de los litigios que Adeom había planteado por el incumplimiento de un convenio demencial que había firmado el ex intendente en la víspera de la crisis del 2002 (incluía ajustes salariales por inflación y cláusulas gatillo, entre otras medidas). Y de los faraónicos proyectos que había anunciado el locuaz arquitecto —una isla artificial en la playa Pocitos, un subte al estilo París, los cisnes nadando por las aguas del Miguelete— su legado a la posteridad se redujo a la instalación de contenedores de basura y a engrandecer el agujero negro que significa la comuna capitalina. Ehrlich fue más mesurado: no abatió mucha deuda, pero se cuidó de incrementarla. Utilizó la contribución del Estado a las comunas para saldar parte de la deuda generada con los municipales por el convenio de Arana y con ella controlada buscó su reelección, desbaratada por el acuerdo del MPP con el Partido Comunista que nos trajo a Ana Olivera. Y la herencia (¿maldita?) de Olivera es que la IMM recauda por día US$ 1.760.000, pero no le alcanza para funcionar y pierde por día US$ 102.000, lo que en definitiva lleva a acrecer su deuda que ya oscila en los US$ 415 millones. ¿Es necesario continuar con esa sangría para tener la ciudad que hoy se tiene?

El FA ahora se presenta con tres candidatos. El susto de la Concertación tiró a la papelera, a algún contenedor o a la calle directamente, sus "convicciones" por el candidato único. Lucía Topolansky, Daniel Martínez y Virginia Cardozo buscan extender otro período el gobierno frenteamplista en Montevideo. ¿Hay alguna diferencia de carácter político entre ellos? No, rotundamente no. Pertenecen a distintos sectores, pero son candidatos del FA. Ninguno se desmarca del otro ni hace una propuesta diferente, ni muestra contrariedad frente a los disparates en forma de promesas que se han lanzado, sobre todo por parte de Topolansky. Ya tuvimos un intendente socialista (Vázquez), otro de la izquierda culta y paqueta (Arana por dos veces), también del MPP (Ehrlich), y actualmente comunista (Olivera). ¿Ha habido alguna diferencia entre ellos? ¿Hay alguna obra que recuerde su paso por la comuna, con excepción del mamarracho del Corredor Garzón? ¿Alguno le paró el carro a la prepotencia de Adeom?

¡Por favor! Desde que el FA accedió a la IMM hubo una transferencia del poder en beneficio de Adeom. A cambio de paz —fundamental para "vender" la imagen de un gobierno progre que no enfrenta a los funcionarios—, los distintos titulares de la Intendencia, cedieron a todas sus pretensiones y no vemos que pueda haber algún cambio, porque es una política del Partido Frente Amplio.

Es hora de reflexionar y no de dejarse llevar por las encuestas. Bastante se han equivocado en sus pronósticos, como para pensar que son oráculos. Meteorología también hace pronósticos. Todos son muy humanos.

Pensemos solo en dos aspectos de Montevideo: el tránsito y la basura. ¿Vamos a seguir en picada o llegó el momento de hacer algo nuevo e intentar un cambio?

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